Cuando hablo con españoles, desde la lejanía, sobre la situación en la que está el país, suelo percibir una incertidumbre en parte calmada. Supongo que ninguno de mis interlocutores es parte de esa minoría que roba en los supermercados por necesidad o que ha perdido su casa por no poder hacer frente a la hipoteca, siendo esto el mejor de los casos -el peor sería haber perdido adicionalmente la casa de sus padres puesta como aval por no ser capaz de cumplir los plazos de dicha hipoteca.
¿Es la culpa de ZP? Posiblemente no, posiblemente sí. Lo mismo que él elijo una respuesta "gallega" y tibia.
Nunca me he considerado un ser político, sino todo lo contrario, eminentemente práctico, capaz de mirar con los mismos ojos al descarado Aznar como al ocurrente Guerra (Alfonso, no el testaferro de iApuestas), pero supongo que con el tiempo le he ido cogiendo cierta tirria al actual presidente del gobierno, un personaje que difícilmente puede gobernar con acierto cuando no es capaz ni de gobernar su propia casa, a caballo entre lo gótico, la generación ni ni y la aparente jaqueca continuada de su señora. Por lo general soy muy escéptico en lo relativo a la bondad de ejercer nuestro derecho al voto. La opción de elección real (no teórica) es extremadamente limitada, concretamente 2. La diferencia entre los candidatos suele ser mínima y nuestra tendencia es a decantarnos por afinidades personales (carisma) o simplemente por la costumbre de mantener una ideología que en muchos casos no hemos elegido, sino que nos han impuesto, o que en el peor de los casos seguimos basados en unas creencias idealistas y superficiales, totalmente alejadas de la realidad. Nuestra posibilidad de equivocarnos cuando votamos es alta. También nos podemos equivocar votando lo contrario. Pero lo que es improbable es que nuestro voto sea significativo en el resultado final.
Como persona consecuente conmigo mismo, hace muy poco deje pasar una oportunidad clara de follar porque la contraparte era una obvia simpatizante de ZP. Imaginaos la película, en el sofá de mi eventual hogar, con la susodicha atusandome los cabellos y conmigo recostado sobre sus tetas. En el momento que dejó entrever su catadura política, por puro ejercicio de la consecuencia tuve que invitarla a abandonar mi lar de inmediato. Obviamente si hubiese estado medio buena podría haber tenido una mayor flexibilidad en la citada situación. Pero entended que no se puede pretender que apagueis la chimenea de vuestra casa, si os comienzan a hablar de pirómanos.
El mayor problema actual de España es sin duda el empleo. No solo el paro, sino también la precariedad del empleo y el bajísimo poder adquisitivo del trabajador medio, que paradójicamente tiene una dependencia económica elevada de lo que son sus progenitores pensionistas o ya en la curva descendente de su rendimiento laboral.
¿Es la culpa de ZP? Me mojo. La culpa es de los españoles. Somos demasiado cómodos/conformistas. Os pondré un ejemplo eminentemente apuestil. En los últimos dos años he visto varias situaciones de un escaso espíritu emprendedor.
-Españoles que rechazan un trabajo de apostante profesional en el Caribe, sin riesgo de tipo económico, con casa y una nómina mensual de cinco cifras ($).
-Españoles que rechazan una estrategia sistemática para estudiar los medios que evitan los límites impuestos por los bookmakers a los jugadores ganadores, porque están demasiado ocupados jugando a minijuegos en el Facebook.
-Españoles que rechazan puestos de trabajo indefinidos de bookmaker en las islas británicas porque se encuentran en proceso de acabar una carrera universitaria (eso que tiene el 40% de la gente en España) o porque tienen hijos en edad de estudiar.
-Españoles que no se presentan a entrevistas de trabajo para bookmaker porque tienen miedo de perder una beca de investigación en la que trabajan a cambio exclusivamente de alojamiento y comida (si llega).
En definitiva, tenemos lo que nos merecemos.
PD: No considero ser emprendedor aprovecharse de los pobres de espíritu a cambio de nada o cobrándoles, timar, vender humo o artículos recreativos fútiles a precio de usura, fuera de mercado.
¿Es la culpa de ZP? Posiblemente no, posiblemente sí. Lo mismo que él elijo una respuesta "gallega" y tibia.
Nunca me he considerado un ser político, sino todo lo contrario, eminentemente práctico, capaz de mirar con los mismos ojos al descarado Aznar como al ocurrente Guerra (Alfonso, no el testaferro de iApuestas), pero supongo que con el tiempo le he ido cogiendo cierta tirria al actual presidente del gobierno, un personaje que difícilmente puede gobernar con acierto cuando no es capaz ni de gobernar su propia casa, a caballo entre lo gótico, la generación ni ni y la aparente jaqueca continuada de su señora. Por lo general soy muy escéptico en lo relativo a la bondad de ejercer nuestro derecho al voto. La opción de elección real (no teórica) es extremadamente limitada, concretamente 2. La diferencia entre los candidatos suele ser mínima y nuestra tendencia es a decantarnos por afinidades personales (carisma) o simplemente por la costumbre de mantener una ideología que en muchos casos no hemos elegido, sino que nos han impuesto, o que en el peor de los casos seguimos basados en unas creencias idealistas y superficiales, totalmente alejadas de la realidad. Nuestra posibilidad de equivocarnos cuando votamos es alta. También nos podemos equivocar votando lo contrario. Pero lo que es improbable es que nuestro voto sea significativo en el resultado final.
Como persona consecuente conmigo mismo, hace muy poco deje pasar una oportunidad clara de follar porque la contraparte era una obvia simpatizante de ZP. Imaginaos la película, en el sofá de mi eventual hogar, con la susodicha atusandome los cabellos y conmigo recostado sobre sus tetas. En el momento que dejó entrever su catadura política, por puro ejercicio de la consecuencia tuve que invitarla a abandonar mi lar de inmediato. Obviamente si hubiese estado medio buena podría haber tenido una mayor flexibilidad en la citada situación. Pero entended que no se puede pretender que apagueis la chimenea de vuestra casa, si os comienzan a hablar de pirómanos.
El mayor problema actual de España es sin duda el empleo. No solo el paro, sino también la precariedad del empleo y el bajísimo poder adquisitivo del trabajador medio, que paradójicamente tiene una dependencia económica elevada de lo que son sus progenitores pensionistas o ya en la curva descendente de su rendimiento laboral.
¿Es la culpa de ZP? Me mojo. La culpa es de los españoles. Somos demasiado cómodos/conformistas. Os pondré un ejemplo eminentemente apuestil. En los últimos dos años he visto varias situaciones de un escaso espíritu emprendedor.
-Españoles que rechazan un trabajo de apostante profesional en el Caribe, sin riesgo de tipo económico, con casa y una nómina mensual de cinco cifras ($).
-Españoles que rechazan una estrategia sistemática para estudiar los medios que evitan los límites impuestos por los bookmakers a los jugadores ganadores, porque están demasiado ocupados jugando a minijuegos en el Facebook.
-Españoles que rechazan puestos de trabajo indefinidos de bookmaker en las islas británicas porque se encuentran en proceso de acabar una carrera universitaria (eso que tiene el 40% de la gente en España) o porque tienen hijos en edad de estudiar.
-Españoles que no se presentan a entrevistas de trabajo para bookmaker porque tienen miedo de perder una beca de investigación en la que trabajan a cambio exclusivamente de alojamiento y comida (si llega).
En definitiva, tenemos lo que nos merecemos.
PD: No considero ser emprendedor aprovecharse de los pobres de espíritu a cambio de nada o cobrándoles, timar, vender humo o artículos recreativos fútiles a precio de usura, fuera de mercado.
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