Como su propio nombre indica, se trata de un consejo de inversión en el que las circunstancias meteorológicas son uno de los elementos principales que motivan a ejecutar la acción de movimiento de capitales. De cierto modo, es una predicción basada en otra predicción, ya que la previsión meteorológica en un lugar para un futuro próximo tiene su cierto componente de riesgo. No obstante hoy día, con los adelantos tecnológicos y científicos, los pronósticos meteorológicos de un día para otro son bastante realistas.Ejemplos evidentes de picks meteorológicos surgen en una competición de Fórmula 1 o motociclismo, y en determinados partidos de fútbol jugados generalmente durante la parte más gélida del invierno. No conviene olvidarse tampoco del ciclismo y de algún otro deporte, cualquiera en el que las condiciones externas puedan incidir en el resultado y que por tanto no se pueden obviar. Un buen inversor tiene en cuenta todos los condicionantes posibles previos al evento, tales como estadísticas, antecedentes, lesiones, estados de forma, motivaciones, declaraciones, opiniones de terceros de confianza y por supuesto condiciones meteorológicas. La frontera está claramente marcada respecto a un mal apostante, que se nutre de arrebatos momentáneos, de estadísticas muy superficiales y de los newsletters que envía Juan González.
Me vienen a la memoria diversos pronósticos en los que la meteorología ha sido un factor determinante, o al menos ha provocado que el value se incline claramente hacia uno de los sucesos posibles en concreto. En competiciones de motor, los tipsters Pinxet24 y Moonsorrow pusieron sus conocimientos a disposición de determinados foros y blogs, con jugosos beneficios para quienes confiaran en sus recomendaciones, no en vano llegaron a encadenar alguna grandiosa racha de aciertos difícil de igualar. En fútbol, más recientemente se ha leído en varios foros o portales de la temática algún pronóstico en el que las gélidas condiciones en que se iba a disputar el partido hacían pensar en una victoria local o un número de goles por debajo del umbral. El Numancia o varios equipos del norte de Inglaterra y Escocia se encuentran entre algunos de los casos más típicos al efecto.
Tampoco conviene olvidarse de la posibilidad de que el tiempo sea inestable durante el desarrollo del evento y vaya variando, en cuyo caso las mejores decisiones serán abstenerse de toda apuesta, o buscar la sorpresa. Les hablo por ejemplo en ciclismo, de alguna contrarreloj en que se puso a llover copiosamente y/o a soplar viento para los últimos que tomaron la salida –favoritos a priori-, y los resultados acabaron siendo realmente estrambóticos. Por no hablar de la última carrera de Fórmula 1 de la temporada 2008, ¿recuerdan lo que le ocurrió a Timo Glock y la cara que se les quedó a los jerifaltes de Ferrari?
Por último quiero exponer un error que en alguna ocasión he detectado por parte de determinados tipsters, se trata de sobrevalorar los fenómenos meteorológicos, y predecir que en determinado encuentro, generalmente de fútbol, se van a marcar menos goles que el umbral establecido (2,5 es la línea habitual) por el mero hecho de que para la fecha del evento se prevean lluvias. Si el volumen de precipitaciones no es elevado, el agua puede incluso favorecer la circulación del balón y por tanto el juego rápido y las ocasiones, por no hablar de que los sistemas de drenaje de los estadios son cada vez más sofisticados.
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