Dos. Casas consideradas como para novicios, amateurs, domingueros o simplemente perdedores. Ofrecen una amplísima variedad de deportes, eventos y ligas, desde los mercados más comunes a lo más inimaginable, pasando por la liga de baloncesto de Argentina o la Tercera División del fútbol español. Trabajan con márgenes muy elevados, que traducido a cuotas suele ser 1,85 – 1,85 o incluso 1,80 – 1,80, con lo que en general el cliente va a apostar con clara desventaja y esperanza negativa, aspecto que el apostante impulsivo pasa totalmente por alto.
Ofrecen jugosos bonos de bienvenida, que para hacerlos efectivos exigen apostar en varias ocasiones su importe, lo cuál suele causar que el saldo del estereotipo de cliente anteriormente indicado termine siendo igual al único número imposible de escribir en dígitos romanos.
Realizan continuamente envíos de ofertas a sus usuarios a través del correo electrónico y sus banners vistosos anunciando tales ofertas suelen estar presentes en los más populares portales de apuestas, aquéllos que presuntamente tienen como objetivo ayudar, enseñar, informar y orientar.
La ventaja respecto a las casas descritas en el primer apartado es que las cuotas no varían automáticamente, sino que la reacción ante los movimientos del mercado es mucho más retardada, dejando en ocasiones al descubierto golosas oportunidades de inversión. Otro de los beneficios es que en deportes minoritarios el establecimiento de cuotas suele basarse en criterios muy superficiales, generalmente estadísticos, de suerte que para un experto en cualquiera de estos deportes, puede no entrañar demasiadas dificultades la búsqueda de inversiones con esperanza matemática positiva. En contrapartida, la desventaja es que no admiten a clientes ganadores, de modo que en cuanto se observa la existencia de alguien que se beneficia continuamente de estas oportunidades, ganador nato ya sea en términos reales o potenciales, se procede a invitarle a que elimine la URL de sus favoritos, no generalmente de forma directa, pero sí limitándole la apuesta máxima a un pequeño puñado de monedas de escaso valor. Un apostante con cabeza difícilmente puede aspirar a ganar más de mil o dos mil euros en este tipo de empresas. Pero como reza el dicho popular, “que le quiten lo bailao”.
En cuanto a eventos en directo, existe un abanico de posibilidades, desde bookies que ofrecen toda una variedad de eventos a cualquier hora del día dirigidos a sus usuarios más fieles, como los típicos y conocidos casos de Bwin y Bet365, a los que no disponen de recursos técnicos, materiales ni humanos suficientes para gestionar un adecuado seguimiento de las cuotas en vivo.
Aparte de las dos casas indicadas, existen numerosísimos ejemplos que quedarían encuadrados en esta segunda categoría, la cuál se podría a su vez subdividir de muy diversas maneras. Ateniéndonos al criterio territorial, encontramos por un lado las típicamente inglesas, y por otro las ubicadas en otros recónditos lugares del planeta, generalmente paraísos fiscales como Malta. Las primeras en algunos casos ostentan varias décadas de existencia y disponen de una extensa red de establecimientos a lo largo del Reino Unido, lo cuál aporta un gran valor añadido en lo que a fiabilidad se refiere. Se sujetan a los mismos patrones: cuotas que por defecto aparecen en formato fraccionario si bien el cliente puede customizar esta característica, escasos límites y amplia oferta en eventos que son del agrado del público inglés, tales como carreras de caballos o de galgos, tratando de no descuidar al resto de la clientela. Pese a la competencia y la guerra de precios y condiciones, existe colaboración mutua, por ejemplo compartiendo bases de datos de clientes ganadores, contando con la total y absoluta impunidad que les otorga el vacío legal existente en el sector. Compiten pero se necesitan, ya no sólo por el apoyo en la detección de clientes non gratos, sino porque la supuesta quiebra de una de estas emblemáticas firmas dejaría muy dañada a la imagen del resto. Ejemplos típicos de casas inglesas son Ladbrokes, William Hill, Stan James, Bluesquare y un largo etcétera, si bien muchas de ellas están optando por establecerse en paraísos fiscales, con el fin de no tener que afrontar cargas fiscales y ser más competitivas en un mercado cada vez más globalizado.
Respecto a casas ubicadas en Malta u otros países, existe otro sinfín de ejemplos, y desde determinadas páginas web que evalúan la fiabilidad y el riesgo de estas empresas, se suele advertir a los usuarios para que tomen las debidas precauciones, pues por lo general ofrecen menores garantías de seguridad que las anteriores.
Tres. Casas que podríamos calificar como híbridas, ostentando de manera mixta características de los dos apartados anteriores. Ofrecen límites aceptables, pero en menor medida que las del primer apartado. Su oferta deportiva ni es tan reducida como las casas para profesionales ni tan amplia como las catalogadas como para domingueros. No expulsan a clientes ganadores, pero suelen someterlos en numerosas ocasiones a límites que rozan lo ridículo, especialmente en competiciones que se desvían de lo más común. Su oferta de eventos en vivo suele ser escasa, incluso en ocasiones nula.
A mi juicio los cuatro ejemplos más evidentes que irían encasillados en este tercer apartado son Centrebet, Expekt, Unibet y Gamebookers. Nunca son la opción principal del inversor profesional o semiprofesional, pero no se subestima su existencia, ya que en determinados deportes o eventos ofrecen interesantes cuotas. Como complemento de las casas del primer apartado, son una opción bastante aceptable, siempre disponiendo en éllas de un saldo medio o bajo, que siempre esté a punto para cuando llegue la ocasión.
Concluida esta detallada exposición, es ya labor de cada cuál escoger los lugares donde gestionar su dinero. Les deseo toda la suerte del mundo, incluso a quienes no me tienen especial estima.














