Recuerdo hace unas semanas, y más concretamente en este artículo, que comenté que el propietario de una tienda de música de Santander se dedicó a spamear a diestro y siniestro gracias a una base de datos que desconozco de qué manera la obtuvo y quién se la surtió. El contenido de los correos consistía en páginas web de fabricación casera y cutrez a raudales entre las que destacaba apuesta365.com. La única aportación de esas webs consistía al igual que tantas otras en una sucesión absurda de banners de casas de apuestas, con el fin de conseguir afiliados y llenar los bolsillos sin mover un dedo. Rastreando la pista del whois he averiguado que esa persona todavía conserva el citado dominio, y que la tienda de discos se trataba de vinnyrecords, la cuál hace varios años disponía de un catálogo de discos, y en la actualidad se observa que ha tenido que echar el cierre, al igual que tantos otros pequeños establecimientos del sector, a causa de la política abusiva de las compañías discográficas por un lado y la SGAE por otro y del consecuente rechazo por parte del consumidor, quien mayoritariamente opta por las descargas por internet.El mensaje que aparece en el dominio de vinnyrecords no tiene desperdicio alguno, se trata de un manifiesto político sobre los problemas actuales de la sociedad moderna y la incompetencia de nuestros padres de la patria y además se hace un llamamiento a la legalidad. Significativo resulta que quien se cuelga la etiqueta de legalista se pasara en su momento por el vello escrotal la Ley de Protección de Datos. Doble moral.
Los hechos narrados no se tratan de un caso aislado, sino que en nuestra sociedad nos vemos rodeados de innumerables situaciones que se pueden calificar como de doble moral. Tal es así que considero que todas las personas sin excepción en algún aspecto de la vida actuamos con la en ocasiones tan cínica e hipócrita doble moral.
Ejemplos más típicos son los que por televisión aparecen a diario, el político que se autoproclama honrado y posteriormente se descubre que ha aprovechado su cargo para lucrarse ilícitamente, por lo general a través de la recalificación de determinados terrenos o del manejo de información privilegiada. ¿Y qué me dicen de algún seglar que ha predicado castidad y ha cometido abusos sobre menores?
Por último, en el mundo de las apuestas, cabe preguntarse: ¿existe doble moral o no? La respuesta es bastante obvia, es un sí rotundo. Todos los conocidos portales de apuestas, excepto uno al que puedo razonablemente conceder mucho más que el simple beneficio de la duda y a estas alturas todos ustedes intuirán a cuál me refiero, se nutren de los suculentos porcentajes de las pérdidas de los afiliados. Pregonan presunta colaboración con el inversor, generalmente apoyada por guías de estrategias plagiadas de otras páginas y alguna otra herramienta de dudosa utilidad, cuando en realidad el objetivo es que los visitantes o usuarios realicen una ineficiente gestión de su dinero, apuesten sin criterio y por consiguiente formen parte del numeroso grupo de los jugadores perdedores.
De los conocidos portales de apuestas de habla hispana, cada uno ha llevado a cabo de una manera diferente su estrategia para conseguir su parte del pastel. Existe un portal que intenta mantener un nivel razonable de calidad entre sus administradores y moderadores, y la fuente de ingresos es el pésimo nivel medio de los usuarios, si bien hay que admitir que la culpa de esto último no es totalmente del propietario de la página. Como contraposición existe otra popular web que de forma indiscriminada ha baneado, ninguneado o invitado a hacer las maletas a todo usuario sospechoso de estar dotado de más de dos neuronas. Sin olvidarnos de otra bastante conocida que comenzó de forma modesta y humilde como una presunta factoría de ganadores, y que tras varios cambios de administrador y de política de gestión se ha convertido en un inmundo lodazal de banners y de mensajes absurdos, en ocasiones escritos como si de un sms se tratara y sin que el mandamás ejerza ninguna acción para evitarlo.
Desde este modesto blog se repudia la doble moral en cualquiera de los aspectos de la vida y se recuerda que ser consecuente y fiel a los principios siempre será valorado y bien visto, tal vez no por todo el conjunto de la sociedad, pero sí al menos por quien escribe estas líneas.
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