Recomiendo el visionado de Mejor imposible, si bien es muy probable que todos ustedes ya lo hayan hecho con anterioridad. En esa obra maestra, Jack Nicholson encarna rozando la perfección a un personaje excéntrico y esquizofrénico a más no poder, y encara situaciones de lo más surrealistas y disparatadas. Comentan expertos en la materia que la caracterización del personaje contiene un error de bulto: nadie con ese tipo de fobias sería capaz de sujetar a un animal entre sus manos, ni tan siquiera protegido por guantes de plástico como es el caso. Como observarán, soy capaz de sacar defectos a cualquier cosa o persona, tal vez este hábito se trate en sí mismo de una manía cuya corrección deberé plantearme seriamente. De cualquier manera, la citada película se trata de una joya del séptimo arte que permite pasar un rato agradable, las carcajadas están garantizadas.
En el mundo de los deportes en ocasiones se han dado a conocer extravagancias por parte de determinadas personas, generalmente relacionadas con amuletos, colores o indumentaria. En algunas entrevistas se han escuchado confesiones sobre un corredor incapaz de despojarse de su collar, un futbolista que siempre utilizaba las mismas botas, guardametas que aborrecen determinado color o dorsal, tenistas que necesitan un tipo concreto de raqueta, y un largo sinfín de pequeños detalles, que en ocasiones rozarían el calificativo de chifladura.
Por último, adentrándonos en la actividad que nos interesa, considero adecuado afirmar que todo inversor en apuestas deportivas tiene algún hábito que puede ser considerado como manía. Yo personalmente en el anterior artículo confesé mi aversión hacia los handicaps elevados, sin que esté demostrado que esa categoría de apuestas tenga esperanza negativa. No es el único comportamiento anómalo que desarrollo, e incluso probablemente despliegue alguno más del que no sea consciente.
Algunas de las manías más corrientes que se leen por los foros de la temática suelen tratar de lo siguiente:
1- No apostar en eventos donde tome parte determinado equipo, o un competidor concreto si se trata de deportes individuales como el tenis. El Atlético de Madrid es por excelencia uno de los conjuntos a evitar, y en cuanto a individualidades, hace unos años determinados gurús se guardaban de apostar a favor o en contra de Davydenko debido a la fama de fixer que se ganó.
2- Ignorar cierto tipo de apuestas por miedo o respeto. Determinadas personas obvian las apuestas over/under, por citar un ejemplo, mientras que muchos otros inversores sí consideran que apostar por el número de goles en determinados partidos sí constituye una decisión correcta. Nótese no obstante que no es lo mismo tener fobia hacia un determinado tipo de apuesta que ignorar otras tales como número de corners o penalties, número par o impar de goles o puntos, etc., que con un mínimo cociente intelectual se intuye que su esperanza es negativa.
Desde este humilde blog se recomienda orientar los esfuerzos hacia el autocontrol de las manías y las fobias, tanto delante del ordenador como en la vida cotidiana.
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