31 de marzo de 2010

Un mundo feliz

En mi época de estudiante, cuando me obligaron a leer la obra cumbre del escritor y filósofo Aldous Huxley, admito que no me puse especialmente contento, y más teniendo en cuenta que en determinado examen de fechas posteriores, un porcentaje de preguntas serían sobre el relato en cuestión.

No obstante, con el transcurso de los años he de admitir que me alegro de haber digerido aquellas páginas. Se trata de una obra futurista e instructiva a la vez que filosófica. Escrita en los años 30, la novela no parece haber envejecido tras haber transcurrido ocho décadas desde su nacimiento. Trata sobre una sociedad situada en un período indefinido en la que se han erradicado la riqueza y la pobreza y aparentemente todo el mundo es feliz, tal y como indica el epígrafe. El problema principal es que dicho objetivo se ha alcanzado a base de eliminar valores básicos de la sociedad actual tales como la familia, la religión, las culturas o la ciencia. Ignoro qué sucede con los deportes, no recuerdo si la obra trata o no el tema.

En aquel ficticio mundo de ensueño, los individuos no son concebidos a través de la copulación, sino que son fabricados en serie, lo que podríamos llamar como el futuro de la ya actual reproducción in vitro. Tal vez la ciencia en un futuro no muy lejano acabe dando ese paso, y en aquel entonces el relato de Huxley comience a envejecer e incluso a quedarse obsoleto.

No voy a detenerme demasiado en narrarles el argumento de la obra página a página. Lo que sí voy a comentar es que me ha llamado la atención que en aquella peculiar forma de fabricación humana en serie, los individuos quedan predestinados a formar parte de una de los cinco estratos sociales de aquel ficticio y peculiar mundo, de la misma manera que una factoría de automóviles fabrica modelos de gamas altas, medias y bajas. Los seres que aterrizan en el mundo, según la novela pueden ser: Alfa, Beta, Gamma, Delta y Epsilon. Cada casta está destinada a realizar ciertas tareas. A las personas que forman parte de las capas inferiores se las adoctrina desde su nacimiento para que estén satisfechos e incluso orgullosos de pertenecer a ese sector. Además el Estado les suministra una droga, llamada soma, que les aporta un estado de felicidad constante. La estratificación recuerda de cierta manera a la clasificación de los grupos de funcionarios reflejada en el Estatuto del Empleado Público, aunque realmente sería extrapolable a la de cualquier empresa de mediano o gran tamaño y se puede resumir de la siguiente manera:

Los Alfa son la casta superior, la élite, la cúspide de la civilización. Realizan los trabajos que requieren una mayor inteligencia, tareas intelectuales que implican una gran responsabilidad.

Los Beta engloban a los ciudadanos que desempeñan tareas administrativas para apoyo de los Alfa.

Los Gamma sería el estamento de los trabajadores medios.

Los Delta y Epsylon formarían la capa más básica y menospreciada de la civilización, siendo los encargados de las labores manuales y los trabajos pesados. El soma juega un papel fundamental en estos individuos, con el fin de que no pierdan su felicidad y su sensación de ser privilegiados.

Como he indicado anteriormente, esa segmentación de la sociedad ha atraído mi atención y la razón es muy simple: guarda un pleno paralelismo respecto al mundo de las apuestas. Si las personas que formamos parte del mundo de las apuestas estuviéramos inmersos en el escenario de la novela, en ese “mundo feliz”, la división social sería:

- Alfa: La clase superior, los propietarios de las casas de apuestas, casinos online y mesas de póker. Se embolsan dinero sin riesgo alguno.
- Beta: La segunda clase, que apoya a la anterior. Formada por los propietarios de los más populares portales de apuestas que, en connivencia con los Alfa, se embolsan dinero también sin riesgo alguno. Los banners de afiliados son una auténtica mina en determinados casos.
- Gamma: La clase intermedia, la formarían los apostantes que a largo plazo generan rentabilidad, ya sea de forma profesional o amateur. Igualmente se embolsan dinero, pero asumiendo riesgos, los inherentes a la actividad. Pueden o no escribir en los populares foros de apuestas, ostentados por los individuos Beta.
- Delta: Ya inmersos en las clases inferiores, este segmento, mucho más numeroso que todos los anteriores juntos, lo formarían los apostantes que no son capaces de generar rentabilidad y pueblan los foros de los individuos Beta, escribiendo pronósticos en los que prima la cantidad, que no la calidad, con explicaciones vagas y en ocasiones de ligas desconocidas.
- Epsylon: ¡¡¡¡GRANDE KOREA, HOSTIAAAAAAAAAAAAS!!!!

29 de marzo de 2010

Mejor Precio

Se me ha dado por pensar últimamente en lo flojos que son los servicios gratuitos de comparación de cuotas. Excluyendo a los servicios profesionales, como Betradar, los servicios gratuitos disponibles para el apostante de a pie son muy limitados. Muchos de ellos se limitan a ofrecer el "mejor precio", nos excluyen mercados importantes aunque a veces se puedan deducir los precios secundarios de la línea principal (no siempre), se limitan a las casas inglesas o a los bookies más convencionales o no tienen suficientes ligas o deportes. De los deportes que yo manejo, encuentro especialmente deficiente los comparadores de cuotas para el volleyball y es casi imposible conocer los mercados alternativos de las casas asiáticas para este deporte sin hacerlo de forma manual, aunque los límites de estas casas no me satisfacen actualmente. Hay que pensar que los grandes movimientos que se están produciendo en el voley este año y las dificultades mencionadas, hacen que muchas casas estén dormidas en niveles erróneos de precios. De la misma forma, veo a muchos tipsters consagrados dar picks y apostar a cuotas que están lejos de ser el mejor precio.

Apostar a la mejor cuota es muy importante, para ganar dinero en las apuestas hay que ser riguroso en eso, esto sin mencionar los numerosos beneficios psicológicos y de seguridad que nos ofrece diverisificar nuestro bankroll en numerosas bookies. También hay que pensarse dos veces en apostar a picks que se han desplomado, ya que en la mayoría de las ocasiones el valor se puede haber evaporado. ¿Pero por qué no elegir el bookie que mejor precio ofrece para cada apuesta? Abrir cuentas es gratis y por lo general depositar se puede hacer sin coste adicional en la mayoría de sitios por varios métodos diferentes. Si tenéis un dinero en el banco al 1% de interés y otro banco os ofrece el 5%, ¿¿no sería de un absurdo total no cambiar de banco?? Al menos sería entendible si me explicáis que vuestro objetivo en la vida es la diversión por encima de ganar dinero, pero se supone que el objetivo primero de apostar es precisamente ganar dinero.

Es absurdo presumir de tener márgenes bajos, como hace sistemáticamente Betfair en sus comerciales, o como podría hacer Pinnacle, si hay otros bookies que puntualmente tienen mejor cuotas. Os doy una lista de bookies infravalorados que no tienen el mejor margen, pero que muchas veces tienen la mejor cuota (ya sea por voluntad propia, error u omisión): Stan James, Expekt, Centrebet, Betclic, Nordicbet y dos chiringos: Betklass y Begawin. Todos los anteriores merecen una cuenta personal porque exponen (o se ven expuestos) y son, de cuando en vez, mejor precio. Poco me importa que una línea de baloncesto en Begawin esté a 1,80 si hay 3 puntos de diferencia con las demás.

A la lista también añadiría obviamente a Bwin, que es otro bookie que expone, aunque cada vez menos, con sus "early prices". En el polo contrario tenemos a bookies que prefieren la comodidad de la zona intermedia, por lo general las cuidadosas bookies británicas. El paradigma de esta política es Bet365. Si en un over/under de balonmano hay 20 bookies que ofrecen la línea 54,5 y otras 20 que ofrecen 53,5 ellos se posicionarán con casi total seguridad en 54,0. Vamos, que son como ZP.


Una buena racha puede ser mala

Cualquier persona de mente cerrada podría pensar que una sucesión de aciertos en la que el bankroll manifiesta un incremento es de forma inexcusable un hecho positivo, de modo que el presente artículo no tendría sentido alguno. Quien piense de aquella manera es libre de pinchar con el ratón en la cruz ubicada en la esquina superior derecha o de teclear el dominio de Gran Hermano en la barra de direcciones.

Yo voy a intentar profundizar en el análisis de las consecuencias de una racha positiva, ya que pueden extenderse mucho más allá de un simple incremento de capital.

A cualquier apostante dotado de disciplina, seriedad y dos dedos de frente, siete aciertos consecutivos no le producirán ningún cambio en sus pautas de comportamiento, salvo si acaso realizar el correspondiente ajuste moderado al alza en la apuesta media, para adecuarse al nuevo tamaño de su bankroll.

Pero por el contrario, en un jugador que no disponga de los anteriores atributos, y que o bien apuesta de forma compulsiva o bien simplemente es novato e ignora las posibles consecuencias de una mala gestión, le puede aparecer un estado de ánimo que puede tener efectos devastadores: la euforia.

Para la situación que estoy considerando, la euforia se define como la sensación de bienestar asociada a un gran optimismo, o bien podría también referirse a un estado de seguridad y elevada autoestima psicológica. El término se emplea también en otras materias, por ejemplo para uno de los estadios de una depresión bipolar, pero se trata de áreas que escapan a mi conocimiento.

Ese optimismo irreal adquirido tras una cadena de resultados "verdes" asociado a la euforia puede inconscientemente provocar dos tipos de comportamientos incorrectos, muy interrelacionados, que paso a detallar:

1- Apuestas de peor calidad y en mayor cantidad: Cuando el individuo se introduce a sí mismo el falso concepto de que la inversión en apuestas deportivas es como la gallina de los huevos de oro o el milagro de multiplicar panes y peces, no analizará las inversiones o en caso de hacerlo será de una forma básica y elemental, como por ejemplo a través de simples datos estadísticos. Incrementará de esta manera su número de inversiones.

2- Saltarse toda norma elemental sobre gestión del bankroll: Toda vez que el estado mental transitorio de la euforia produce una percepción errónea del concepto de apostar, el jugador puede llegar a convencerse que determinada apuesta es segura por el simple hecho de que su cuota sea reducida, y apostar una gran parte de su dinero, o incluso la totalidad. El famoso y terrible all-in asociado a apuestas presuntamente seguras. Lo he leído hasta la saciedad por los foros de la temática y en algún artículo he estudiado el asunto. Las consecuencias de jugarse todo a una carta pueden llegar a ser devastadoras.

Los comportamientos inadecuados anteriormente descritos y las más que probables pérdidas de dinero y autoestima que conllevan, pueden provocar un trastorno similar al de los enfermos bipolares o maníaco-depresivos (que por ese motivo los he nombrado unos párrafos más arriba), toda vez que se produce una brusca alternancia entre la manía eufórica y la depresión.

O por el contrario si el jugador en cuestión sabe asumir los hechos y los errores cometidos, puede suceder que aprenda de su error y no repita estas pautas erróneas. Personalmente admito que durante mis comienzos en la actividad he cometido algún error de los anteriormente indicados. Y quien se halle libre de pecado, que arroje la primera piedra.

26 de marzo de 2010

Genética y apuestas

Cuando se trata cualquier contenido sobre genética, el primer nombre que le viene a la mente a cualquier persona es el de Charles Darwin. No en vano se le puede considerar el precursor de todos los avanzados estudios al respecto que se están desarrollando en los últimos años, ciencia que se encuentra sometida a continuos avances.

Darwin desarrolló la Teoría de la Evolución por selección natural, la cuál no tendría demasiado sentido exponerla en su totalidad, pero una síntesis de la misma se puede realizar extrayendo tan solo un párrafo de su propia obra “El origen de las especies”: Existen organismos que se reproducen y la progenie hereda atributos de sus progenitores y existen variaciones de características si el medio ambiente no admite a todos los miembros de una población en crecimiento. Entonces aquellos miembros de la población con cualidades menos adaptadas (según lo determine su medio ambiente) morirán con mayor probabilidad y aquellos miembros con características mejor adaptadas sobrevivirán más probablemente.

Podemos observar cómo en cualquier ámbito de la sociedad se cumplen las teorías de Darwin. En cualquier ambiente o profesión desaparecerán los miembros con características menos adecuadas y permanecerán los más dotados. En el deporte también, evidentemente. A cualquier deportista que no cumpla con los mínimos exigibles le quedan dos opciones: disponer de un buen padrino o introducir su curriculum en infojobs.

Según demuestran los estudios científicos, existen posibilidades de que determinados atributos de un ser vivo sean heredados por sus descendientes. Este fenómeno explicaría la razón por la que dos o incluso tres generaciones de deportistas del mismo apellido han triunfado en su correspondiente especialidad. No obstante, respecto a segundas y sucesivas generaciones habría que distinguir entre los deportistas que cumplen con dignidad y los que deben su fama exclusivamente al apellido. Entre los primeros, un ejemplo mundialmente conocido es el de Rafael Nadal, sobrino del futbolista Miguel Ángel. Si el popular tenista tuviera otro apellido, aparecería con la misma frecuencia en las portadas de los periódicos, ya que sus victorias han constituido méritos más que suficientes.

Uno de los casos más curiosos que recuerdo al respecto es el de los sobrinos de Francisco Gento, uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos y ganador de seis Copas de Europa entre otros numerosos trofeos. De los cuatro hermanos Llorente Gento, dos se han dedicado profesionalmente al fútbol y dos al baloncesto. Los cuatro han formado parte de la plantilla del Real Madrid en algún momento de su vida, lo cuál ya es meritorio. No obstante, en alguno de los casos es posible que su segundo apellido les haya servido de alguna ayuda. De hecho Francisco “Paco” Llorente es probablemente el jugador que más ha rentabilizado un partido de fútbol, concretamente aquella gloriosa gesta en el campo del Oporto, que en aquel entonces defendía el título de Campeón de Europa. Las malas lenguas afirman que, al igual que ha ocurrido con el grupo musical Europe y su canción "The final countdown", el popular extremo ha vivido durante toda su carrera deportiva de las rentas que le otorgaron el excepcional rendimiento exhibido en aquel encuentro.

Por último, cabe indicar que en el mundo del juego no se pueden extraer estudios concluyentes al respecto, toda vez que las apuestas deportivas por Internet son un fenómeno relativamente reciente y aún no ha transcurrido el suficiente tiempo como para que irrumpa una segunda generación y se puedan comparar los resultados. Escasa es la información de la que se dispone sobre si las raíces familiares pueden incidir en la calidad de un inversor, al margen del caso de los populares y mediáticos hermanos Pelayo. En el poker, se tiene la constancia de dos hermanos, Astaroth y Kijote, que son reconocidos jugadores de la blogosfera nacional.

En la actividad de la inversión en apuestas deportivas, me consta de determinados analistas de calidad reconocida que ya son padres de una o varias criaturas, aunque en ninguno de los casos los descendientes han alcanzado la mayoría de edad necesaria para registrar cuentas a su nombre. Dos de los propietarios de webs del listado que aparece al margen derecho de este modesto blog han estrenado su condición de padre en los últimos tiempos. Igualmente me consta que otro gran tipster del sur de la península y mejor persona -aunque algo cenizo- es padre de dos varones algo más crecidos. Si se cumplen las teorías de la evolución anteriormente expuestas podemos asegurar que el relevo generacional está más que asegurado en los foros y blogs de habla hispana, siempre y cuando los futuros tipsters no se dediquen a vivir de las rentas que les otorgará su apellido.

23 de marzo de 2010

De visita por Bettingadvice

¿Quién no conoce Bettingadvice? ¿Quién no ha navegado ya sea por su página principal o por sus múltiples subforos?

Probablemente se trate el portal de lengua inglesa más conocido de la temática. Las estadísticas de Alexa.com así lo reflejan. Desconozco a qué año se remonta su origen, aunque me consta que es anterior a la aparición de la inmensa mayoría de las populares páginas web de habla hispana. De hecho en la mayoría de países nos llevan todavía años de ventaja en lo que a apuestas deportivas se refiere, aunque tal vez llegue el momento en que remontemos.

Deteniéndonos en el vocablo, una traducción literal y tal vez no del todo exacta sería “Asesores de apuestas” o “Asesoramiento de apuestas”, lo cuál a primera vista puede causar rechazo, aunque desconozco si en la lengua de Shakespeare el término tiene las mismas connotaciones negativas que en la nuestra.

Respecto al foro, su número de usuarios es incuantificable, lo cuál en cierta manera repercute negativamente en su calidad. Se trata de pura matemática: si está comprobado que la mayoría de la población no es válida para gestionar un patrimonio a base de apuestas deportivas, en un espacio donde se generan mensajes de manera masiva, un alto porcentaje de éstos no aportará nada.

Y al igual que ocurre en cualquier foro de apuestas consolidado, está dotado de una doble vertiente: puede tratarse de una útil herramienta de consulta e intercambio de opiniones o de un medio peligroso para dilapidar cualquier bankroll. No en vano se desconoce la información e incluso la intención que puede existir detrás de cada uno de los análisis escritos por los miles de usuarios que habitan aquella Torre de Babel virtual.

Como ya comenté en uno de los primeros artículos de esta bitácora, en España hemos tenido históricamente la creencia de que lo que se importa del extranjero es de superior calidad que el producto nacional, lo cuál no siempre es cierto. Dichas creencias se han introducido en el mundillo de las apuestas, especialmente durante los primeros años de andadura de los conocidos foros, de forma que comparar determinados pronósticos de los hilos de fútbol inglés en Forobet con su análisis homónimo en Bettingadvice, producía las mismas sensaciones que cuando se escucha "The zoo" de Simon & Garfunkel y acto seguido se hace lo propio con "Marta tiene un marcapasos" de los Hombres G. David Summers y su equipo nunca abonaron una sola peseta en concepto de derechos de autor pese al evidente plagio que supone una obra de la otra.

Al igual que en la música, en el mundo de las inversión en apuestas deportivas se han dado oscuros casos de plagios y traducciones y de alguna persona que se ha beneficiado de forma poco honesta del trabajo de terceros. No obstante opino que no nos encontramos en el momento más adecuado para tratar estos escabrosos temas, supondría desviarse demasiado del contenido principal.

Por último, cabe comentar que por simple curiosidad he visitado recientemente la página web de la que trata el presente artículo, y en términos generales se puede afirmar que el funcionamiento es igual que antaño, con la lógica renovación de gran parte de sus analistas, aunque sí me he llevado una sorpresa bastante grata respecto al subforo de las páginas de pronósticos. Bettingadvice siempre ha reservado un espacio para estos blogs o portales, pero observo que lo han mejorado en la siguiente medida: si el propietario de la web en cuestión lo desea, ya sea de pronósticos gratuitos o de pago, puede someterse a una auditoría de sus resultados por parte del personal de Bettingadvice, dotando de plena fiabilidad a sus estadísticas.

Quien desee investigar nuevas formas de gestionar su patrimonio y disponga de tiempo y ánimo para tal propósito, entre todos los portales de pronósticos ahí anunciados es posible que encuentre alguno que satisfaga sus necesidades. Si llegara el caso, desde este humilde blog se recomienda minuciosidad comprobando su calidad, antes que lanzarse a por lo primero que se encuentre.

21 de marzo de 2010

Subidas de stake - II

Continuando con lo que concisa y sobriamente comencé en este artículo, procedo a concluir con la exposición respecto a subidas de stake con los dos factores que provocan la no linealidad entre montante apostado y beneficio.

1- Problemática de los límites: Está comprobado que es en los deportes o eventos de menor masa social donde se puede obtener mayor rentabilidad en términos relativos, toda vez que las casas de apuestas disponen de menor información, mientras que el cliente puede manejar datos muy de primera mano y fructíferos a la hora de discernir qué cuotas esconden valor y cuáles no. Un ejemplo claro es este blog, una de mis referencias a la hora de gestionar mi patrimonio. A largo plazo, un yield superior al 20% podría ser viable en voleibol, o en cualquier otro deporte menor como el ciclismo, el atletismo o el fútbol sala. Pero en ningún caso se puede soñar con esas rentabilidades a largo plazo en el tenis o en ligas importantes de fútbol, entendiendo por el largo plazo un período mínimo de un año.

Las casas de apuestas son conocedoras de estos hechos y, como empresas que son, minimizan riesgos, implantando importes máximos en deportes o eventos de escasa cobertura mediática y estableciendo límites personales a sus usuarios más avezados, con el fin de ahuyentarles. En el ejemplo expuesto, el jugador que deseara multiplicar por cien sus beneficios e invertir 500 euros en cada apuesta de voleibol, se vería expuesto a problemas de límites, especialmente si opta por competiciones nacionales. Por tanto, un incremento en la apuesta media no conlleva un ascenso lineal de los beneficios, sino menos que proporcional.

Respecto al poker, huelga comentar que sucede un fenómeno similar. Es relativamente fácil embolsarse monedas de escaso valor en los niveles inferiores, repletos de novatos, viciosos, enfermos y demás subclases, pero a la hora de ascender a los niveles profesionales, el jugador que no esté dotado de una considerable experiencia y soltura, será irremediablemente pasto de los voraces tiburones, deseosos de incrementar su capital a costa del de cualquier pobre infeliz.

2- Factores psicológicos: No es lo mismo jugar al poker con garbanzos que con billetes de tres dígitos. Ni afecta de la misma manera al estado de ánimo apostar cinco euros que quinientos. Si un jugador es excesivamente cauto, cualquier subida de stake por ínfima que sea va a suponer una importante carga psicológica, un incremento de los temores y la presión y una disminución de la autoconfianza. Ese exceso de cautela repercutirá negativamente en el número de apuestas, pues disminuirán de forma cuantiosa, especialmente durante los comienzos, aunque es posible que incremente la rentabilidad relativa toda vez que se es más selectivo en cada una de las elecciones.

En cualquier caso, el factor psicológico se minimiza o incluso desaparece si el inversor opta por el segundo de los tipos de gestión, el de los incrementos o recortes progresivos de la apuesta media, en la medida en la que el bankroll haga lo propio.

Y refiriéndonos nuevamente al poker, lo general es que un jugador que asciende a un nivel superior y especialmente cuando las cantidades a arriesgar empiezan a ser considerables, durante las primeras “x” manos obrará con extrema cautela, arriesgando sus fichas tan solo cuando esté plenamente seguro de jugar a favor de odds. En terminología del poker, su perfil sería claramente el de un nit o ultratight.

19 de marzo de 2010

Los paralímpicos

Estoy viendo estos días la gran cantidad de espacio que televisiones como Eurosport o Teledeporte están dedicando a la para-Olimpiadas de Invierno. En horarios prime-time en algunos casos.

Y me pregunto: ¿por qué no apuestas de paralímpicos?, ya sean disminuidos psiquicos o físicos, lo mismo me da, que me da lo mismo (aunque algún mal pensado dirá de forma totalmente malintencionada y equívoca que en la foto adjunta ilustro al personal con un ejemplar de cada clase). Nada más lejos de la realidad, hasta 3 miembros de la familia Real han sido olímpicos en diversos Juegos de Verano (y alguno hasta medallista), pero siempre en categoría absoluta, nunca en Paralímpicos.

¡Queremos medallas! Y por lo tanto queremos igualmente apuestas. Todos los días Marca nos ilustra con los éxitos de Jon Santacatana, que ya lleva triplete, la última oro en descenso (http://www.marca.com/2010/03/18/mas_deportes/jjoo_invierno/jjpp_invierno/1268946388.html). Los que ya sabíamos que este muchacho aspiraba a todo estábamos esperando con codicia que alguna bookie se animase, pero no hemos tenido esta suerte. También queremos apostar por Pistorus, cuando tercie, en las respectivas para-Olimpiadas de Verano.

¿Será por desconocimiento de los deportistas involucrados? No mucho peor creo yo que el conocimiento existente sobre el Free Style, el Snowboard o el Skeleton, y las cuotas estuvieron con relativa antelación a la cita olímpica en varias bookies. Y qué menos que haber sacado apuestas sobre el medallero, creo yo (por cierto, que mal va EE.UU. de momento, no hay ONCE, ni ADO para paralímpicos en el país de Obama al parecer). O será acaso que las bookies creen que apostar sobre paralímpicos podría parecer un insulto y una descortesía... Me inclino por esto.

Me recuerda un poco a hace unos años cuando Bwin ofrecía mercados de los partidos alevines del Torneo de Fútbol 7 de Brunete, ofrecidos por Canal+. Algún tipo de organismo en defensa del menor protestó y se hizo el milagro, ya que esta bookie opaca y reticente ante cualquier tipo de reclamación (recordemos que no participa del arbitraje del IBAS, si es que el IBAS sirve para algo) cedió y retiró las apuestas. De esto ya no queda registro ni buceando en Internet. Aunque yo me pregunto si no son menores también los equipos nacionales del Europeo sub-16. Y de esto sí que hay cuotas. Hasta de corners, para tremenda alegría de algún ufano apostador.

17 de marzo de 2010

Subidas de stake - I

Como introducción a mi exposición, quiero comentar que a la vista de las experiencias vividas a través de la lectura de comentarios en diversos foros de la temática y de conversaciones que he mantenido con otros componentes del gremio, existen tres tipos de gestión del bankroll.

Gestión alocada. Realmente sobre esta categoría no sería necesario explicar demasiado, el nombre ya habla por sí solo. Se trata de jugadores que se dejan llevar por arrebatos y no respetan la recomendación genérica de no arriesgar más del 3 o el 5 por ciento en cada apuesta. En el momento que detectan un suceso que consideran “seguro” y dependiendo del estado de ánimo en que se encuentren, arriesgan cantidades muy por encima de ese umbral, o incluso la totalidad de su bankroll a una sola carta. Aténganse a las consecuencias quienes caminen por estos terrenos tan pantanosos…

Gestión metódica dependiente del bankroll. El tamaño de las apuestas depende de la confianza en el suceso, la magnitud de value detectada en la cuota y del bankroll disponible. Se emplean fórmulas como la del método de Kelly o variantes del mismo, que incluyan ese tipo de conceptos. Correctamente empleadas, contribuyen a optimizar la gestión del patrimonio y los beneficios.

Gestión metódica independiente del bankroll. Sin sobrepasar el umbral del 3 o 5%, la cantidad a apostar no depende del bankroll disponible, sino que se establece un importe fijo que puede o no variar en función de la confianza y la cuota, en función de lo que el inversor considere oportuno y de su estilo personal. No se realizan los oportunos ajustes en base a malas o buenas rachas, y por consiguiente no se optimiza la gestión aunque sí el tiempo, un bien escaso para numerosas personas y máxime en la actual sociedad del stress, la competitividad y las prisas en que nos ha tocado vivir.



Tras esta breve exposición de tipologías, imaginen ustedes a un cauto apostador, conocedor de determinado deporte que en los momentos previos a efectuar cada una de las inversiones recaba cuanta información se encuentra a su alcance. Con seriedad, criterio y cerebro, su tasa de retorno de la inversión (yield o R.O.I.) es positiva en el horizonte del largo plazo. Su excesivo temor a los peligros inherentes al juego provoca que no invierta más de cinco euros por apuesta. Se trataría de un claro caso de suboptimización de cualidades, y conozco a varias personas que responden a este patrón. Al margen del no aprovechamiento de su potencial, se encuadraría en la tercera de las categorías de gestión, stake plano o semiplano.

Podría existir la errónea percepción de que si este sujeto ficticio multiplicara por cien cada una de sus apuestas, sus beneficios incrementarían de forma lineal. Dicha percepción, como digo, no sería correcta. No se produce esa linealidad, principalmente a causa de dos factores, que será en la siguiente entrada cuando los desarrolle.

Ir a la segunda parte.

15 de marzo de 2010

Fenómenos aleatorios

Desayunando en el bar hace algunos días, un individuo en evidente estado de embriaguez posicionado a mi lado en la barra, comenzó a relatarme tanto su vida personal como otras historias que no me interesaban lo más mínimo. He disfrutado de desayunos más agradables que aquél, evidentemente. Me pregunté por el tiempo que tardaría ese personaje en caer en la cuenta de que no le estaba ni mirando y que sus relatos no atraían mi atención. Bien, pues ese tiempo se trata de una variable aleatoria. Acabo por tanto de exponer uno de los numerosos ejemplos que tendrían cabida bajo este epígrafe.

El mundo, bajo una perspectiva entrópica, es en sí mismo una variable aleatoria, y a nivel minimalista está compuesto por miles de millones de fenómenos absolutamente impredecibles o que al menos no son en su totalidad vaticinables.

Cada día de nuestra vida nos formulamos múltiples preguntas que en la mayoría de las ocasiones carecen de una respuesta que a priori pudiera ser fiable. ¿Qué caja será más rápida? ¿Qué itinerario soportará menos tráfico? ¿Me atenderán correctamente en este restaurante?

En los tres ejemplos enumerados puede una persona aventurarse a elaborar una predicción en función de diversos factores, pero el suceso siempre se quedará en mayor o menor medida en manos del azar. Se intuirá que será más rápida la caja en la que menos gente permanezca guardando la cola, o menos productos en sus carros. Pero será imposible de predecir la torpeza de quien atiende esa caja, la lentitud del cliente al embolsar sus productos o que el lector detecte todos los códigos de barras correctamente. Respecto al tráfico, probablemente un buen indicador sea la memoria de días anteriores en el mismo lugar y hora, pero será imposible de prever un monumental atasco debido a un accidente u obras. Y así sucesivamente.

El mundo de las apuestas está evidentemente sometido también a variables aleatorias contra las que debe enfrentarse el inversor. Pero desgraciadamente, son demasiado frecuentes en los foros de la temática mensajes de apostadores novatos –o veteranos, pero que no saben o no quieren evolucionar- que alertan sobre apuestas seguras. Grave error. Y doblemente grave, puesto que quienes publican tales aberraciones, en ocasiones bajo la complicidad implícita del webmaster, no solo atentan contra su economía propia, sino que hacen lo propio contra la de incautos que atraídos por ese presunto dinero fácil invertirán una fuerte suma en ese presunto suceso infalible.

Cada pronóstico supone una batalla cuerpo a cuerpo del jugador contra variables aleatorias. Sus armas son la frialdad, la gestión del dinero y los análisis previos al evento, cuanto más completos mejor, y no deben dejarse de tener en cuenta estadísticas, estados de forma, meteorología, lesiones, sanciones y toda circunstancia que rodee al suceso a predecir. Las armas con las que cuenta la casa de apuestas son el oddsmaker, los márgenes y determinadas cláusulas leoninas en las normas.

El inversor que mejor maneje sus armas, mayores posibilidades tendrá de resultar victorioso en la batalla, aun a sabiendas de que puede resultar derrotado. Por el contrario, quien tenga en la cabeza el erróneo concepto de apuesta segura o crea ser conocedor de todos los deportes, acabará irremediablemente sumido en el círculo vicioso de las pérdidas, a no ser que comience a asimilar el concepto de fenómeno aleatorio. Como reza el refrán, más vale tarde que nunca.

12 de marzo de 2010

Tratamiento de la ludopatía

El trastorno del juego adictivo como alteración grave del comportamiento entraña más gravedad de lo que la sociedad percibe. No en vano, se calcula que en España un total de 500.000 personas padecen estas patologías y necesitarían un adecuado tratamiento. Un habitante de cada noventa, aproximadamente. A la vista de los datos, una clínica de tratamiento de estos trastornos podría convertirse en el negocio del siglo, aunque intuyo que no es tan sencillo, toda vez que la inmensa mayoría de los afectados no admiten su enfermedad y la ocultan sistemáticamente.

Se trata por tanto de un problema que aunque se desconoce a qué épocas se remonta, se encuentra todavía en fase de estudio por parte de los profesionales de la psiquiatría. Esta ciencia tan solo lleva unos años ocupándose de los trastornos ludopáticos, y no fue hasta 1.992 cuando la Organización Mundial de la Salud incluyó esta enfermedad en su amplio repertorio, concretamente en la categoría de “trastornos de la personalidad y del comportamiento”. Dicha organización define textualmente la ludopatía como “la presencia de frecuentes y reiterados episodios de participación en juegos de apuestas, los cuáles dominan la vida del enfermo en perjuicio de sus valores y obligaciones sociales, materiales, laborales y familiares”, definición que es bastante similar a alguna de las explicaciones ya ofrecidas en este humilde blog en artículos anteriores.

Continuando con los criterios de la Organización Mundial de la Salud, la ludopatía se manifiesta a través de los siguientes síntomas encadenados:

1- Presencia de dos o más episodios de juego durante el mismo año.

2- Tales episodios carecen de provecho económico para el individuo y, sin embargo, se reiteran a pesar de los efectos perjudiciales que producen a nivel social y laboral, sobre los compromisos personales y sobre los valores.

3- El afectado se halla inmerso en un impulso incontrolable y vehemente de jugar, siendo incapaz de abstenerse de hacerlo por voluntad propia.

4- Preocupación con sentimientos e imágenes mentales relacionados con el acto de jugar o con las circunstancias que lo rodean.

En este sentido, aun no siendo yo profesional de la materia, considero que el trabajo del psiquiatra debe estructurarse al igual que ocurre en el tratamiento de cualquier otra enfermedad, en dos fases principales: diagnóstico y tratamiento.

a) Diagnóstico: Revisión de antecedentes personales y familiares, exploración del estado físico y mental y conocimiento de otras posibles adicciones, ya que como mencioné en su momento, son muy numerosos los casos en los que el juego compulsivo y el alcoholismo van estrechamente unidos. Igualmente se debe investigar la existencia o no de otros trastornos psiquiátricos concurrentes e incluso decidir si procede la derivación a un centro hospitalario en el caso de detectarse riesgos de suicidio, psicosis o un estado físico calamitoso.

b) Tratamiento: Investigando en páginas especializadas, he averiguado que los tratamientos se pueden tipificar en cuatro categorías. Veámoslas.

b1) Técnicas de control de estímulos: Tradicionalmente ha consistido en la restricción de acceso a determinados lugares, compañías y actividades relacionadas con el juego, y un control estricto del dinero. En la actualidad habría que agregar algún filtro en cuanto a la conexión de Internet, puesto que son tantos los casinos online, casas de apuestas y salas de poker existentes, que un ludópata puede reincidir en los hábitos dañinos sin desplazarse de su domicilio personal.

b2) Técnicas de terapia cognitiva: Existe una clara evidencia de pensamientos irracionales y distorsiones cognitivas en los ludópatas. Estas técnicas se basan en la hipótesis de que los patrones de pensamiento tienen efectos adversos sobre las emociones y la conducta y que, su reestructuración, por medio de intervenciones psicoeducativas y práctica continua, puede mejorar el estado de la víctima.

b3) Terapia de grupo: De la misma forma que pueden ser útiles los grupos de alcohólicos o de mujeres maltratadas para intercambiar experiencias y apoyarse mutuamente, una terapia de grupo facilita el desarrollo de técnicas de afrontamiento y constituye una red de apoyo social. El afectado comprueba que no es el único en su desgraciada situación e interactúa con otras personas, generalmente a través de un coordinador experto en la materia.

b4) Uso de fármacos: Se están empleando determinados medicamentos que contienen componentes que mejoran la neurotransmisión. Personalmente tengo mis serias dudas con este tratamiento. Sin ser Licenciado en Medicina, me atrevo a conjeturar que los medicamentos no deben suministrarse salvo que no exista ya otro remedio. La poderosa industria farmacológica introduce la creencia de que todos los problemas del mundo se solucionan con la ingesta de fármacos, y de paso llenan sus de por sí boyantes arcas. Estos productos está comprobado que pueden generar adicción, y no me parece de recibo sanar una adicción a base de generar otra.

10 de marzo de 2010

Coca-cola y apuestas

El popular refresco efervescente, que en sus inicios fue creado con propósitos medicinales, inventado por el farmacéutico John Pemberton , data del ya lejano siglo XIX, y está considerado como una de las marcas más exitosas de todos los tiempos. La bebida contiene cafeína entre muchas otras sustancias. Se trata pues de un brebaje adictivo. Al igual que el juego.

Por tanto, podemos establecer una correlación entre los bebedores de coca-cola y los apostadores. En función del envase empleado, considero que existen cinco tipos de consumidores del popular refresco.

1- Coca-cola de barril. Quienes consumen el refresco en este formato, realmente ni siquiera conocen el contenido de lo que les han servido. Se les dispensa el caldo en un vaso de cristal si se encuentran en un restaurante –Vips o Fosters Hollywood por ejemplo-, o de plástico si se trata de un cine. De cualquiera de las maneras, la coca-cola de barril proviene de disolver unos polvos o una pasta en agua, a lo que hay que agregar el hecho de que suele ser servida junto con una ingente cantidad de hielo, de forma que lo que realmente se ingiere es “agua coloreada de negro”. El precio a abonar por semejante sucedáneo es excesivo, y en los cines el despilfarro se agrava más aún por el alto coste que también suponen las palomitas y la entrada en sí misma. En resumen, que a los consumidores de esta tipología, que pagan un alto precio por una pésima calidad, los asocio con los malos apostantes, los que no se detienen a estudiar la calidad ni el valor de las apuestas, sino que se dejan llevar por los impulsos y apuestan en bookies de altas comisiones sin comparar las cuotas con las de otros.

2- Coca-cola de botellín. Mejora de gran manera el sabor respecto a la anterior, ya que en esta configuración el refresco es auténtico, no es un sucedáneo disuelto en agua. Además, el simple hecho de estar resguardado en un recipiente de cristal no le hace perder sus propiedades. Se optimiza por tanto la calidad pero no el precio, ya que por 20 centilitros se abona prácticamente el mismo importe que por una lata de 33. A los consumidores de botellines los asemejo con los apostantes que, sin haber conseguido aún entrar en el elenco de los ganadores, han depurado gran parte de sus conductas erróneas y se encuentran en el medio camino entre un perdedor y un profesional.

3- Coca-cola de lata. Formato más económico que el anterior, si bien los puristas indican que el sabor no está tan logrado. En cualquier caso, se optimiza de gran manera la relación calidad-precio, por lo que los bebedores de latas me recuerdan a los ganadores en potencia, los que estudian minuciosamente sus apuestas antes de arriesgar su capital.

4- Cubatas. Consiste en mezclar coca-cola de botellín con alguna bebida alcohólica, generalmente whisky o ron. Abonan importes desmesurados por un fluido que en la mayoría de las ocasiones no es auténtico, sino de garrafón. Pésima mezcla y nula optimización de costes. Evoca a los jugadores que mezclan apuestas deportivas con casinos virtuales, póker, tragaperras y todo lo que se les cruce. Si los que mezclan bebidas acaban en una acera vomitando, los que mezclan juegos prefiero no imaginarlo.

5- Coca-cola de botella de dos litros. Se trata del formato más económico de todos, y del único en el que el consumidor no gasta la totalidad del contenido durante el mismo día, sino que almacena parte para días sucesivos. Con el tiempo pierde sabor y efervescencia. Al cabo de los días, el líquido si no se ha cubierto bien o se ha agitado, se convierte en un auténtico jarabe, como si quisiera servir para el propósito para el que fue inicialmente concebido. Se trata en cualquier caso de una inversión a largo plazo, por lo que a los bebedores de coca-cola de botella los asemejo con los traders, los que efectúan operaciones a largo plazo, inversiones que, al igual que el mencionado brebaje, pueden perder calidad con el tiempo. O tal vez la ganen, como el buen vino…

8 de marzo de 2010

Crisis what crisis?

Cuando hablo con españoles, desde la lejanía, sobre la situación en la que está el país, suelo percibir una incertidumbre en parte calmada. Supongo que ninguno de mis interlocutores es parte de esa minoría que roba en los supermercados por necesidad o que ha perdido su casa por no poder hacer frente a la hipoteca, siendo esto el mejor de los casos -el peor sería haber perdido adicionalmente la casa de sus padres puesta como aval por no ser capaz de cumplir los plazos de dicha hipoteca.

¿Es la culpa de ZP? Posiblemente no, posiblemente sí. Lo mismo que él elijo una respuesta "gallega" y tibia.

Nunca me he considerado un ser político, sino todo lo contrario, eminentemente práctico, capaz de mirar con los mismos ojos al descarado Aznar como al ocurrente Guerra (Alfonso, no el testaferro de iApuestas), pero supongo que con el tiempo le he ido cogiendo cierta tirria al actual presidente del gobierno, un personaje que difícilmente puede gobernar con acierto cuando no es capaz ni de gobernar su propia casa, a caballo entre lo gótico, la generación ni ni y la aparente jaqueca continuada de su señora. Por lo general soy muy escéptico en lo relativo a la bondad de ejercer nuestro derecho al voto. La opción de elección real (no teórica) es extremadamente limitada, concretamente 2. La diferencia entre los candidatos suele ser mínima y nuestra tendencia es a decantarnos por afinidades personales (carisma) o simplemente por la costumbre de mantener una ideología que en muchos casos no hemos elegido, sino que nos han impuesto, o que en el peor de los casos seguimos basados en unas creencias idealistas y superficiales, totalmente alejadas de la realidad. Nuestra posibilidad de equivocarnos cuando votamos es alta. También nos podemos equivocar votando lo contrario. Pero lo que es improbable es que nuestro voto sea significativo en el resultado final.

Como persona consecuente conmigo mismo, hace muy poco deje pasar una oportunidad clara de follar porque la contraparte era una obvia simpatizante de ZP. Imaginaos la película, en el sofá de mi eventual hogar, con la susodicha atusandome los cabellos y conmigo recostado sobre sus tetas. En el momento que dejó entrever su catadura política, por puro ejercicio de la consecuencia tuve que invitarla a abandonar mi lar de inmediato. Obviamente si hubiese estado medio buena podría haber tenido una mayor flexibilidad en la citada situación. Pero entended que no se puede pretender que apagueis la chimenea de vuestra casa, si os comienzan a hablar de pirómanos.



El mayor problema actual de España es sin duda el empleo. No solo el paro, sino también la precariedad del empleo y el bajísimo poder adquisitivo del trabajador medio, que paradójicamente tiene una dependencia económica elevada de lo que son sus progenitores pensionistas o ya en la curva descendente de su rendimiento laboral.

¿Es la culpa de ZP? Me mojo. La culpa es de los españoles. Somos demasiado cómodos/conformistas. Os pondré un ejemplo eminentemente apuestil. En los últimos dos años he visto varias situaciones de un escaso espíritu emprendedor.

-Españoles que rechazan un trabajo de apostante profesional en el Caribe, sin riesgo de tipo económico, con casa y una nómina mensual de cinco cifras ($).
-Españoles que rechazan una estrategia sistemática para estudiar los medios que evitan los límites impuestos por los bookmakers a los jugadores ganadores, porque están demasiado ocupados jugando a minijuegos en el Facebook.
-Españoles que rechazan puestos de trabajo indefinidos de bookmaker en las islas británicas porque se encuentran en proceso de acabar una carrera universitaria (eso que tiene el 40% de la gente en España) o porque tienen hijos en edad de estudiar.
-Españoles que no se presentan a entrevistas de trabajo para bookmaker porque tienen miedo de perder una beca de investigación en la que trabajan a cambio exclusivamente de alojamiento y comida (si llega).

En definitiva, tenemos lo que nos merecemos.

PD: No considero ser emprendedor aprovecharse de los pobres de espíritu a cambio de nada o cobrándoles, timar, vender humo o artículos recreativos fútiles a precio de usura, fuera de mercado.

7 de marzo de 2010

La imagen del deportista

Observamos cómo con el transcurso del tiempo, la llegada de los medios de comunicación masivos, la globalización y los contratos multimillonarios, el deportista de élite está obligado ya no sólo a demostrar con corrección sus facultades físicas y técnicas sino a preservar su imagen. Sacrificios que en cualquier caso conllevan una más que sobrada recompensa, toda vez que por un jugoso contrato publicitario se pueden obtener cuantiosos ingresos. No en vano, determinados deportistas perciben más dinero en conceptos publicitarios o de imagen que por el compromiso laboral que les vincula a sus respectivos clubes.

Esta tendencia se acentúa más en los deportes de elevada trascendencia social y que no supongan un esfuerzo extremo. Jamás una quinceañera me ha confesado haberse enamorado de un corredor de marathon o de un ciclista. Los rostros sudorosos y desencajados con que acostumbran a aparecer en las fotografías no invitan a despertar deseos sexuales o platónicos a nadie. En cambio es frecuente en colegios e institutos la aparición de carpetas cuyas propietarias han recubierto con fotografías de prestigiosos futbolistas, baloncestistas o tenistas, sin olvidarnos tampoco de la Fórmula 1.

Atrás quedaron los años en los que ciertos futbolistas presentaban un aspecto tosco, con bigote y con la camiseta por fuera, como es caso del Tato Abadía (en la fotografía) y algunos otros. Desaparecieron definitivamente de la indumentaria de los jugadores los pantalones cortos y ajustados y las camisetas monocromo, siendo sustituidos por prendas más vistosas que entran mejor por los ojos. Incluso se observa la existencia de botas personalizadas en los jugadores más populares.

La figura del asesor de imagen adquiere vital importancia en la carrera de un deportista profesional. Cientos de empresas ofertan sus servicios al respecto. Una persona de la calle no tiene por qué necesitar esta clase de servicios, y de hecho puede suponer un coste demasiado elevado. Pero para un deportista de élite, sí puede suponer una inversión muy rentable teniendo en cuenta las mejorías económicas que puede conllevar debido a contratos publicitarios. El profesional requerido para tales fines debe estar en posesión del título de Técnico Superior de Asesoría de Imagen Personal, por lo que al contrario de lo que ocurre con el “asesor deportivo”, el asesor de imagen está dotado de conocimientos, formación y experiencia, aporta valor añadido al conjunto de la sociedad y por tanto es lícito y lógico que exija una contraprestación monetaria a cambio de los servicios que presta.

La actual problemática de determinados deportistas, especialmente los que se encuentran en la ansiada cumbre, es que se está convirtiendo en una tendencia muy general el hecho de prestar excesiva atención a los contratos publicitarios y dejar en segundo plano el juego y la atención debida al equipo, que es al fin y al cabo el que le abona la suculenta nómina. No obstante, en ocasiones son los propios clubes los que orientan sus esfuerzos hacia estas campañas de marketing y no hacia los resultados del equipo. ¿O acaso son beneficiosas, deportivamente hablando, para el Real Madrid y el Barcelona aquellas pretemporadas que se marcan en países asiáticos con el único fin de dar a conocer la marca en aquel continente y vender camisetas con el nombre y el dorsal de los ídolos de masas?

5 de marzo de 2010

Errores frecuentes en los handicaps enteros de fútbol

Las apuestas de handicaps enteros en fútbol, y más concretamente las “sin empate” en cualquier encuentro entre dos equipos relativamente parejos en lo que respecta a calidad de la plantilla y/o estado de forma, constituyen una opción bastante recomendada en cualquier foro de la temática, toda vez que se reduce el riesgo en comparación con las tradicionales inversiones de 1X2, ya que están cubiertos dos de los tres posibles desenlaces. Si el partido concluye con uno de los tres resultados, se obtiene beneficio, y con el segundo de éllos se recupera el capital, que tampoco está mal. En este artículo además quedó demostrado que los handicaps enteros conceden una ventaja adicional al apostante, ya que en caso de empate, el bookie no obtiene margen alguno, con la excepción de Interapuestas y su leonina cláusula del 10%.

Ahora bien, por mi parte debo advertir que no es oro todo lo que reluce. Esa pequeña ventaja matemática, si se sabe gestionar, debería a largo plazo repercutir positivamente en el capital del apostante con criterio. Pero he detectado dos errores psicológicos frecuentemente cometidos por apostantes poco avispados, que consisten en sobrevalorar la ventaja de los handicaps enteros. Considero que la primera de las equivocaciones que voy a exponer a continuación la comete el inversor novel, mientras que en la segunda se dan de bruces determinados jugadores con cierta experiencia pero que todavía necesitan algunos hervores para convertirse en ganadores y tipsters en quienes confiar, suponiendo que algún día lo consigan.

1- Pensar que se está apostando a una cuota mayor de la real. Lo ilustro con un ejemplo que he leído hasta la saciedad: “Apuesto a cuota 2,00 y cubro la X para asegurar”. El sucedáneo de tipster que escribe aquella atrocidad, acaba de descubrir las ventajas de minimizar el riesgo cubriendo el empate tras haber recibido su bankroll algunas bofetadas, pero aún no ha asumido el concepto de value ni algún que otro aspecto matemático elemental. Es tan simple como que apostando a 2,00 cubriendo el empate con una cuota de 3,15 se obtiene una pírrica cuota de 1,365 por la victoria sin empate.

2- La errónea percepción de seguridad. Se resume con tres palabras: “Como mínimo recuperamos”. Se trata de una expresión que puede llegar a ser muy dañina, especialmente para el patrimonio del lector novato a quien se le hace creer que se encuentra ante una inversión segura, con el consiguiente overbetting según en qué casos. Esta situación concreta aparece más en los asian handicaps “-1” que en las apuestas sin empate. La situación típica es un partido de fútbol en el que uno de los dos conjuntos, generalmente el local, es bastante favorito y su cuota a ganador se recompensa a una cuota que ronda el 1,45. Surge el iluminado de turno escribiendo que la victoria es segura y sólo hace falta conocer la diferencia de goles. Suele acompañar el pronóstico con una vaga descripción y unos inservibles datos estadísticos. He perdido la cuenta de situaciones similares en las que el equipo que a priori parte como víctima consigue cosechar un punto o incluso los tres. Si el ingenuo jugador opta además por sufrir siguiendo el partido en directo, en el minuto 80 sustituye la expresión “Como mínimo recupero” por la de “Virgencita, que me quede como estoy”, apelando a los poderes divinos para recuperar el importe como mal menor, ante la imposibilidad manifiesta de acertar el pronóstico.

Desde este irreverente blog se recomienda apostar con moderación y criterio, así como no despreciar la posibilidad de ninguno de los posibles resultados de un evento deportivo.

3 de marzo de 2010

Prevención de riesgos laborales

La Ley 31/1995 de 8 de Noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales, intenta establecer unos criterios sobre las condiciones que deben cumplir las diferentes categorías de puestos de trabajo, con el fin de paliar la elevada siniestralidad en determinados sectores, en los que el peligro para la vida humana es evidente.

La actividad de la inversión en apuestas deportivas, aunque no se encuentra tipificada, a efectos de esta Ley la podríamos equiparar al trabajo de cualquier currito de oficina en lo que a condiciones se refiere. Afortunadamente para nosotros, es bastante poco probable que mientras gestionamos nuestro patrimonio, vayamos a precipitarnos desde un andamio, ser sepultados por una pared de hormigón, o sufrir un accidente de tráfico.

No obstante, cabe destacar que una persona que trabaja con un ordenador se encuentra también expuesta a peligros, que aunque menores que los indicados, no conviene obviarlos. Aparte de los evidentes riesgos económicos y psicosociales inherentes a las apuestas, procedo a enumerar los riesgos a los que estamos sometidos:

1- Relacionados con la postura: Una posición incorrecta continuada provoca patologías y dolores, que afectan principalmente a la espalda, hombros y cervicales. Es frecuente la tendencia por parte de la persona, en ocasiones de forma involuntaria, a no sentarse recta, sino a inclinarse. Sus efectos en el corto plazo no se hacen notar, pero pueden ser dañinos en un horizonte a medio o largo plazo si se adoptan malos hábitos posturales.

Para prevenir este peligro, las medidas a tomar son: una silla ergonómica, un reposapiés, autoimponerse el hábito de sentarse recto y descansar cada dos horas. Incluso un especialista en la materia en su momento me sugirió ejercicios de movimiento giratorio de cuello, hombros, torso y muñecas con ese intervalo de tiempo, recomendación que casi siempre olvido. Por último, en el hogar, deben evitarse hábitos incorrectos como tumbarse en el sofá o en la cama de medio lado con el ordenador portátil.

2- Relacionados con el sedentarismo: Enfermedades cardiovasculares, diabetes de tipo II, obesidad, hipertensión arterial, osteoporosis, depresión o ansiedad son tan solo algunas de las posibles consecuencias que puede sufrir una persona que vive literalmente encadenada a un ordenador.

3- Relacionados con el ambiente de trabajo: Afortunadamente el ambiente desde el punto de vista psicosocial no va afectar en gran medida al inversor en apuestas, toda vez que no existe la figura del ogro que se encuentra a nuestras espaldas vigilándonos, o que nos lanza una inmerecida reprimenda. Ningún acosador moral minará nuestra autoestima, pero sí pueden hacerlo las reiteradas pérdidas. En cuanto al ambiente desde el punto de vista físico, no deben obviarse los factores luminosos, térmicos, acústicos y de salubridad. Trabajar con el ordenador en un lugar mal iluminado produce cansancio y sueño y a largo plazo es perjudicial para la vista y el estado de ánimo. Igualmente se debe tener en cuenta la ubicación del monitor, el cuál se recomienda que sea de posición y elevación regulable, debe estar situado a la altura de los ojos y a una distancia aproximada de 40 centímetros. Sobre estar sometido a ruidos molestos, temperaturas fuera de los límites tolerables o a humedades creo que no hay demasiado que comentar sobre sus efectos. Y respecto a trabajar en un lugar insalubre, igualmente está todo escrito, pudiendo además remediarse con actos relativamente sencillos como ventilar y limpiar la habitación con el fin de renovar el aire y eliminar ácaros.

La información podría ampliarla mucho más, tratando temas sobre los reflejos en la pantalla, la posición del teclado y un largo etcétera, pero el artículo se haría ya demasiado extenso y poco agradable de leer. Para ampliar sus conocimientos sobre la materia, consulten otras fuentes, en Internet disponen de cuantiosa información al respecto y que probablemente les sea útil y valiosa.

Desde este humilde blog se recomienda orientar los esfuerzos a prevenir los riesgos anteriormente descritos. Tengan en cuenta que el coste de una silla ergonómica es probablemente muy inferior al de una tarde de apuestas alocadas y sin control alguno.