22 de enero de 2010

Valer pa' esto

En el supermercado donde habitualmente hago acopio de vituallas, hace algunos días observé a la cajera aguantando descaradamente la risa ante mi torpeza para abrir bolsas. En gran parte de estos establecimientos no facilitan esa labor al cliente, sino que se le dispensa un fajo de bolsas unidas y prensadas que cuesta una barbaridad separarlas, y más si quien lo intenta está dotado de garfios o muñones en lugar de manos, como es el caso del juntaletras que escribe estas líneas. Ante el regocijo que le provocaba a la señora cajera la situación, tentado estuve de decirle que habría que verle a ella delante de un ordenador pronosticando partidos, o gestionando un bankroll.

La causa de la anécdota que acabo de relatar es evidente: nadie sirve para todo, y todo el mundo –o casi todo- sirve para algo. Mi intención inicial era escribir sobre el término vocación, pero acabo de comprobar que la RAE lo define como “Inclinación a cualquier estado, profesión o carrera”, y tengo mis dudas sobre dos asuntos: en primer lugar, sobre si esa buena mujer tiene realmente vocación de cajera, o si simplemente se encuentra en ese puesto a la espera de una oferta que mejore sus condiciones; y en segundo lugar, sobre si la vocación por una actividad implica ser válido para élla. Se habla de determinadas profesiones en concreto que son especialmente vocacionales, como por ejemplo las relacionadas con la docencia, la sanidad o las ventas.

No obstante, intuyo que a estas alturas ya imaginarán hacia qué terreno me estoy dirigiendo, el de las apuestas. ¿Tener vocación por la inversión en apuestas deportivas implica ser válido, garantiza rendimientos? Sinceramente desconozco la respuesta, cada cuál tendrá la suya propia, y es tan simple como que se es válido para esta actividad si se está dotado de capacidad para generar rentabilidad en el medio o largo plazo, y no se es válido en el caso opuesto.

No obstante observo una pauta de comportamiento realmente curiosa y al mismo tiempo preocupante en un elevado porcentaje de personas, y es que cualquiera, por escasa experiencia que atesore, cree tener aptitudes para las apuestas, y en casos concretos, cree encontrarse por encima del bien y del mal. Nadie en su sano juicio intentaría sin estar provisto de conocimientos impartir lecciones de medicina a un consagrado médico, o de arquitectura a cualquier arquitecto que acredite quince años en la profesión. Por el contrario, en la actividad sobre la que trata este modestísimo blog, estoy saturado de contemplar en portales de la temática cómo aparece cualquier novicio, irrumpe como un elefante en una cacharrería y se cree en posesión de un don exclusivo a través del cuál está capacitado para impartir lecciones a otros usuarios que pueden llevar varios años escribiendo, leyendo y por supuesto apostando.

Insisto que se trata de una actitud al mismo tiempo llamativa y curiosa, pero también preocupante, ya que hay dinero en juego, y no sólo de quien se autoproclama maestro, sino de quienes leen sus consejos o estrategias de inversión y depositan erróneamente su confianza.

Empíricamente está demostrado que tan solo un pequeño porcentaje de la raza humana está preparada psíquica y mentalmente para poder obtener rentabilidades en las apuestas, ya sea detectando values o a través del trading o el livebetting. Así pues, lanzo una recomendación para quien durante un tiempo prolongado no ha sido capaz de conseguir ese objetivo y ha incurrido de forma constante y repetida en pérdidas, y es tan sencilla como no persistir en el intento, con el fin de no empeorar el estado de las cosas. Para quien sea manifiestamente nulo e incapaz de producir beneficios en este negocio, la opción a priori más fácil, sencilla y coherente es una retirada a tiempo, aunque también se puede optar por otros caminos y sacar a la luz una web de pronósticos de pago y una revista.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya veo que tu vida son los supermercados y el ordenador chaval. Hechate un amigo hombre!

M.H.J. dijo...

Buenos días.

Como ya le dije a un individuo hace algún tiempo, espero que para hacer apuestas te informes algo mejor que para escribirme comentarios.

Amigos ya me he "hechado" (sic) muchos, y a la familia la tengo perfectamente atendida, pero eso es algo que a ti no tiene por qué interesarte.

Aunque mira, voy a satisfacer tu curiosidad, que seguro que la tendrás. ¿Sabes cuánto tardo en escribir cada artículo? Pues no me lleva más de 20 minutos, o como mucho media hora. Es perfectamente compatible con mis quehaceres, ya que si no fuera así, no habría abierto el blog ni lo estaría manteniendo.

Cuando quieras comparas el tiempo que yo invierto en el blog con el que gastan (gastáis) otros donde ya sabes.

Saludos.

Anónimo dijo...

Ala... otra vez vas y "Habres" la boca. Toma toma y toma. Asi me gusta. Dales caña Mudanzas!

Anónimo dijo...

En el verbo echar, lo primero que se echa es la 'h'. Pero claro, si no has ido al colegio, o no dabas más de si, pues no podemos hacer nada.

Tu analfabetismo te delata... eres de Winpicks, fijo.

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