Ahora bien, por mi parte debo advertir que no es oro todo lo que reluce. Esa pequeña ventaja matemática, si se sabe gestionar, debería a largo plazo repercutir positivamente en el capital del apostante con criterio. Pero he detectado dos errores psicológicos frecuentemente cometidos por apostantes poco avispados, que consisten en sobrevalorar la ventaja de los handicaps enteros. Considero que la primera de las equivocaciones que voy a exponer a continuación la comete el inversor novel, mientras que en la segunda se dan de bruces determinados jugadores con cierta experiencia pero que todavía necesitan algunos hervores para convertirse en ganadores y tipsters en quienes confiar, suponiendo que algún día lo consigan.
1- Pensar que se está apostando a una cuota mayor de la real. Lo ilustro con un ejemplo que he leído hasta la saciedad: “Apuesto a cuota 2,00 y cubro la X para asegurar”. El sucedáneo de tipster que escribe aquella atrocidad, acaba de descubrir las ventajas de minimizar el riesgo cubriendo el empate tras haber recibido su bankroll algunas bofetadas, pero aún no ha asumido el concepto de value ni algún que otro aspecto matemático elemental. Es tan simple como que apostando a 2,00 cubriendo el empate con una cuota de 3,15 se obtiene una pírrica cuota de 1,365 por la victoria sin empate.
2- La errónea percepción de seguridad. Se resume con tres palabras: “Como mínimo recuperamos”. Se trata de una expresión que puede llegar a ser muy dañina, especialmente para el patrimonio del lector novato a quien se le hace creer que se encuentra ante una inversión segura, con el consiguiente overbetting según en qué casos. Esta situación concreta aparece más en los asian handicaps “-1” que en las apuestas sin empate. La situación típica es un partido de fútbol en el que uno de los dos conjuntos, generalmente el local, es bastante favorito y su cuota a ganador se recompensa a una cuota que ronda el 1,45. Surge el iluminado de turno escribiendo que la victoria es segura y sólo hace falta conocer la diferencia de goles. Suele acompañar el pronóstico con una vaga descripción y unos inservibles datos estadísticos. He perdido la cuenta de situaciones similares en las que el equipo que a priori parte como víctima consigue cosechar un punto o incluso los tres. Si el ingenuo jugador opta además por sufrir siguiendo el partido en directo, en el minuto 80 sustituye la expresión “Como mínimo recupero” por la de “Virgencita, que me quede como estoy”, apelando a los poderes divinos para recuperar el importe como mal menor, ante la imposibilidad manifiesta de acertar el pronóstico.
Desde este irreverente blog se recomienda apostar con moderación y criterio, así como no despreciar la posibilidad de ninguno de los posibles resultados de un evento deportivo.
2 comentarios: