El miserable y brutal atentado contra los componentes de la selección de fútbol de Togo es uno más entre los incidentes que desgraciadamente se suceden en torno a las competiciones deportivas, generalmente el fútbol o los Juegos Olímpicos. El citado caso trata de un grupo terrorista separatista que ha aprovechado un acontecimiento deportivo de nivel continental para proclamar sus reivindicaciones, procediendo de la manera que este tipo de asociaciones acostumbra, segando vidas ajenas y sembrando el caos y el terror.Los altercados violentos acaecidos con el deporte como pretexto por lo general suelen fundamentarse en dos tipos de causas. En primer lugar causas políticas como ha sido el caso, y en segundo lugar, cuando dos o más personas intentan convencerse mutuamente a base de mamporros de que el equipo de su población está mejor dotado de habilidades que ningún otro para introducir el balón en la portería contraria. Por supuesto que pueden combinarse ambos motivos formando una mezcla de violencia y odio extremos. Cualquiera que sea la razón, es el sinsentido la tónica general de estos crímenes, los cuáles según determinadas corrientes de pensamiento no deberían ni ocupar las páginas de deportes de los periódicos porque cierto es que poca relación guarda el tiroteo de un autocar o un asesinato en los aledaños de un estadio con las competiciones deportivas en sí mismas.
Centrándonos en la segunda de las causas que he expuesto, respecto a disturbios causados por grupos radicales de determinados equipos de fútbol, existen determinados países en los que la tendencia a que se sucedan este tipo de perturbaciones es mucho más elevada que la media, aventurándome a citar como ejemplos a Argentina, Grecia o Turquía. En determinadas ocasiones fue tal la gravedad de los hechos que han llegado a provocar que se paralice la liga.
Sea en mayor o menor medida, grupos radicales en torno a los equipos de fútbol existen en todos los países, en numerosas ocasiones apoyados económica y logísticamente por los propios clubes. Y pese a que el nexo de unión entre los integrantes de tales bandas es un equipo de fútbol, también suelen distinguirse por una ideología política radical, generalmente de extrema derecha, extrema izquierda o nacionalista. Según diversos estudios sociológicos, una persona de entre 16 y 25 años que tenga problemas de autoestima, afecto y/o falta de comunicación con sus progenitores es mucho más propensa a integrarse en estos grupúsculos que cualquier otra.
En cuanto a España, recuerdo haber escuchado hace varios años en una popular emisora de radio que se nos considera como uno de los pocos países en los que cualquier persona puede acudir tranquilamente con sus hijos a un estadio a disfrutar del acontecimiento deportivo en cuestión. Se trata de una verdad a medias, puesto que si bien el número de incidentes puede hallarse por debajo de otros países, no es demasiado recomendable pasear por determinados lugares con los distintivos de según qué equipos.
Probablemente el suceso que tuvo mayor repercusión mediática fue la muerte en 1998 de Aitor Zabaleta, aficionado de la Real Sociedad, en los alrededores del estadio Vicente Calderón, asesinado presuntamente por un miembro del grupo radical Bastión, el cuál disponía hasta de un local cedido por el club, y posteriormente fue ilegalizado, declarado asociación ilícita.
No obstante, no se ha tratado del único incidente relacionado con los grupos más radicales de los equipos. Tengo en memoria otros altercados similares en España, incluso también con resultado de pérdida de vidas humanas en alguno de los casos, que tal vez pudieran ser considerados como hechos aislados (expresión muy recurrida cuando el politicucho de turno opta por eludir responsabilidades ante un determinado problema al que debería enfrentarse), pero que continuarán teniendo lugar mientras sean los propios presidentes de los clubes, e incluso determinados jugadores, quienes presten apoyo a estos grupos criminales.
3 comentarios:
Quizas,mas repercusión mediatica tuvo el niño que murió en el antiguo campo del Español a causa de una bengala y como se vió como su padre se la queria quitar del pecho,a mi ese hecho me dejó marcado,fué hace mucho tiempo.
Lo recuerdo, debió ser en el 92, año arriba año abajo. En aquel suceso, aun con el atenuante de la no intencionalidad, ya hace falta ser subnormal para lanzar una bengala al aire así sin más.
Se dijo entonces que se iban a prohibir bengalas, que se iban a extremar las medidas de seguridad, y no se ha hecho gran cosa. Siguen primando otros intereses por encima del sentido común.
Saludos.
Qué le vamos a hacer, un humilde blog no da para más. Tampoco es el número de visitas o de comentarios lo que me da de comer, afortunadamente.
Quedan 4 horas para que finalice la macroencuesta.
Saludos.
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