31 de enero de 2010

Diario de un ludópata

Al igual que ocurre con cualquier otra enfermedad mental, para afrontar el serio problema de la ludopatía, el primer paso que debe dar la persona que lo padezca es admitir su existencia. A priori sobre el papel podría parecer algo muy básico, pero en la realidad un elevado porcentaje de quienes sufren estos trastornos, o no llegan a ser capaces de admitirlo, o cuando lo hacen es ya demasiado tarde y han dejado atrás una lóbrega vida de penurias económicas y emocionales con grave perjuicio no sólo para sí mismos, sino también probablemente para sus seres más queridos o allegados.

Afortunadamente existen casos de personas que con la debida autodisciplina y tal vez con ayudas externas, han sabido reaccionar a tiempo, han hallado el origen del problema, lo han afrontado e incluso algunas en concreto han tenido la gran valentía de hacer público su caso, intuyo que con dos objetivos: en primer lugar, a modo de autocontrol, para no recaer en errores del pasado; y en segundo, para convertirse en espejo de otras personas afines con la misma patología y que así sepan emprender el buen camino. Les hablo de D. David Fernández Fernández, autor del libro Diario de un ludópata, y propietario de esta página web, persona cuya historia personal de autosuperación ha atraído mi atención y que se ha convertido en sujeto de mi personal admiración. No acostumbro a elogiar gratuitamente a nadie, mas la ocasión lo requiere en este caso concreto. Enhorabuena David, si me estás leyendo.

Si tuviera que comentar su página web en todos sus apartados, el artículo se extendería mucho más allá de lo acostumbrado, así que voy a remitirme a algunos aspectos concretos y muy probablemente en un futuro retome la materia, puesto que me ha parecido una web interesantísima, y probablemente también lo sea el libro que ha escrito, si bien es cierto que no lo he leído. No obstante me aventuro a recomendar su lectura a quien piense que puede hallarse inmerso en problemas con el juego, puesto que muy probablemente se trate de una herramienta útil para remediar sus problemas. Se puede adquirir cumplimentando debidamente un formulario online en la misma página web, y su coste probablemente sea muy inferior a lo que determinados sujetos despilfarran a diario en apuestas absurdas e infames. No lo consideren un gasto, sino una inversión. Probablemente lo sea.

Los dos primeros párrafos de su autobiografía, a la par que estremecedores, resultan un claro y pedagógico ejemplo de que se puede comenzar a caer en el pozo del juego de la forma más absurda e inimaginable. Su caso particular, una moneda de dos euros que se multiplicó cual milagro de panes y peces. De modo que el origen de una grave ludopatía que nos lastre el resto de vida puede encontrarse a la vuelta de la esquina, ya sea en el amigo que nos invita a las carreras de caballos, o nos anima a depositar unas monedas en la máquina tragaperras de turno.

En su capítulo de agradecimientos reconoce errores del pasado, al igual que hiciera el maestro Freddy Mercury en In my defence. (La estrofa We never listen enough, never face the truth se adapta perfectamente a algunos casos graves en concreto) . Pese a la contundencia de determinadas frases, no creo que los desaciertos de David hayan sido más intensos o graves que los que han podido cometer otras numerosas personas a lo largo y ancho del mundo y que nunca jamás los han reconocido, ni los reconocerán.

Concluyo mi breve pero conciso artículo apropiándome de un párrafo del propio David e introduciendo un par de pequeñas modificaciones de mi cosecha: “Si consideras que puedes tener algún problema con el juego no dudes ni un segundo en acudir a algunas de las asociaciones creadas a tal efecto, pero ten clara una cosa: Acude por ti, no lo hagas por tu mujer, ni por tus hijos, hazlo por ti.” Dado que la ludopatía de una persona afecta a otras allegadas, tratar adecuadamente la salud mental de uno mismo implica mejorar de forma indirecta la del cónyuge, hijos, etc.

Tómenselo como quieran, pero este artículo es absolutamente serio, no existe broma ni ironía alguna ni dobles sentidos.

29 de enero de 2010

ZP y las apuestas

Tal vez no lo sepáis, pero durante los próximos días está en juego el futuro a medio plazo de las apuestas en España. Hablo del borrador de lo que tiene que ser la ley del juego aplicada a las apuestas deportivas por Internet.

El texto debería de haber estado finalizado en diciembre, luego como un mal estudiante se pospuso para la segunda mitad de enero. Se va yendo el primer mes del año y aun no tenemos una respuesta oficial.

Este proyecto que llevaba aparcado largo tiempo, ignoro si era promesa electoral del ínclito "amigo de Supercaña" o no, se volvió a retomar ante la presión de, entre otros, los fabricantes de las maquinitas de apuestas que causan furor en la Herrico-tabernas y que tal posiblemente piensen que podrían tener un éxito similar en los bares del "país vecino". Es verdad que los bingos se quejan, que Loterías y Apuestas se quejan, que los bookies con licencias en la UE también estarían "encantados" de abonar sus impuestos. Aunque luego el amigo Sacha reconozca en la intimidad que le gustaría pagar, pero si es posible poco. Yo le sugeriría algo honesto que hacer con las tasas Premium en esa situación.

Lo cierto es que ZP nos dice que quiere legalizar el juego para protegernos de que Ladbrokes y cía nos engañen (es verdad que el IBAS es lento de cojones), para que nuestros hijos no puedan entrar a jugar al poker con tiburones como Marlock hasta que cumplan los 18 y echen su primer polvo, etc... pero en realidad lo que pretenden es cobrar el impuesto de sociedades a los bookies y cobrar a los apostantes unos módicos 20% del "premio" (ojo, digo premio, no digo ganancias) de cada apuesta. Y que encima los bookies hagan retenciones, como si se tratasen de una gorda preñada con ganas de mear, que 3 cosas: causarían una brutal disminución de su turn over, exigirían un coste adicional en empleos para economistas inútiles (menos paro = brotes verdes) y también unas importantes reformas del display de las bookies, algo que me consta que es un proceso lentísimo, a veces hasta carísimo y lo que en definitiva sería un gran dolor de cabeza para grandes y también para pequeños (qué sé yo, chiringos tipo PAF o Begawin).

Si el gobierno consigue lo que se planteaba hacer... olvidaros de la posibilidad de ganar dinero con las apuestas. Olvidaros de la quimera de ser profesionales en España. Y olvidaros de los preciosos tiempos de anarquía en los que nos encontramos, donde la relación de confianza entre bookies y apostantes es relativamente cordial y funciona. Por eso digo que nos jugamos mucho con esta ley.

Sin embargo, soy optimista. ¿Por qué? Digamos que tengo fe en Florentino Pérez.

28 de enero de 2010

Webs satélites

Hace algún tiempo comenzó la desenfrenada moda de las webs satélites. Consiste en que el administrador de un portal de apuestas se lance al mercado a adquirir dominios relacionados con la temática para articular pequeñas páginas, generalmente con la estructura de un blog, en las que una o varias personas escriben artículos, noticias o pronósticos de forma periódica. El objetivo de tal expansión probablemente sea un mejor posicionamiento en la red de redes, para atraer un mayor número de visitas hacia la web principal, y en consecuencia mayores ingresos para las arcas propias, siempre a costa de los pobres e incautos jugadores.

Pese a que el auge de la citada tendencia es un fenómeno relativamente actual, existe un antecedente, recuerdo cuando Rubén Iglesias, propietario de iapuestas.com sacó a la palestra Beterans.com, una web en principio formada por presuntos expertos en diversos deportes que publicaban pronósticos de forma gratuita, y creo recordar que la intención era convertirla posteriormente en una página de pago, si bien de esta última afirmación no estoy totalmente seguro, con la edad me falla la memoria. Beterans pasó a convertirse en un escaparate de infames blogs y posteriormente nunca más se supo, el experimento terminó siendo un fracaso. No obstante el dominio sigue registrado a nombre de Contematica, S.L., al igual que en su momento, aunque está puesto a la venta.

En la actualidad, al menos Forobet, Todoapuestas y Soloapuestas disponen de un amplio abanico de las citadas webs satélites. Tal vez otros portales similares hayan recurrido a esta técnica de expansión, pero lo ignoro. El caso de Forobet es especialmente llamativo, he perdido ya la cuenta del número de dominios que han obtenido. Desde la ya antigua página fichajes.net cuya existencia se remonta incluso a años anteriores al popular foro de apuestas, a dominios más recientes, entre los que se incluyen engendros del tipo apuestasytoros.net, apuest.as o momios.es. Curioso este último dominio, se trata de un término que se empeñó en intentar introducir fallidamente el foro no oficial de Betfair en su etapa anterior, cuando de él todavía se podían aprovechar algunas cosas. Desconozco la intención de tan chocante práctica.

El presente artículo está escrito desde la más absoluta ignorancia, pues desconozco si es o no rentable invertir en este tipo de dominios. No obstante, hago saber que ya he recibido una propuesta de intercambio de enlaces por parte del entorno de Forobet. Evidentemente la he desatendido. Y permítanme una conjetura: intuyo que si se dedican a enviar masivamente correos que casi podrían ser considerados como spam a blogs tan humildes como este, puede ello significar que la expansión del imperio no está resultando muy exitosa y el negocio no marcha todo lo bien que se desearía.

En cualquier caso, incluso aunque la adquisición de estos dominios resultara ser el más sonado de los fracasos, su coste de mantenimiento no es elevado: resulta relativamente económico tanto el mantenimiento del dominio como la remuneración de la persona que se encarga de llevarlo a cabo. Respecto a este último aspecto, Forobet y Todoapuestas tienen un nexo común llamado Sheyk. Se trata probablemente del tipster de habla hispana más sobrevalorado y al que por excelencia podemos considerar como el pluriempleado de las apuestas, toda vez que mantiene varios dominios a base de análisis y artículos, que en determinados casos pueden llegar al absurdo y al esperpento.

Por lo general, la calidad del contenido de las webs satélites es lamentable. No obstante no se puede esperar gran cosa de alguien a quien se le remunera con un microsueldo que la mayoría de las ocasiones no supera los 100 o 200 euros al mes. De la misma manera, por parte de quien acepta trabajar en tales condiciones, no se puede esperar un Premio Nobel en potencia.

27 de enero de 2010

Apuestas virtuales

Como decíamos ayer...

pasando las Navidades en España discutí con un amigo sobre el poker online. El tipo se empeñaba en que algunos interfaces de póquer online manipulaban y alteraban directamente los resultados de las manos. Básicamente se trataba de que hubiese la mayor cantidad de bad beats posibles, de que manos como AA, KK fuesen una y otra vez barridas por los proyectos de jugada y en definitiva que hubiese el mayor movimiento posible de dinero. Metía en el mismo saco a varias casas, que no nombraré por no levantar falso testimonio, pero casi diría que a todas menos a PokerStars.

¿Por qué fiarse de los repartidores de cartas autómatas basados en números booleanos? ¿Por qué fiarse más que de un dealer en el póquer presencial? Muchos de los cuales son jugadores o hasta ilusionistas, capaz de hacer aparecer jugadas con gran habilidad. Digo capaces, no de que no lo hagan. Todo es indemostrable. Tendremos que confiar.

Muchos jugadores confían.

Las carreras de caballos virtuales tienen cierto éxito (entre tanto no haya carreras reales). Para el que no lo sepa, estas carreras están generadas por ordenador. Son simulaciones de la visión por televisión de una carrera convencional, donde los caballos se pueden caer o ser desmontados, sufrir pájaras o realizar un sprint final que les otorgue la victoria. Y la gente confía y apuesta.

El año pasado, durante el festival de Chesterham (una especie de campeonato del mundo de las carreras de caballos) se suspendió una jornada entera a causa de las lluvias. En Paddy Power quisieron ofrecer un tipo de carrera alternativa, de burros, entre 3 jefazos de la compañía montados por unos chicos más ligeros. Cuando parecía que el CEO de la empresa iba a ganar, tropezó en la última valla y cayó. Y la gente apostó por la juventud y gano.

Hace no mucho Bwin ofrecía apuestas de partidos a la Play Station entre 2 usuarios cualesquiera, con stream y todo. No jugaban Moyá y Nadal, precisamente, en cuyo caso iríamos con Moyá. No jugaba Benzemá, en cuyo caso cogería al Madrid y se pondría de titular, sin menoscabo del banquillo que chupase Raúl. Jugaban 2 alemanes, al parecer grandes expertos de la Play Station. Si en vez de Alemania se hubiese jugado en España, con la galopante crísis actual, se hubiese jugado al futbolín en lugar de a la Play. Así hasta el AKA"asesor deportivo" (la asesoría ya ha petado, ahora su negocio es ejercer de ¿prestamista?) podría haber vendido un puto futbolín (con perdón).

25 de enero de 2010

Cagadas históricas de los bookies

Todos tenemos guardada en la memoria alguna antigua apuesta acertada que calificamos como histórica, ya sea por lo elevado de su cuota, por los beneficios con que nos remuneró o por lo bien planteado que estaba su razonamiento. E igualmente recordamos alguna apuesta tan mal realizada que podríamos calificar de “cagada histórica”. No obstante es probable que una importante proporción de apostantes afirme no acordarse de ninguna apuesta errónea, recurriendo a una técnica de autodefensa psicológica coloquialmente conocida como engañarse a uno mismo, sobre la cuál tengo en mente un artículo para un futuro no demasiado lejano. La realidad es bien diferente, todo inversor atesora en su haber un ramillete de apuestas nefastas, especialmente durante sus comienzos en la actividad. Particularmente yo me debería avergonzar de varias cuotas que oscilan entre 1,01 y 1,05 que hace ya varios años empleé para incrementar la cuota en combinadas, y que lejos de conseguir mi objetivo, me provocaron pérdidas absurdas, bochornosas e innecesarias. Tras haber transcurrido tanto tiempo, no necesito avergonzarme de nada, sino que en la actualidad me tomo aquellas anécdotas con humor.

Además, si me tuviera que arrepentir de aquellos errores de novato que cometí en su momento, las casas de apuestas deberían hacer lo propio, puesto que todas colocan con relativa frecuencia precios descompensados, siendo mayor la posibilidad de que incurran en desaciertos cuantos más deportes ofrezcan. Es evidente que en un evento de popularidad internacional, ningún bookmaker va a cometer un error de bulto, tan solo se diferenciará unas centésimas de cualquier otra casa, o tal vez ni tan siquiera eso. En un Barcelona-Real Madrid cuya cuota media por la victoria local se encuentre a 1,85, no es previsible que el oddsmaker de una casa coloque esa misma cuota a 2,30, especialmente si esa persona aprecia mínimamente su puesto de trabajo. En cambio, si nos remitimos a deportes menos habituales como por ejemplo voleyball o balonmano, es más habitual encontrarse con cuotas absolutamente estratosféricas, patinazos tal vez inapreciables para el público en general pero que saltan a la vista de quien tenga conocimientos sobre el deporte en cuestión. El motivo es bastante sencillo: las casas de apuestas que cubren tantas competiciones de tantos deportes no pueden tener en nómina a oddsmakers que controlen todos esos mercados, sino que en la mayoría de los casos ubican los precios por simple y pura estadística.

Me he referido concretamente al voleyball y al balonmano ya que tengo contacto con reconocidos tipsters de sendos deportes y me han recordado que en alguna ocasión han existido cuotas a las que apostaron a 3,00 que terminaron en torno al 1,30. Pero en cualquier evento minoritario puede errar el bookmaker. En España uno de los ejemplos más claros es la Tercera División de fútbol, categoría en la que existen tipsters que disponen de información bastante fiable, y en ocasiones de primerísima mano, de dentro del vestuario. Varios han sido los bookies que en su día ofrecieron esta división y han dejado de hacerlo. Que yo recuerde, Pinnacle y Boylesports, pero es posible que existan más casos. En la actualidad Bwin, Bet365 y Miapuesta son las tres casas que cubren este mercado, con innumerables descompensaciones, ya que 20 encuentros por 17 grupos, da como resultado un total de 340 eventos, lo cuál es imposible de controlar, por lo que las casas no disponen de más armas que la estadística, el ajuste de cuotas y los restrictivos límites. Unibet por su parte, por motivos de patrocinio, abre mercados en el grupo de la Comunidad Valenciana y desconozco la existencia o no de values.

Hace algunos años, sobre la Tercera División se intercambiaba valiosísima información en varios foros, especialmente en Winpicks, y en menor medida en Forobet. El nivel era realmente elevado, pero la elevada volatilidad de las cuotas (era prácticamente imposible apostar a la cuota que el tipster de turno había recomendado), algunas disputas entre usuarios y otras causas diversas provocaron la disolución de la entonces llamada “Tercera Alianza”. En la actualidad no se postea en ningún foro abierto de forma constante sobre esa categoría, si bien se puede encontrar de forma irregular algún pronóstico al respecto en las dos mencionadas webs, y también en alguna otra como Apuestasdeportivas, Iapuestas o Probet.

No obstante, para los apostantes veteranos, no es necesario ser un entendido de la Tercera ni de deportes minoritarios para recordar un error monumental de las casas. No recuerdo ninguno más flagrante que el de las elecciones gallegas de 2005. Es evidente que en Bwin el oddsmaker que puso las cuotas no era español ni se informó de la realidad política de Galicia, uno de los bastiones del Partido Popular, en el que es impensable que otro partido sea el que atesore más votos. Se trató de una de las pocas apuestas, prácticamente la única, que he podido considerar como seguras, en el sentido estricto de la palabra. Existe el antecedente de las elecciones generales de 2004, en el que la misma casa ofreció una cuota bastante apetecible por el tercer puesto de Izquierda Unida en cuanto a número de votos, que no escaños. Se trató el tema en este hilo.

Con el tiempo, tanto el apostante como el bookmaker aprenden de sus errores (determinados apostantes no lo hacen, pero no es un tema del que vaya a tratar ahora), y en la actualidad, en las apuestas sobre política española las casas no ofrecen esos values tan desproporcionados. En las últimas elecciones vascas, Unibet ofreció unas cuotas muy realistas, de hecho en mi única apuesta, el retorno de la inversión fue cero.

24 de enero de 2010

China

Numerosas teorías económicas coinciden en que el mundo experimentará un radical cambio cuando despierte el gigante asiático, pudiendo éste incluso desbancar a los Estados Unidos de América del papel de primera potencia. No obstante, conocer a ciencia cierta si el país más poblado del mundo llegará o no a asumir tal rol, resulta una tarea harto complicada, puesto que en la actualidad se encuentra a caballo entre el progreso tecnológico –no en vano parte del mérito de los vergatorios de Hugo Chávez es suya-, y un régimen de gobierno dictatorial y anacrónico en el que las libertades y la transparencia brillan por su ausencia.

No obstante, en la actualidad a criterio de cualquier español de a pie, la percepción de cualquier producto que proceda del país de Yao Ming es siempre mucho más pobre que la que se tiene sobre el mismo producto procedente de la República de la mejor liga de baloncesto del mundo, o de cualquier otro territorio. Y no faltan motivos para tal disparidad de sensaciones, pues es un hecho real durante las últimas décadas la multiplicación como si de setas se tratara de establecimientos regentados por conciudadanos de Mao Zedong en los que se pone a la venta cualquier clase de artilugio, y en los que saltan a la vista irregularidades del calibre de pilas sin voltios, herramientas que se estropean al más mínimo uso, pegamento que no pega, rotuladores que no escriben o plásticos altamente tóxicos. Igualmente en el sector de la hostelería, cualquier ciudadano está en posición de sospechar de determinados restaurantes que llevan varios lustros funcionando pese a que nunca se observa una sola entrada o salida de clientes, y en los que el comensal desconoce si la receta de cerdo agridulce está realmente compuesta por carne de dicho animal, o si por el contrario se trata de perro, gato o rata.

A efectos del apostante, por lo que he podido averiguar, existe cierto recelo a depositar dinero en bookies ya no de la tierra de Confucio como tal, sino en las que se puedan leer caracteres ya sean chinos, japoneses o cualesquiera en general que no compongan el alfabeto latino. La fiabilidad de las compañías que se encuentran detrás de direcciones como samvo.com o mansion88.com queda muy cuestionada en páginas web que evalúan el riesgo de las casas de apuestas, las cuáles suelen coincidir en que Betfair, Ladbrokes y un largo etcétera ofrecen mucha mayor seguridad. También cabe recordar que en un artículo en el que traté los bookmakers asiáticos, un lector aportó en los comentarios información bastante valiosa sobre la presuntamente escasa fiabilidad de Ibcbet.

No obstante, estos temores se deben ponderar en su justa medida, ya que las cuotas de Asian Handicap ofrecidas por determinadas casas de apuestas no deben ser en absoluto despreciadas. El Asian Handicap es un tipo de apuesta muy común entre las inversiones cotidianas de cualquier persona que comparta actividad conmigo, por dos motivos bien evidentes: en primer lugar, sus cuotas suelen ser más atractivas y con menos margen que los European Handicap ofrecidos por los bookmakers europeos, y en segundo, se permite según de qué evento se trate, minimizar parte del riesgo, por ejemplo cubriendo el empate con el draw no bet.

Se ha observado en los últimos tiempos que determinadas casas de apuestas conocidas tradicionalmente como asiáticas están europeizando su actividad, con el fin ya no solo de acercarse al mercado europeo, sino para ofrecer una mejor imagen a efectos de la fiabilidad y seguridad. De esta manera, 188bet y Sbobet han establecido sus respectivas licencias en la Isla de Man y patrocinan a varios equipos de fútbol ingleses, mientras que 12bet ha hecho lo propio con el Sevilla.

Desde este humilde espacio de fraternidad y concordia se recomienda lo que popularmente se conoce como no meter todos los huevos en la misma cesta. El establecimiento de una cartera de inversiones manteniendo un saldo razonable en un número igualmente razonable de bookmakers minimiza las consecuencias en el caso de que una de estas empresas quiebre o cierre sus puertas y se apropie del dinero de sus clientes.

22 de enero de 2010

Valer pa' esto

En el supermercado donde habitualmente hago acopio de vituallas, hace algunos días observé a la cajera aguantando descaradamente la risa ante mi torpeza para abrir bolsas. En gran parte de estos establecimientos no facilitan esa labor al cliente, sino que se le dispensa un fajo de bolsas unidas y prensadas que cuesta una barbaridad separarlas, y más si quien lo intenta está dotado de garfios o muñones en lugar de manos, como es el caso del juntaletras que escribe estas líneas. Ante el regocijo que le provocaba a la señora cajera la situación, tentado estuve de decirle que habría que verle a ella delante de un ordenador pronosticando partidos, o gestionando un bankroll.

La causa de la anécdota que acabo de relatar es evidente: nadie sirve para todo, y todo el mundo –o casi todo- sirve para algo. Mi intención inicial era escribir sobre el término vocación, pero acabo de comprobar que la RAE lo define como “Inclinación a cualquier estado, profesión o carrera”, y tengo mis dudas sobre dos asuntos: en primer lugar, sobre si esa buena mujer tiene realmente vocación de cajera, o si simplemente se encuentra en ese puesto a la espera de una oferta que mejore sus condiciones; y en segundo lugar, sobre si la vocación por una actividad implica ser válido para élla. Se habla de determinadas profesiones en concreto que son especialmente vocacionales, como por ejemplo las relacionadas con la docencia, la sanidad o las ventas.

No obstante, intuyo que a estas alturas ya imaginarán hacia qué terreno me estoy dirigiendo, el de las apuestas. ¿Tener vocación por la inversión en apuestas deportivas implica ser válido, garantiza rendimientos? Sinceramente desconozco la respuesta, cada cuál tendrá la suya propia, y es tan simple como que se es válido para esta actividad si se está dotado de capacidad para generar rentabilidad en el medio o largo plazo, y no se es válido en el caso opuesto.

No obstante observo una pauta de comportamiento realmente curiosa y al mismo tiempo preocupante en un elevado porcentaje de personas, y es que cualquiera, por escasa experiencia que atesore, cree tener aptitudes para las apuestas, y en casos concretos, cree encontrarse por encima del bien y del mal. Nadie en su sano juicio intentaría sin estar provisto de conocimientos impartir lecciones de medicina a un consagrado médico, o de arquitectura a cualquier arquitecto que acredite quince años en la profesión. Por el contrario, en la actividad sobre la que trata este modestísimo blog, estoy saturado de contemplar en portales de la temática cómo aparece cualquier novicio, irrumpe como un elefante en una cacharrería y se cree en posesión de un don exclusivo a través del cuál está capacitado para impartir lecciones a otros usuarios que pueden llevar varios años escribiendo, leyendo y por supuesto apostando.

Insisto que se trata de una actitud al mismo tiempo llamativa y curiosa, pero también preocupante, ya que hay dinero en juego, y no sólo de quien se autoproclama maestro, sino de quienes leen sus consejos o estrategias de inversión y depositan erróneamente su confianza.

Empíricamente está demostrado que tan solo un pequeño porcentaje de la raza humana está preparada psíquica y mentalmente para poder obtener rentabilidades en las apuestas, ya sea detectando values o a través del trading o el livebetting. Así pues, lanzo una recomendación para quien durante un tiempo prolongado no ha sido capaz de conseguir ese objetivo y ha incurrido de forma constante y repetida en pérdidas, y es tan sencilla como no persistir en el intento, con el fin de no empeorar el estado de las cosas. Para quien sea manifiestamente nulo e incapaz de producir beneficios en este negocio, la opción a priori más fácil, sencilla y coherente es una retirada a tiempo, aunque también se puede optar por otros caminos y sacar a la luz una web de pronósticos de pago y una revista.

20 de enero de 2010

Algo sobre mí

Recuerdo que hace algunos meses un cocalero que afirma controlar la NBA desde el Caribe me llamó “pedaso de hijo de la gran puta malparido” en el foro de Probet. Se trata tan solo de una minúscula muestra representativa de varios de los insultos que he recibido a través de diversos medios. Entre los mensajes en el susodicho foro, los comentarios que varios incívicos han depositado en el blog en determinadas ocasiones y alguna pataleta en las mesas de poker, ya atesoro un considerable número de románticos piropos procedentes de mis admiradores más acérrimos.

Como muchos de ustedes habrán podido imaginar, que me insulten por Internet no me afecta en absoluto y en numerosas ocasiones me provoca incluso carcajadas. Suele tratarse por lo general de gente amargada y sin vida social que por otra parte si se me la encontrara cara a cara, estoy convencido de que se limitaría a agachar la cabeza y a no soltar palabra, por lo que bastante tengo con hacerme cargo de mis asuntos como para prestar la mínima atención a este tipo de chiquilladas de patio de colegio.

Quiero no obstante hacer saber que ni mucho menos estoy dotado de un carácter a prueba de bomba, sino que tengo algún que otro punto débil a modo de talón de Aquiles. Determinadas actitudes sí que me irritan, pueden de hecho incluso provocar que pierda los papeles, y paso a continuación a enumerarlas:

1- Personas que se posicionan en paralelo en unas escaleras mecánicas, impidiendo el paso. Ignoran las prisas o las urgencias del resto de los mortales. Les es indiferente que alguien pueda perder el tren o ser impuntual en el trabajo. En caso de transcurrir la marcha en sentido descendente, en ocasiones me he sentido ávido de propinar a esta gente indeseable un patadón para que caiga rodando escaleras abajo.

2- Personas que caminan pausadamente en paralelo ocupando la totalidad de la acera. Situación análoga a la anterior. Se trata de sujetos a los que no esperan en sitio alguno y acaparan plácidamente la totalidad del pavimento, haciéndose dueños de éste y provocando la desesperación del prójimo.

3- Personas que emiten sonidos repetitivos y molestos. En ocasiones, sobre determinados individuos que se encuentran en la sala de espera del médico de cabecera o en el asiento del autocar, me pregunto cuál es el fundamento que les lleva a emular a Sir Ringo Starr, ya sea con los dedos, con el anillo, con el bastón o con cualquier otro objeto que cuando golpea otra superficie produce sonidos.

4- Personas que, hallándose ubicadas inmediatamente detrás de mí en la caja del supermercado, depositan sus productos en la cinta sin haber terminado yo de haber colocado los míos, o bien habiendo yo terminado los sitúan inmediatamente próximos a los míos, de forma que no dejan espacio ni para colocar la barra metálica separadora en la que se lee “Cliente siguiente”. ¿Se creen que van a terminar antes de esa manera? ¿Tal vez piensan que con ese proceder el importe a abonar va a ser menor?

5- Personas que, hallándose delante de mí en cualquier establecimiento comercial, abonan su transacción con calderilla, empleando un sinfín de tiempo en el conteo de monedas. O bien personas que en la misma situación deciden que es un buen momento para relatar su vida y milagros a quien se encuentra en el otro lado del mostrador.

De modo que, estimados contertulios, ya conocen algo más sobre mi persona. Por favor, cuando entren a mi espacio de paz a leer mis artículos guarden silencio y sobre todo, no emitan sonidos repetitivos.

18 de enero de 2010

La doble moral

Recuerdo hace unas semanas, y más concretamente en este artículo, que comenté que el propietario de una tienda de música de Santander se dedicó a spamear a diestro y siniestro gracias a una base de datos que desconozco de qué manera la obtuvo y quién se la surtió. El contenido de los correos consistía en páginas web de fabricación casera y cutrez a raudales entre las que destacaba apuesta365.com. La única aportación de esas webs consistía al igual que tantas otras en una sucesión absurda de banners de casas de apuestas, con el fin de conseguir afiliados y llenar los bolsillos sin mover un dedo. Rastreando la pista del whois he averiguado que esa persona todavía conserva el citado dominio, y que la tienda de discos se trataba de vinnyrecords, la cuál hace varios años disponía de un catálogo de discos, y en la actualidad se observa que ha tenido que echar el cierre, al igual que tantos otros pequeños establecimientos del sector, a causa de la política abusiva de las compañías discográficas por un lado y la SGAE por otro y del consecuente rechazo por parte del consumidor, quien mayoritariamente opta por las descargas por internet.

El mensaje que aparece en el dominio de vinnyrecords no tiene desperdicio alguno, se trata de un manifiesto político sobre los problemas actuales de la sociedad moderna y la incompetencia de nuestros padres de la patria y además se hace un llamamiento a la legalidad. Significativo resulta que quien se cuelga la etiqueta de legalista se pasara en su momento por el vello escrotal la Ley de Protección de Datos. Doble moral.

Los hechos narrados no se tratan de un caso aislado, sino que en nuestra sociedad nos vemos rodeados de innumerables situaciones que se pueden calificar como de doble moral. Tal es así que considero que todas las personas sin excepción en algún aspecto de la vida actuamos con la en ocasiones tan cínica e hipócrita doble moral.

Ejemplos más típicos son los que por televisión aparecen a diario, el político que se autoproclama honrado y posteriormente se descubre que ha aprovechado su cargo para lucrarse ilícitamente, por lo general a través de la recalificación de determinados terrenos o del manejo de información privilegiada. ¿Y qué me dicen de algún seglar que ha predicado castidad y ha cometido abusos sobre menores?

Por último, en el mundo de las apuestas, cabe preguntarse: ¿existe doble moral o no? La respuesta es bastante obvia, es un sí rotundo. Todos los conocidos portales de apuestas, excepto uno al que puedo razonablemente conceder mucho más que el simple beneficio de la duda y a estas alturas todos ustedes intuirán a cuál me refiero, se nutren de los suculentos porcentajes de las pérdidas de los afiliados. Pregonan presunta colaboración con el inversor, generalmente apoyada por guías de estrategias plagiadas de otras páginas y alguna otra herramienta de dudosa utilidad, cuando en realidad el objetivo es que los visitantes o usuarios realicen una ineficiente gestión de su dinero, apuesten sin criterio y por consiguiente formen parte del numeroso grupo de los jugadores perdedores.

De los conocidos portales de apuestas de habla hispana, cada uno ha llevado a cabo de una manera diferente su estrategia para conseguir su parte del pastel. Existe un portal que intenta mantener un nivel razonable de calidad entre sus administradores y moderadores, y la fuente de ingresos es el pésimo nivel medio de los usuarios, si bien hay que admitir que la culpa de esto último no es totalmente del propietario de la página. Como contraposición existe otra popular web que de forma indiscriminada ha baneado, ninguneado o invitado a hacer las maletas a todo usuario sospechoso de estar dotado de más de dos neuronas. Sin olvidarnos de otra bastante conocida que comenzó de forma modesta y humilde como una presunta factoría de ganadores, y que tras varios cambios de administrador y de política de gestión se ha convertido en un inmundo lodazal de banners y de mensajes absurdos, en ocasiones escritos como si de un sms se tratara y sin que el mandamás ejerza ninguna acción para evitarlo.

Desde este modesto blog se repudia la doble moral en cualquiera de los aspectos de la vida y se recuerda que ser consecuente y fiel a los principios siempre será valorado y bien visto, tal vez no por todo el conjunto de la sociedad, pero sí al menos por quien escribe estas líneas.

15 de enero de 2010

Resultados de la encuesta

Habrán observado que hace varias semanas planteé una encuesta en este espacio de paz para conocer la opinión que los visitantes tienen formada sobre mi persona.
Recordemos: La pregunta era “¿Qué piensas sobre el autor de este blog?”, y las posibles respuestas eran:

1- Es el putísimo dios y amo de las apuestas, todo un crack.
2- Es un subnormal y un bufón que no tiene ni puta gracia. Se arruina con las apuestas y como no tiene ni puñetera idea de deportes tiene que dedicarse a hacer blogs de mierda como este.
3- Me la suda, tanto él como su vida, no pienso votar.

Transcribo literalmente los resultados según Blogger:
Respuesta 1- Dios, amo, crack. 20 votos, 45 %
Respuesta 2- Subnormal, bufón, arruinado. 14 votos, 31 %
Respuesta 3- Me la suda. 10 votos, 22 %

Los dos puntos que faltan para que el total sume 100 entiendo que se deben a la pérdida de decimales por el camino, puesto que no recuerdo haber habilitado la opción del voto nulo, voto en blanco ni nada similar.

La causa que me empujó a desarrollar esa pregunta, así como el absurdo contenido de las tres respuestas, es difícil de explicar. No tenía especial interés en que alguna de las tres opciones en concreto resultara la más votada, de modo que lo más probable es que tan solo el entretenimiento y la curiosidad fue lo que me estimuló a llevar a cabo este pequeño cuestionario que se ha prolongado en el tiempo durante algo más de un mes. El experimento probablemente no haya tenido ninguna utilidad, salvo la de permitir a alguno de mis enemigos manifiestos darse el gustazo de llamarme subnormal y bufón.

La ocasión podría requerir que me enfundara el traje de político oportunista, interpretara los resultados de la manera que más me favoreciera y afirmara rotundamente que como la primera de las tres opciones ha sido la más votada, soy una eminencia en el mundillo de la inversión en apuestas deportivas. No obstante, si cometiera tal imprudencia, poco tardaría en aparecer alguien que me recordara que las respuestas 2 y 3 aunadas ocupan mayor parte del gráfico que la 1, por lo que el número de votos despreciativos es superior al de los que me ensalzan. Ocurriría como el típico ejemplo de elecciones municipales en que el Partido Popular no puede gobernar debido a que el número de concejales de PSOE e Izquierda Unida juntos le superan. Incluso alguna mente retorcida podría además opinar que la respuesta que me favorece ha atraído más votos por el simple hecho de aparecer en el primer lugar de la lista y generar mayor atracción visual que las otras dos.

No obstante, dispongo de contraargumentos para quien estime que soy más objeto de burla y odio que de respeto, y es que puedo afirmar, aunque no demostrar, que durante el proceso se ha dado el caso de algún individuo que, por muy amigo y compañero de fatigas e inversiones que es, me ha indicado a través del messenger que ha votado a la opción 2, para carcajada y satisfacción personal suya.

Sobre la baja participación sí que no dispongo de ninguna réplica. Ante los 44 votos totales, debo admitir que, si bien el número de visitas es bastante aceptable, y me remito a datos objetivos de Alexa, el número de visitantes es escaso. A esos 44 habría que agregar probablemente alguno que se ha abstenido de participar, pero tampoco creo que demasiados. No me cansaré de insistir que este remanso de paz va destinado a un reducido grupúsculo de enamorados del dinero, no aspiro a convertirme en ningún ídolo de masas.

Por tanto, por encima de resultados, conjeturas y conclusiones, lo único que ha quedado claro de toda esta chirigotada es que en el mundo de las apuestas todos compartimos el mismo objetivo, el famoso Beat the bookie!, y que continuaremos poniendo todos los medios a nuestro alcance para conseguirlo.

¡Que Dios reparta suerte!

12 de enero de 2010

Incidentes extradeportivos

El miserable y brutal atentado contra los componentes de la selección de fútbol de Togo es uno más entre los incidentes que desgraciadamente se suceden en torno a las competiciones deportivas, generalmente el fútbol o los Juegos Olímpicos. El citado caso trata de un grupo terrorista separatista que ha aprovechado un acontecimiento deportivo de nivel continental para proclamar sus reivindicaciones, procediendo de la manera que este tipo de asociaciones acostumbra, segando vidas ajenas y sembrando el caos y el terror.

Los altercados violentos acaecidos con el deporte como pretexto por lo general suelen fundamentarse en dos tipos de causas. En primer lugar causas políticas como ha sido el caso, y en segundo lugar, cuando dos o más personas intentan convencerse mutuamente a base de mamporros de que el equipo de su población está mejor dotado de habilidades que ningún otro para introducir el balón en la portería contraria. Por supuesto que pueden combinarse ambos motivos formando una mezcla de violencia y odio extremos. Cualquiera que sea la razón, es el sinsentido la tónica general de estos crímenes, los cuáles según determinadas corrientes de pensamiento no deberían ni ocupar las páginas de deportes de los periódicos porque cierto es que poca relación guarda el tiroteo de un autocar o un asesinato en los aledaños de un estadio con las competiciones deportivas en sí mismas.

Centrándonos en la segunda de las causas que he expuesto, respecto a disturbios causados por grupos radicales de determinados equipos de fútbol, existen determinados países en los que la tendencia a que se sucedan este tipo de perturbaciones es mucho más elevada que la media, aventurándome a citar como ejemplos a Argentina, Grecia o Turquía. En determinadas ocasiones fue tal la gravedad de los hechos que han llegado a provocar que se paralice la liga.

Sea en mayor o menor medida, grupos radicales en torno a los equipos de fútbol existen en todos los países, en numerosas ocasiones apoyados económica y logísticamente por los propios clubes. Y pese a que el nexo de unión entre los integrantes de tales bandas es un equipo de fútbol, también suelen distinguirse por una ideología política radical, generalmente de extrema derecha, extrema izquierda o nacionalista. Según diversos estudios sociológicos, una persona de entre 16 y 25 años que tenga problemas de autoestima, afecto y/o falta de comunicación con sus progenitores es mucho más propensa a integrarse en estos grupúsculos que cualquier otra.

En cuanto a España, recuerdo haber escuchado hace varios años en una popular emisora de radio que se nos considera como uno de los pocos países en los que cualquier persona puede acudir tranquilamente con sus hijos a un estadio a disfrutar del acontecimiento deportivo en cuestión. Se trata de una verdad a medias, puesto que si bien el número de incidentes puede hallarse por debajo de otros países, no es demasiado recomendable pasear por determinados lugares con los distintivos de según qué equipos.

Probablemente el suceso que tuvo mayor repercusión mediática fue la muerte en 1998 de Aitor Zabaleta, aficionado de la Real Sociedad, en los alrededores del estadio Vicente Calderón, asesinado presuntamente por un miembro del grupo radical Bastión, el cuál disponía hasta de un local cedido por el club, y posteriormente fue ilegalizado, declarado asociación ilícita.

No obstante, no se ha tratado del único incidente relacionado con los grupos más radicales de los equipos. Tengo en memoria otros altercados similares en España, incluso también con resultado de pérdida de vidas humanas en alguno de los casos, que tal vez pudieran ser considerados como hechos aislados (expresión muy recurrida cuando el politicucho de turno opta por eludir responsabilidades ante un determinado problema al que debería enfrentarse), pero que continuarán teniendo lugar mientras sean los propios presidentes de los clubes, e incluso determinados jugadores, quienes presten apoyo a estos grupos criminales.

10 de enero de 2010

Inflación

Recuerdo en la niñez que una tía abuela mía acostumbraba a obsequiarme con un billete verde de mil pesetas cada vez que acudía a visitarla. Tal cantidad era astronómica para mis bolsillos en aquel entonces y máxime teniendo en cuenta la nula capacidad de cualquier párvulo para generar ingresos salvo que su nombre sea Joselito o María Isabel, y conseguía alegrarme el día o incluso la semana completa, pues era incontable el número de helados y golosinas que podía costear con ese trozo de papel verde que procedía a custodiar como si de un tesoro se trataba.

Diez o doce años más tarde, ya bien entrado en la adolescencia, esta misma persona continuaba gratificándome las visitas con un billete de mil pesetas, y en alguna ocasión estuve tentado de preguntarle si prefería que lo utilizara como separador de páginas o para equilibrar alguna mesa que estuviera coja. Era evidente que esta buena mujer, que ya pasó a mejor vida, tenía algo difuso el concepto de inflación. No es nada infrecuente que a las personas de determinadas edades se les deteriore esa noción de la pérdida del valor de la moneda, observándose a diario en las propinas de cinco céntimos que depositan en los platos de las cafeterías, o en las limosnas de idéntica cantidad que donan al vagabundo de turno.

La inflación es el aumento generalizado de los precios de los bienes y servicios. Su cálculo es bastante sencillo, tan solo se trata de comparar el índice de precios del año en curso con el del año inmediatamente anterior, y multiplicarlo por cien, con el fin de expresarlo en tantos porcentuales.





Se trata de un fenómeno que sucede en cualquier economía del mundo, y cuya magnitud oscila según la coyuntura dentro de niveles moderados, siempre que el país en cuestión no se trate de una dictadura bananera cuyo máximo dirigente maneje a su antojo las máquinas de fabricar billetes.

En España viene dándose inflación negativa durante los últimos meses, valor que admite numerosas interpretaciones, pero en lo que sí existe acuerdo es en que se debe a la crisis económica actual y al excesivo incremento de determinados precios durante los años inmediatamente anteriores. No obstante, pese a que teóricamente exista una disminución del coste de la cesta de la compra, en la práctica no he percibido tal rebaja a la hora de adquirir cualquier producto de uso común. Afortunadamente tampoco he apreciado subidas significativas, a pesar de que estas fechas, los comienzos de año, suelen ser los más adecuados para tal efecto. Continúo de momento abonando un euro y veinte céntimos por un café y dos euros si lo acompaño de tostada o bollería. Los periódicos de información general mantienen sus precios, así como alguna que otra revista.

A efectos de las apuestas, cada cuál podrá aplicar o no a su buen criterio el concepto de inflación. Yo personalmente, al margen de los pequeños cambios introducidos en mi contabilidad particular ya tratados en uno de los últimos artículos, he optado por un pequeño aumento en cada una de las inversiones, por supuesto dentro de niveles moderados y sostenibles, pudiendo perfectamente asumir una posible mala racha de resultados.

7 de enero de 2010

Manías

Caminar sin pisar líneas, contar escalones, subirlos de dos en dos o leer el periódico desde la última página son algunas de las conductas extrañas desarrolladas de forma bastante habitual por un considerable número de sujetos de la especie humana. Estos comportamientos, si los clasificáramos de una manera rápida y probablemente no del todo correcta, podrían tipificarse en: manías relacionadas con la higiene, con la seguridad, con el orden y una cuarta clase que abarque las no contenidas en las tres anteriores.

Recomiendo el visionado de Mejor imposible, si bien es muy probable que todos ustedes ya lo hayan hecho con anterioridad. En esa obra maestra, Jack Nicholson encarna rozando la perfección a un personaje excéntrico y esquizofrénico a más no poder, y encara situaciones de lo más surrealistas y disparatadas. Comentan expertos en la materia que la caracterización del personaje contiene un error de bulto: nadie con ese tipo de fobias sería capaz de sujetar a un animal entre sus manos, ni tan siquiera protegido por guantes de plástico como es el caso. Como observarán, soy capaz de sacar defectos a cualquier cosa o persona, tal vez este hábito se trate en sí mismo de una manía cuya corrección deberé plantearme seriamente. De cualquier manera, la citada película se trata de una joya del séptimo arte que permite pasar un rato agradable, las carcajadas están garantizadas.

En el mundo de los deportes en ocasiones se han dado a conocer extravagancias por parte de determinadas personas, generalmente relacionadas con amuletos, colores o indumentaria. En algunas entrevistas se han escuchado confesiones sobre un corredor incapaz de despojarse de su collar, un futbolista que siempre utilizaba las mismas botas, guardametas que aborrecen determinado color o dorsal, tenistas que necesitan un tipo concreto de raqueta, y un largo sinfín de pequeños detalles, que en ocasiones rozarían el calificativo de chifladura.

Por último, adentrándonos en la actividad que nos interesa, considero adecuado afirmar que todo inversor en apuestas deportivas tiene algún hábito que puede ser considerado como manía. Yo personalmente en el anterior artículo confesé mi aversión hacia los handicaps elevados, sin que esté demostrado que esa categoría de apuestas tenga esperanza negativa. No es el único comportamiento anómalo que desarrollo, e incluso probablemente despliegue alguno más del que no sea consciente.

Algunas de las manías más corrientes que se leen por los foros de la temática suelen tratar de lo siguiente:

1- No apostar en eventos donde tome parte determinado equipo, o un competidor concreto si se trata de deportes individuales como el tenis. El Atlético de Madrid es por excelencia uno de los conjuntos a evitar, y en cuanto a individualidades, hace unos años determinados gurús se guardaban de apostar a favor o en contra de Davydenko debido a la fama de fixer que se ganó.

2- Ignorar cierto tipo de apuestas por miedo o respeto. Determinadas personas obvian las apuestas over/under, por citar un ejemplo, mientras que muchos otros inversores sí consideran que apostar por el número de goles en determinados partidos sí constituye una decisión correcta. Nótese no obstante que no es lo mismo tener fobia hacia un determinado tipo de apuesta que ignorar otras tales como número de corners o penalties, número par o impar de goles o puntos, etc., que con un mínimo cociente intelectual se intuye que su esperanza es negativa.

Desde este humilde blog se recomienda orientar los esfuerzos hacia el autocontrol de las manías y las fobias, tanto delante del ordenador como en la vida cotidiana.

4 de enero de 2010

Handicaps elevados

Me encuentro como si saliera del armario al confesar en público uno de mis mayores temores a la hora de ejercer la actividad inversora: me horrorizan los handicaps elevados. No obstante, he comprobado que no se trata de una manía mía personal, sino que un considerable porcentaje de maestros que pueden presumir de formar parte del selecto elenco de ganadores en este gremio comparten esta extraña fobia conmigo.

Es obvio que los handicaps elevados se encuentran en el mercado cuando en un evento deportivo la diferencia de calidad entre los contendientes es muy amplia, y por lo tanto uno de ellos es claramente favorito para la victoria. En tales ocasiones, la opción de apostar a que el favorito resulta vencedor de la contienda queda descartada por cualquier inversor con experiencia, toda vez que el beneficio obtenido en caso de acierto es irrisorio, y la pérdida en caso de que ocurra el suceso inesperado puede ser considerable. Sucede precisamente lo contrario con jugadores novatos o compulsivos, que se dejan atraer erróneamente por el presunto dinero fácil que suponen las cuotas por debajo de 1,10.

Para conseguir una cuota que se encuentre dentro de niveles aceptables, el handicap ofrecido por ejemplo en un encuentro entre las selecciones de España y Liechtenstein es de al menos cuatro goles, especialmente si tiene lugar en el primero de los dos países. Es este contexto el caldo de cultivo idóneo para que me surja la duda existencial. ¿Se ensañará el equipo favorito con el débil y superará esa diferencia de goles? ¿O por el contrario aplicará la ley del mínimo esfuerzo y se conformará con cubrir el expediente, sin alcanzar tal diferencia? Tal dilema por lo general es difícil de resolver, ya que no suele existir información fiable sobre los pensamientos y las intenciones de un entrenador y un determinado número de jugadores.

En cualquier deporte, la historia es pródiga en ejemplos de las dos clases de situaciones. En Septiembre de 2006, la selección de fútbol de Alemania no tuvo piedad alguna de la débil San Marino, y le endosó sin necesidad alguna un humillante 0-13. No ocurrió lo mismo en el encuentro de baloncesto de la Olimpiada de Pekín entre Estados Unidos y Angola, en el que la ventaja de 21 puntos se antoja escasa dada la evidente diferencia entre el potencial de ambas escuadras.

De forma orientativa y dependiendo de los condicionantes concretos, estoy en posición de afirmar que en líneas generales no suelo apostar en encuentros que tengan los siguientes handicaps establecidos.

Fútbol, por encima de 2,5 goles.
Baloncesto, por encima de 12 puntos.
Balonmano, por encima de 9 goles.
Tenis: En este deporte acostumbro a apostar a ganador del encuentro, no tengo ningún umbral de puntos o sets.

Por supuesto siempre existen excepciones que confirman la norma, especialmente cuando concurran las circunstancias razonables para efectuar la correspondiente inversión.

El autor de este humilde blog se abstiene de dar consejo alguno al respecto, toda vez que lo expuesto corresponde a su forma particular de enfrentarse al mundo de las apuestas, y no constituye en ningún caso axioma ni pautas imprescindibles de llevar a cabo.

1 de enero de 2010

Año nuevo, vida nueva


Las primeras líneas van destinadas a felicitar el año a todos mis lectores, tanto quienes me tienen estima como quienes me aborrecen. Sírvanse recepcionar mis mejores deseos de un año próspero y sobre todo de grandiosos beneficios en la actividad que nos une, la inversión en apuestas deportivas.
Nos encontramos en unas fechas en las que siempre nos formulamos objetivos para cumplir con los mejores propósitos, durante estos primeros días de Enero nos proponemos abandonar definitivamente el insano vicio del tabaco, emprender aquel negocio que por esta o aquella razón no ha salido adelante y desprendernos de esos kilos de más que afean nuestra fachada. No en vano, es en el primer mes del año cuando los gimnasios hacen su agosto, llenando sus arcas a costa de clientes que adquieren su abono anual para posteriormente abandonar el hábito, por presunta falta de tiempo y sobre todo de voluntad.

Para toda persona inmersa en el mundo del juego, la intención se repite respecto a otras ocasiones: “el año entrante va a ser el definitivo”, el del despegue en algunos casos, el de la consolidación en otros, pero lo que todos se proponen es básicamente ganar dinero. Posteriormente unos cumplirán su deseo y otros no. No obstante, a fecha de hoy, todos vamos empatados a cero, sin beneficios ni pérdidas, y es ahora cuando se inicia una carrera de fondo que durará doce meses y cuyos resultados se irán palpando conforme vayan transcurriendo los eventos deportivos.

Opino que nos encontramos en una adecuada coyuntura para proponernos depurar errores a la hora de actuar, si bien determinadas personas en lugar de reparar determinado tipo de parámetros, lo que deberían es comenzar de cero o directamente retirarse, mas no considero que sea este el momento adecuado para tratar tales casos, sino que me centro en el inversor que o bien obtiene rentabilidad, o en la peor de las situaciones soporta pérdidas dentro de niveles sostenibles.

Debido a que todo apostante es humano por encima de todo, comete por naturaleza errores, incluido el profesional, y estarán por tanto ustedes conmigo en que no existe el inversor perfecto. Quien no admita tales imperfecciones se encuentra sumido en un problema de considerable gravedad. Yo personalmente admito que determinadas pautas de mi actividad necesitan una considerable mejoría, y estimo que es un buen momento para introducir las medidas necesarias encaminadas a tal fin, a imagen y semejanza de cualquier informático cuando debe reparar un bug en determinado programa. De manera que tengo intención de modificar los dos aspectos siguientes:

Uno, en la contabilidad. Como ya comenté en su momento, mantener una contabilidad actualizada de las inversiones y sus resultados es una pieza básica de todo este engranaje, con el fin de obtener información fundamental para la toma de decisiones. He observado que una determinada parte de esa información no me estaba aportando nada, y sí me estaba restando tiempo recopilarla, por lo que he reducido en dos columnas mi hoja de trabajo.

Dos, en cuanto a fuentes de información externas también he tomado alguna decisión sobre la que deberé esperar algún tiempo para percibir si cosecho beneficios o pérdidas. No obstante, para la introducción de cambios en este aspecto no acostumbro a esperar a finales de año, sino que intento introducir mejoras prácticamente a diario, o simplemente cuando observe que se requieren.