En el horizonte del largo plazo, los resultados de la actividad de inversión en apuestas deportivas dependen de diversos factores, principalmente relacionados con el acierto o no en las decisiones tomadas, pero existe un conjunto de aspectos que en ocasiones se pasan erróneamente por alto. Se trata de todo lo relacionado con el componente psicológico del juego.
Para enfocar la exposición que me ocupa en el día de hoy, en primer lugar considero imprescindible la introducción de varios conceptos básicos. Ordenados de mayor a menor en función de su componente temporal, son los siguientes:
Personalidad: Es el conjunto de características, sentimientos y pensamientos ligados al comportamiento. Es un concepto que permanece constante a lo largo de toda la vida del ser humano, y condiciona actitudes, hábitos y conductas.
Temperamento: Es un concepto relativamente complejo y difícil de abarcar en su totalidad. Podríamos definirlo como la manera natural con que un ser humano interactúa con el entorno. Se considera que tiene un fuerte componente genético, por lo que al igual que la personalidad, permanece constante a lo largo de la vida. Este término se encuentra estrechamente relacionado con el sistema nervioso y abarca características como la capacidad de adaptación o el estado de ánimo, que procederé a definir posteriormente.
Existe una clasificación tradicional, que data de la época de la Antigua Grecia, y que categoriza a las personas en cuatro conjuntos en función a su temperamento:
- Temperamento sanguíneo: Personas con un humor muy variable, de sistema nervioso rápido pero equilibrado.
- Temperamento melancólico: Personas tristes y soñadoras, de sistema nervioso débil.
- Temperamento colérico: Personas de humor fuerte y unos sentimientos impulsivos. Su sistema nervioso es fuerte, rápido y desequilibrado.
- Temperamento flemático: Personas pausadas, con mucha sangre fría, de sistema nervioso lento y equilibrado.
Estado de ánimo y emociones: Son dos conceptos relacionados con el estado de la mente y las impresiones, y por tanto cambiantes con el tiempo. El estado de ánimo hace referencia a un período indeterminado que puede durar días o semanas, mientras que las emociones pueden ser activadas o variadas por un estímulo en cualquier momento.
La intención de esta concisa exposición es dar a conocer elementos que pueden ser vitales en el éxito o fracaso de la actividad inversora, ya no sólo en apuestas, sino en cualquier otro sector.
La personalidad es fundamental a la hora de triunfar en cualquier profesión, trabajo o actividad. Como ya escribí hace varios meses, algunos seres humanos están dotados de determinadas capacidades, y otros disponen de otras, pero nadie sirve para todo. Una persona debe ser consciente de sus fortalezas y limitaciones, y comprobar por ejemplo, en el caso que nos compete, si es capaz de abarcar sin problemas varios deportes, si podrá gestionar eficientemente un bankroll, si dispondrá de habilidades por encima de la media en determinada mesa de poker o si anulará la ventaja del bookie y/o de otros jugadores apostando en directo a este o aquel evento.
Respecto al temperamento, las cuatro descripciones anteriores aportan una idea bastante cercana y lógica de cuál es el ideal para un buen apostador y cuál le coloca en una peor posición. Siendo fundamentales la templanza y el autocontrol a la hora de invertir y gestionar, evidentemente el perfil ideal será el de un individuo con temperamento flemático, mientras que el menos recomendable será el colérico. El sanguíneo y el melancólico quedan en un punto intermedio.
Según determinados estudios especializados, la persona con temperamento colérico tiende a ser decidido y de firmes opiniones, tanto para sí misma como para otras, y tiende a tratar de imponerlas sin atender a razones. No necesita ser estimulada para tomar decisiones y ejecutarlas, sino que ya dispone de suficientes estímulos interiores. Tiende a fijarse metas muy altas, puesto que se considera capaz de lograrlas. Evidentemente dichos patrones de conducta trasladados al mundo de las apuestas darán lugar irremediablemente a comportamientos autodestructivos y dañinos. Un apostador colérico no acepta consejos y se ve con capacidades de enfrentarse a todo cuanto se le cruce en su camino, por lo que elaborará y publicará pronósticos de fútbol kazajo, baloncesto finlandés, tenis, carreras de galgos, cricket, béisbol y un largo etcétera de disciplinas, sin olvidarse de apuestas en directo ni de la ruleta si fuera menester. En caso de resultados negativos, será incapaz de admitir la asunción de decisiones equivocadas y los hábitos perniciosos y achacará a la mala suerte o a agentes externos su desgracia.
En conclusión, el apostador colérico posee la característica innata de no ser útil ni válido para este tipo de inversión y lo más inteligente que podría hacer es autoestudiarse, probablemente con ayuda de terceros especialistas, y ganarse la vida de cualquier otra manera. Y por supuesto, no participar en ningún foro de apuestas, para beneficio del resto de usuarios.
Finalmente, respecto a los estados de ánimo y las emociones, debido a que son cambiantes con el tiempo y pueden afectar por igual a cualquier persona, conviene tener en mente unas recomendaciones generales. Recuerdo que cuando estudiaba para aprobar la parte teórica del permiso de conducción, en el libro aparecían unas sugerencias bastante lógicas, y que consistían en no conducir con sueño ni tras comidas copiosas, establecer períodos de descanso en viajes largos y por supuesto no combinar la conducción con la ingesta de bebidas alcohólicas o drogas.
En el mundo de las apuestas, la influencia del estado de ánimo y las emociones es importantísima. Y quien juegue al poker será más consciente aún de esta afirmación, puesto que un segundo de desconcentración puede suponer una considerable merma económica. En líneas generales, a la hora de enfrentarse a la parrilla de cuotas o a los jugadores de una mesa, desde este humilde blog se recomienda extremar las precauciones y la cautela cuando el estado de ánimo se vea influenciado por elementos externos como el alcohol, el sueño, los nervios, rabietas, situaciones familiares delicadas o por cualquier otra circunstancia que pueda alterar las capacidades.

¡Me ha gustado esta entrada! Relacionado con todo esto me gustaría decir que hay determinados trastornos de personalidad que parecen "creados" para conformar perdedores profesionales. Así como la política está plagada de psicópatas, el juego el alcohol y las drogas son el caldo en el que se encuentran sujetos con trastornos límites de personalidad que, en un altísimo número de casos, desembocan en lo que algunas veces has tratado en el blog: la ludopatía.
ResponderSuprimirPrecisamente es en el control de impulsos en los que estas personas tienen su punto débil, así que los all-in y apuestas descerebradas son el pan nuestro de cada día... lamentablemente estas personas no pueden hacer frente ellos solos a estos problemas. Un saludo
Gracias por tu comentario.
ResponderSuprimirPoco que comentar a lo que aportas, totalmente de acuerdo. Sobre los cuatro tipos de temperamento, te podría poner ejemplos de cada uno de ellos, son una realidad. Incluso en algún caso los he tenido por aquí merodeando por el blog.
Saludos.