Las rachas son por definición algo real y posible, y afectan a cualquier apostante, sea de mayor o menor calidad, profesional o amateur. A mi juicio, la asunción del concepto y las reacciones ante una sucesión de aciertos o reveses consecutivos, son uno de los factores principales que establecen la frontera entre un ganador en potencia y un jugador destinado al fracaso.Para un futuro artículo trataré el también peliagudo tema de las reacciones ante las rachas positivas, aquéllas que contienen una cadena de aciertos de forma consecutiva con el consiguiente ascenso del bankroll, hoy me voy a centrar en las rachas negativas y las posibles determinaciones a emprender por el inversor ante por ejemplo una secuencia de cinco apuestas perdidas consecutivas, o de dos aciertos sobre diez, un suponer.
Con un supuesto de laboratorio, el asunto a tratar va a ser más fácil de comprender. Imaginemos que un corredor de apuestas nos ofrece una cuota de 2,10 por obtener un número impar con un dado de seis caras que no está manipulado. A nadie se le escapa que repitiendo esta operación durante un número elevado de ocasiones, se obtendrá rentabilidad, y más concretamente el 5% del capital invertido, que en el largo plazo puede suponer una jugosa suma. Pero es perfectamente posible que durante cinco tiradas consecutivas perdamos la apuesta, sin que nuestras decisiones hayan dejado de ser correctas.
El caso de las apuestas deportivas es diferente, toda vez que las estimaciones sobre la posibilidad de acierto de un suceso comprenden un considerable componente de incertidumbre y subjetividad. De hecho, si fueran tan sencillas como el ejemplo del dado, directamente me aventuro a afirmar que no existirían las casas de apuestas.
Ante una sucesión de varios resultados negativos, considero oportuno establecer que existen tres tipos de reacciones en los jugadores.
1- Comportamientos autodestructivos. Se trata de jugadores que no asumen la realidad de la inversión en apuestas deportivas y cometen graves y trascendentales imprudencias. Comprenden la mayoría respecto de la masa total. Pueden incluso haber tenido pautas correctas y ejemplares hasta la llegada del drawdown, pero tras una pequeña cadencia de fracasos cometen considerables errores, principalmente el de intentar recuperar de la manera más prematura posible las pérdidas. Incrementan bruscamente la cantidad apostada en cada inversión. Recurren a eventos que tengan lugar en las próximas horas, incluso minutos, descuidando aspectos fundamentales como la existencia o no de value en la apuesta o el margen del bookie. Unas simples y frías estadísticas pueden ser causa suficiente para pensar que una inversión puede ser adecuada con el fin de revertir los resultados negativos. Son muy propensos a internarse en un círculo vicioso de mermas, intentos de recuperación, recargas de saldo y regreso al principio del ciclo.
2- Revisión de todo el proceso. Esta actitud la toman por lo general los jugadores de calidad y ganadores en potencia, pero con un cierto componente de inseguridad en su comportamiento, ya sea por no acumular todavía los suficientes años en la actividad o simplemente por su personalidad. Son conscientes de que en el largo plazo su estrategia funciona, pero los resultados negativos recientes le introducen una dosis de incertidumbre que les hace emprender la revisión del proceso y el chequeo de fuentes de información, contactos, etc. Es el momento de verificar qué deportes son más beneficiosos y de investigar sobre las posibles ventajas que aportaría la introducción de pequeños cambios, la ampliación de la lista de tipsters en quienes confiar, la sustitución de alguno que no esté ofreciendo adecuados rendimientos, etc. La contabilidad y el manejo de las fórmulas y tablas dinámicas de Excel adquiere un rol fundamental en estos delicados momentos. Por otra parte, también es posible que para relajar la mente y/o recuperar la seguridad, autoestima y motivación se concedan un pequeño período de descanso, que generalmente oscila en torno a la semana o los quince días.
3- No hacer nada. Es la actitud adquirida por el jugador experimentado, que atesora ya algún tiempo obteniendo beneficios en el largo plazo y que no le preocupa lo más mínimo que durante una semana, o incluso un mes los resultados no hayan acompañado. Entiende perfectamente que si se están tomando las decisiones adecuadas, esta actividad se reduce a algo muy similar al ejemplo del dado anteriormente expuesto, con las cinco tiradas pares consecutivas. En todo caso, si su bankroll ha descendido y emplea fórmulas matemáticas para determinar la cuantía a invertir (método de Kelly o similares) reajusta a la baja las cantidades de forma temporal, hasta recuperar el estado inmediatamente anterior a la racha negativa.
Huelga comentar, estimados contertulios, que desde este humilde blog se les recomienda asumir correctamente los conceptos estadísticos más elementales de esperanza y varianza, y decantarse por las opciones “Revisión de todo el proceso” o “No hacer nada” cuando la mala racha llame a sus puertas.
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