1 de enero de 2010

Año nuevo, vida nueva


Las primeras líneas van destinadas a felicitar el año a todos mis lectores, tanto quienes me tienen estima como quienes me aborrecen. Sírvanse recepcionar mis mejores deseos de un año próspero y sobre todo de grandiosos beneficios en la actividad que nos une, la inversión en apuestas deportivas.
Nos encontramos en unas fechas en las que siempre nos formulamos objetivos para cumplir con los mejores propósitos, durante estos primeros días de Enero nos proponemos abandonar definitivamente el insano vicio del tabaco, emprender aquel negocio que por esta o aquella razón no ha salido adelante y desprendernos de esos kilos de más que afean nuestra fachada. No en vano, es en el primer mes del año cuando los gimnasios hacen su agosto, llenando sus arcas a costa de clientes que adquieren su abono anual para posteriormente abandonar el hábito, por presunta falta de tiempo y sobre todo de voluntad.

Para toda persona inmersa en el mundo del juego, la intención se repite respecto a otras ocasiones: “el año entrante va a ser el definitivo”, el del despegue en algunos casos, el de la consolidación en otros, pero lo que todos se proponen es básicamente ganar dinero. Posteriormente unos cumplirán su deseo y otros no. No obstante, a fecha de hoy, todos vamos empatados a cero, sin beneficios ni pérdidas, y es ahora cuando se inicia una carrera de fondo que durará doce meses y cuyos resultados se irán palpando conforme vayan transcurriendo los eventos deportivos.

Opino que nos encontramos en una adecuada coyuntura para proponernos depurar errores a la hora de actuar, si bien determinadas personas en lugar de reparar determinado tipo de parámetros, lo que deberían es comenzar de cero o directamente retirarse, mas no considero que sea este el momento adecuado para tratar tales casos, sino que me centro en el inversor que o bien obtiene rentabilidad, o en la peor de las situaciones soporta pérdidas dentro de niveles sostenibles.

Debido a que todo apostante es humano por encima de todo, comete por naturaleza errores, incluido el profesional, y estarán por tanto ustedes conmigo en que no existe el inversor perfecto. Quien no admita tales imperfecciones se encuentra sumido en un problema de considerable gravedad. Yo personalmente admito que determinadas pautas de mi actividad necesitan una considerable mejoría, y estimo que es un buen momento para introducir las medidas necesarias encaminadas a tal fin, a imagen y semejanza de cualquier informático cuando debe reparar un bug en determinado programa. De manera que tengo intención de modificar los dos aspectos siguientes:

Uno, en la contabilidad. Como ya comenté en su momento, mantener una contabilidad actualizada de las inversiones y sus resultados es una pieza básica de todo este engranaje, con el fin de obtener información fundamental para la toma de decisiones. He observado que una determinada parte de esa información no me estaba aportando nada, y sí me estaba restando tiempo recopilarla, por lo que he reducido en dos columnas mi hoja de trabajo.

Dos, en cuanto a fuentes de información externas también he tomado alguna decisión sobre la que deberé esperar algún tiempo para percibir si cosecho beneficios o pérdidas. No obstante, para la introducción de cambios en este aspecto no acostumbro a esperar a finales de año, sino que intento introducir mejoras prácticamente a diario, o simplemente cuando observe que se requieren.

1 comentarios:

M.H.J. dijo...

Igualmente, gracias.

Publicar un comentario en la entrada