30 de noviembre de 2009

No existe el bookie perfecto - II

Culmino el trabajo iniciado en el artículo anterior, con los dos apartados que quedan por exponer.

Dos. Casas consideradas como para novicios, amateurs, domingueros o simplemente perdedores. Ofrecen una amplísima variedad de deportes, eventos y ligas, desde los mercados más comunes a lo más inimaginable, pasando por la liga de baloncesto de Argentina o la Tercera División del fútbol español. Trabajan con márgenes muy elevados, que traducido a cuotas suele ser 1,85 – 1,85 o incluso 1,80 – 1,80, con lo que en general el cliente va a apostar con clara desventaja y esperanza negativa, aspecto que el apostante impulsivo pasa totalmente por alto.

Ofrecen jugosos bonos de bienvenida, que para hacerlos efectivos exigen apostar en varias ocasiones su importe, lo cuál suele causar que el saldo del estereotipo de cliente anteriormente indicado termine siendo igual al único número imposible de escribir en dígitos romanos.

Realizan continuamente envíos de ofertas a sus usuarios a través del correo electrónico y sus banners vistosos anunciando tales ofertas suelen estar presentes en los más populares portales de apuestas, aquéllos que presuntamente tienen como objetivo ayudar, enseñar, informar y orientar.

La ventaja respecto a las casas descritas en el primer apartado es que las cuotas no varían automáticamente, sino que la reacción ante los movimientos del mercado es mucho más retardada, dejando en ocasiones al descubierto golosas oportunidades de inversión. Otro de los beneficios es que en deportes minoritarios el establecimiento de cuotas suele basarse en criterios muy superficiales, generalmente estadísticos, de suerte que para un experto en cualquiera de estos deportes, puede no entrañar demasiadas dificultades la búsqueda de inversiones con esperanza matemática positiva. En contrapartida, la desventaja es que no admiten a clientes ganadores, de modo que en cuanto se observa la existencia de alguien que se beneficia continuamente de estas oportunidades, ganador nato ya sea en términos reales o potenciales, se procede a invitarle a que elimine la URL de sus favoritos, no generalmente de forma directa, pero sí limitándole la apuesta máxima a un pequeño puñado de monedas de escaso valor. Un apostante con cabeza difícilmente puede aspirar a ganar más de mil o dos mil euros en este tipo de empresas. Pero como reza el dicho popular, “que le quiten lo bailao”.

En cuanto a eventos en directo, existe un abanico de posibilidades, desde bookies que ofrecen toda una variedad de eventos a cualquier hora del día dirigidos a sus usuarios más fieles, como los típicos y conocidos casos de Bwin y Bet365, a los que no disponen de recursos técnicos, materiales ni humanos suficientes para gestionar un adecuado seguimiento de las cuotas en vivo.

Aparte de las dos casas indicadas, existen numerosísimos ejemplos que quedarían encuadrados en esta segunda categoría, la cuál se podría a su vez subdividir de muy diversas maneras. Ateniéndonos al criterio territorial, encontramos por un lado las típicamente inglesas, y por otro las ubicadas en otros recónditos lugares del planeta, generalmente paraísos fiscales como Malta. Las primeras en algunos casos ostentan varias décadas de existencia y disponen de una extensa red de establecimientos a lo largo del Reino Unido, lo cuál aporta un gran valor añadido en lo que a fiabilidad se refiere. Se sujetan a los mismos patrones: cuotas que por defecto aparecen en formato fraccionario si bien el cliente puede customizar esta característica, escasos límites y amplia oferta en eventos que son del agrado del público inglés, tales como carreras de caballos o de galgos, tratando de no descuidar al resto de la clientela. Pese a la competencia y la guerra de precios y condiciones, existe colaboración mutua, por ejemplo compartiendo bases de datos de clientes ganadores, contando con la total y absoluta impunidad que les otorga el vacío legal existente en el sector. Compiten pero se necesitan, ya no sólo por el apoyo en la detección de clientes non gratos, sino porque la supuesta quiebra de una de estas emblemáticas firmas dejaría muy dañada a la imagen del resto. Ejemplos típicos de casas inglesas son Ladbrokes, William Hill, Stan James, Bluesquare y un largo etcétera, si bien muchas de ellas están optando por establecerse en paraísos fiscales, con el fin de no tener que afrontar cargas fiscales y ser más competitivas en un mercado cada vez más globalizado.

Respecto a casas ubicadas en Malta u otros países, existe otro sinfín de ejemplos, y desde determinadas páginas web que evalúan la fiabilidad y el riesgo de estas empresas, se suele advertir a los usuarios para que tomen las debidas precauciones, pues por lo general ofrecen menores garantías de seguridad que las anteriores.

Tres. Casas que podríamos calificar como híbridas, ostentando de manera mixta características de los dos apartados anteriores. Ofrecen límites aceptables, pero en menor medida que las del primer apartado. Su oferta deportiva ni es tan reducida como las casas para profesionales ni tan amplia como las catalogadas como para domingueros. No expulsan a clientes ganadores, pero suelen someterlos en numerosas ocasiones a límites que rozan lo ridículo, especialmente en competiciones que se desvían de lo más común. Su oferta de eventos en vivo suele ser escasa, incluso en ocasiones nula.

A mi juicio los cuatro ejemplos más evidentes que irían encasillados en este tercer apartado son Centrebet, Expekt, Unibet y Gamebookers. Nunca son la opción principal del inversor profesional o semiprofesional, pero no se subestima su existencia, ya que en determinados deportes o eventos ofrecen interesantes cuotas. Como complemento de las casas del primer apartado, son una opción bastante aceptable, siempre disponiendo en éllas de un saldo medio o bajo, que siempre esté a punto para cuando llegue la ocasión.

Concluida esta detallada exposición, es ya labor de cada cuál escoger los lugares donde gestionar su dinero. Les deseo toda la suerte del mundo, incluso a quienes no me tienen especial estima.

27 de noviembre de 2009

No existe el bookie perfecto - I

Muy a pesar de que determinados estados temporales de enamoramiento nos hagan pensar lo contrario, no existe persona perfecta en el mundo, todo ser humano lleva consigo algún defecto, en algunos casos más pronunciados que en otros. De la misma manera, a la hora de buscar una casa de apuestas que satisfaga nuestras necesidades y se acople a nuestras características como inversores, encontramos con que todas están dotadas de virtudes y defectos que no se deben obviar bajo ningún concepto.

Las mujeres que, habiendo entrado en la treintena se encuentran en estado de soltería afirman sobre el género masculino: “El hombre que es rico y guapo, está casado. Si es rico y soltero, es feo. Si es simpático y soltero, es pobre. Y finalmente si es rico, guapo, simpático y soltero, con seguridad es gay”. Con las casas de apuestas se puede de forma análoga establecer la siguiente secuencia de hipótesis: “Si ofrece jugosas cuotas, dispone de escaso número de eventos. Si la oferta de eventos es amplia, los límites son paupérrimos. Y si ofrece numerosos eventos a cuotas desproporcionadamente suculentas y con estratosféricos límites, es muy probable que el chiringuito tenga establecida una fecha de caducidad y llegue el momento en que cierre y escape con el dinero de los clientes.”

Dejando al margen a Betfair, casa de intercambio que ni ofrece las mejores cuotas ni es atractiva debido a importantes taras como la tasa Premium, todo ello pese a que el calvo simpático nos intente convencer de lo contrario de forma insistente y cansina, considero que todas las casas de apuestas existentes en el mercado y conocidas por todos nosotros entran dentro de alguna de las tres categorías siguientes:

1- Casas consideradas para profesionales.
2- Casas consideradas para amateurs.
3- Casas híbridas.

A continuación expongo lo que entiendo por el primero de los tres tipos, remitiendo los dos siguientes a un artículo posterior que publicaré los próximos días.

Uno. Casas consideradas como para profesionales, aunque sus usuarios no necesariamente tienen por qué serlo. Ofrecen exclusivamente los eventos con mayor mercado, generalmente fútbol, baloncesto, tenis y deportes americanos. Operan con márgenes muy bajos, en ocasiones del 2%, ofreciendo para eventos entre dos competidores parejos cuotas de 1,96 – 1,96. Las cuotas varían automáticamente cuando un apostante efectúa una inversión por importe igual o próximo al límite máximo. Existe la opción de repetir la misma apuesta tantas ocasiones como se desee, pero cada una de ellas a cuota inferior que la anterior. Aceptan cuentas ganadoras. De ofrecer eventos en directo, suelen ceñirse a los más relevantes.

Acostumbran a obsequiar con bonos de bienvenida a los nuevos clientes, si bien esta característica en ocasiones suele no ser tenida en cuenta, dependiendo del tipo de apostante de quien se trate.

Una pequeña variante de lo expuesto son las casas que, en búsqueda de una mayor cuota de mercado, se abren a una mayor cantidad de deportes, tales como voleibol, balonmano o fútbol sala, si bien para estas competiciones ofrecen límites bastante pírricos en comparación con lo anteriormente descrito.

Ejemplos de casas que irían encuadradas dentro de este epígrafe son Sbobet, IBCbet, determinados American Bookies y por supuesto Pinnaclesports, considerada por la mayoría de apostantes con cabeza como una de las casas más fiables y polivalentes del mercado. Puedo dar fe de esta última afirmación.

Continuará.

25 de noviembre de 2009

Parafernalia prenavideña

Según el calendario occidental, las Navidades comienzan el 25 de Diciembre, conmemorando el nacimiento del Niño Jesús. Las superficies comerciales, de forma arbitraria y con el fin de estimular los hábitos de consumo descontrolado y enfermizo, adelantan tales celebraciones al mes de Noviembre, de manera que desde unas semanas atrás, el dejarse caer por cualquiera de los conocidos supermercados que nos rodean implica la visualización de todo tipo de abalorios y adornos relacionados con tan entrañables fechas.

Personalmente no tengo tendencia a variar mis pautas de comportamiento durante los últimos dos meses del año, si bien debo admitir que en ocasiones no puedo resistirme a la tentación de adquirir alguna tableta de turrón o caja de bombones, al margen de los regalos con los que obligatoriamente hay que obsequiar a los seres más allegados. En términos generales, ya sintetizando, no me afecta que me introduzcan imágenes navideñas por las retinas.

No sucede lo mismo con el sentido del oído, ya que si cruzarme con un Papá Noel de cartón piedra me causa indiferencia, escuchar una sucesión de villancicos pegadizos cantados con voz estridente me causa grima y un estado de irritación, que me mueve a intentar agilizar mis compras con el fin de abandonar el establecimiento lo antes posible y dejar de absorber en términos auditivos aquellas asquerosas y neuróticas melodías.

Es ante este tipo de situaciones cuando me compadezco del personal asalariado del establecimiento. Cajeras, reponedores, dependientes y demás personal, que por probablemente no más de mil euros al mes, ya no sólo se encuentran obligados a ejercer las funciones propias de su cargo durante al menos ocho horas diarias, sino que durante ese mismo intervalo temporal no les queda otra opción más que tener que escuchar el soniquete navideño a modo de hilo musical.

Se me hace difícil comprender cómo es posible a estas alturas que la lamentable situación que estoy describiendo no esté comprendida dentro de los supuestos de acoso laboral, práctica conocida internacionalmente como mobbing, tan en boca de todos desde hace algunos años. Personalmente preferiría una inmerecida reprimenda por parte de un superior o la asignación de tareas por debajo de mi nivel de formación y aptitudes que tener que soportar lo anteriormente descrito durante toda la jornada, a lo largo de aproximadamente dos meses.

Imagínense ustedes que les someten a tales aberrantes condiciones a la hora de emprender la actividad inversora en apuestas deportivas. Si yo particularmente tuviera que elaborar mis análisis pre-partido, investigar ofertas interesantes o cuotas mal posicionadas, buscar pronósticos recomendados por gente prestigiosa y de confianza, efectuar las apuestas oportunas y actualizar mi contabilidad sometido a aquella infame y repetitiva música, lo más probable es que en cuestión de poco tiempo y de forma irremediable dilapidaría mi bankroll debido a la merma de capacidades que tanta tensión me habría provocado.

Capítulo aparte merecen las personas que, sin necesidad de villancico ni elemento externo alguno, se bastan por sí solas para dejar en las telarañas sus saldos de las cuentas de las casas de apuestas y por ende, su economía personal y en algunos casos familiar, mas considero que no es el momento ni artículo adecuado para tratar tan peliaguda cuestión.

Desde este humilde blog se recomienda el aprovechamiento de las ventajas que ofrece el progreso tecnológico, mediante el empleo del MP3 ó MP4 y auriculares durante las compras navideñas en las grandes superficies anteriormente citadas.

23 de noviembre de 2009

¡Habemus Revistam! - II

Procedo sin ser malo a comentar lo que para mis retinas ha supuesto el número uno de la popular revista de apuestas, publicación cuyos objetivos entiendo que serán los mismos que los de la página web que le da nombre: informar, orientar y ayudar a la comunidad de apostantes, según su director, palabras que bajo ningún concepto voy a poner en tela de juicio.

La revista contiene unas cien páginas, y como conclusión al ojeo y hojeo de la misma, se puede afirmar que dispone de algunos contenidos de gran calidad, otros de mediocre, y otros que por tratar de una temática que no atrae mi interés, me producen ambigüedad absoluta y que por tanto obviaré.

Los mejores fragmentos según mi raciocinio, son el párrafo en el que se sugiere no trabajar con casas de apuestas de dudosa reputación, citando a Bets4all como ejemplo, consejo que comparto al 100%; y un artículo de varias páginas sobre recomendaciones para el apostante novato, que bajo mi humilde punto de vista es con clara diferencia el mejor de todo el ejemplar.

Las advertencias enunciadas en ese excelente artículo son prácticamente las mismas que yo aportaría a cualquier persona que tenga intención de empezar en esta actividad, y las mismas que se mencionan en cualquier página web del gremio: autocontrol, gestión adecuada del dinero, especialización en no más de dos deportes e inversiones en eventos de los que se disponga de información y conocimientos.

No obstante observo una evidente contradicción. Se recomienda en un párrafo no invertir en eventos desconocidos tales como carreras de caracoles, lo cuál me induce a formular la siguiente pregunta: ¿Por qué en la popular página web del mismo nombre que la revista y mismo propietario no se predica con el ejemplo? Lamentablemente tanto en los pronósticos de aquel elenco de “gurús” como en el chat a diario no paran de leerse alocados consejos de inversión en ligas chipriotas, suecas, letonas y un largo sinfín de extrañezas.

Procedo a enumerar los puntos más oscuros. En primer lugar, el anuncio a bombo y platillo de “hasta 70 euros en el interior”. Esa práctica es mundialmente conocida como publicidad engañosa, quizá en Zaragoza se llame de otra manera. Y en segundo lugar, la autocomplacencia sobre el éxito del 10% de presunto beneficio obtenido por los pronósticos del equipo de analistas. Habría que observar los resultados reales de no haberse suprimido a efectos del cálculo algunos pronósticos estrepitosamente errados. Todo éllo sin entrar a valorar sobre la imposibilidad de alcanzar tales exuberantes guarismos a base de una mayoría de pronósticos en ligas desconocidas y sin explicación alguna. Y mención aparte merecerían también los pronósticos de la Tercera División de fútbol española, en los que los stakes altos desvirtúan absolutamente la realidad, puesto que ninguna de las casas de apuestas que ofrece tales eventos permite en éllos la inversión más que de un puñado de euros.

El resto de la revista no atrae mi atención ni en sentido positivo ni en el negativo. Artículos sobre estrellados del fútbol o torneos presenciales de poker no me causan especial interés, así como tampoco aquél que define lo que es una casa de apuestas, más que nada porque su autor, a la vista de sus antecedentes, tal vez podría enseñarme a marcar goles en pachangas regionales, pero no a proceder en el mundo de las inversiones en apuestas deportivas.

Probablemente no adquiriré más números de la publicación descrita, puesto que no pertenezco al segmento del mercado al cuál va dirigida. El contenido de su primer número no me ha aportado ningún conocimiento del que no dispusiera con anterioridad, a otras personas es posible que sí lo haga.

20 de noviembre de 2009

¡Habemus Revistam! - I

Las mujeres nos acusan a los hombres continuamente de incapacidad para llevar a cabo dos tareas al mismo tiempo. Dicha afirmación es cierta o falsa según el hombre de quien se trate, puesto que me consta de uno a quien podemos calificar de hombre-orquesta a merced de todas las actividades que emprende. A saber: asesor, traductor, webmaster, vendefutbolines y director de una revista.

Hace algunas semanas llegó a mis oídos la noticia de que el lanzamiento del número uno de dicha revista era inminente, y la curiosidad pudo con mi fuerza de voluntad, de modo que marqué en el calendario la fecha señalada como si de una fiesta de guardar se tratara, y llegado el día acudí presto a adquirir un ejemplar.

No vayan a creer ustedes que la maniobra fue empresa fácil, puesto que las sensaciones que experimentó mi cuerpo en el momento de la operación fueron muy similares a las de mi época de adolescente, cuando le solicitaba al kioskero la revista Playboy para mi hermano mayor, o bien le pedía un paquete de chicles, un kitkat, el periódico, un bono-bus y esta revista, empleando en estas dos últimas palabras un tono de voz considerablemente más bajo de lo habitual.

Con arrojo, tesón y un billete de cinco euros, di el paso definitivo, adquirí la revista, entregué con la mano temblorosa el billete al kioskero y a punto estuve de partir corriendo del lugar sin recoger el cambio, pero finalmente esperé unos segundos que se me hicieron interminables a que me devolviera mi euro y medio.

También cabe indicar que no puse en marcha el dispositivo de ocultamiento que tenía preparado en mis aposentos, en forma de barba postiza y gafas de sol, sino que realicé la transacción a cara descubierta, si bien debo admitir que indagué hasta encontrar un kiosko que se hallara fuera de mis lugares habituales de paso y al que probablemente no regrese en mi vida. De hecho hasta he barajado la posibilidad de autoimponerme una orden de alejamiento que me impida acercarme a un radio de menos de un kilómetro de ese puesto de periódicos.

Comienzo a leer el ejemplar adquirido por las primeras páginas, tras el sumario y algo de publicidad, y en el editorial encuentro una frase bastante misteriosa del hombre orquesta: “Sólo me queda […] invitaros a leerla, a que nos critiquéis (sin ser muy malos), y…”. Con estas palabras entiendo que tengo carta blanca para efectuar una crítica constructiva, aunque con el matiz de “sin ser muy malo”, lo cuál me desorienta, puesto que desconozco qué ha querido su escritor decir exactamente con esta misteriosa expresión en ese contexto.

Dado que esta entrada ya se está extendiendo más de lo debido, será en la siguiente cuando destripe la revista y exponga sus luces y sus sombras, todo ello por supuesto sin ser muy malo.

18 de noviembre de 2009

La ley de la selva

La zona de cajas de cualquier supermercado es un micromundo en el que reina la paz, donde todas las personas aguardan paciente y ordenadamente su turno con educación y respetando el orden de la fila. Pero esa tranquilidad y serenidad en ocasiones se ve perturbada tras la voz de “¡Pueden pasar por esta caja!”, momento en el cual se pasa en décimas de segundo de la calma al caos absoluto, del orden y disciplina a la ley de la selva. Quien suele terminar en el primer lugar de la caja recién abierta es cualquier mujer octogenaria que, partiendo del último lugar de la fila cercana ha abierto camino a base de codazos y bastonazos, y que tan solo unos momentos antes guardaba la apariencia de pobre viejecita discapacitada e inválida.

He observado que en el submundo de las apuestas ocurre una situación similar, en la que la quietud de los ordenadores se ve trastornada cuando alguno de los conocidos maestros y genios del análisis deportivo publica un interesante pronóstico, y la alteración se acentúa mucho más si se trata de deportes o competiciones en las que debido a la escasa liquidez de los mercados, las cuotas caen de forma estrepitosa, a un ritmo similar al que varían los handicaps, hasta el punto de convertirse en inversiones no recomendables. La carrera por buscar el evento en el comparador de cuotas, introducir la web de la casa de apuestas en el navegador, introducir el nombre de usuario y la clave y encontrar finalmente el partido en cuestión se convierte en una lucha despiadada en la que un pellizco de segundos puede ser vital. Nos encontramos nuevamente al igual que en el caso de los supermercados con la ley de la selva, en la que nadie respeta a nadie y cada cuál mira únicamente por el interés propio.

A todos nos ha sucedido que nos hemos apresurado a buscar una cuota en Pinnacle por ejemplo, y en el preciso momento de ir a confirmar la apuesta, se nos informa de que la cuota recién ha variado, por supuesto en descenso, habiendo avanzado justamente la de signo contrario. Es en ese instante cuando nos acordamos de los preciosos segundos que hemos perdido atendiendo al Messenger, a la señora esposa o a cualquier otro asunto.

La tendencia del inversor por lo tanto es en esos álgidos momentos a desatender a todo cuanto acontece a su alrededor con el fin de que con la inmediatez más absoluta se pueda emprender la inversión deseada de forma que la cuota haya descendido en la menor medida posible. En mi caso personal, este conocido tipster fue el responsable indirecto debido a varios pronósticos publicados de la liga LEB de que en una ocasión se me saliera el café de la cafetera y se me quedara hecha un asco la vitrocerámica, y aprovecho la ocasión para solicitarle desde este humilde medio que en lo sucesivo se abstenga de publicar pronósticos mientras estoy preparando algo en la cocina. También he de reconocer que el susodicho es el responsable indirecto de una porción de mi riqueza material, al César lo que es del César.

Desde este modesto cyberespacio de paz y concordia se recomienda acudir ávidos y ágiles a las buenas oportunidades, y no invertir si el descenso de cuotas ha sido muy pronunciado y mucho menos si el handicap ha variado. Este último aspecto lo trataré detalladamente en un futuro artículo.

16 de noviembre de 2009

Y al moderador, ¿quién le modera? - III

Cerramos la trilogía de artículos que repasan la actividad de los moderadores de foros de apuestas de habla hispana a lo largo de su todavía breve historia.

Probet, único foro con himno propio, puede presumir de poseer unas características totalmente diferentes del resto y de ser una auténtica isla de paz y lugar de congregación de los genios y maestros del análisis. No obstante en él también constan actuaciones discutibles. En sus comienzos, probablemente debido a que la página web se encontraba aún en estado de gestación y por falta de personal, se nombró como moderadores a dos personas que nunca aportaron nada ni estuvieron a la altura de las circunstancias: JPerez y 2U3E47XU. De JPerez no tengo prácticamente referencias, mientras que el impronunciable tenía ya un pasado bastante oscuro, principalmente debido a lloros y pataleos varios en Forobet porque no le permitían los Señores Administradores anunciar su blog.

La cúpula de Probet debería haber estado más ágil en retirar el honorífico cargo a estos dos sujetos, que según la tipología establecida en la primera de las tres entregas, formarían parte del tipo B, el moderador vago. Igualmente ahora tal vez sería el momento de hacer alguna purga por determinados subforos, en los que constan varios moderadores de este mismo tipo.

Sobre Soloapuestas, el foro “no oficial” de Betfair según se autoproclaman, tengo que indicar en primer lugar que de la etapa actual lo desconozco todo, puesto que el avispero de muertos de hambre ávidos por sacar su pellizco del Reto Maldini en que lo han convertido, no aporta ninguna información relevante para el inversor que va buscando análisis útiles que engorden su billetera. La anterior etapa se caracterizó aparte de por el buen hacer de los tipsters que formaron parte del trasvase desde Forobet, por el talante de su administrador. Por ese motivo me extrañó muchísimo la trifulca aquí detallada, y sinceramente es algo que todavía a estas alturas no consigo entender, cómo una persona que había mostrado hasta ese momento tanta educación y respeto hacia los usuarios tuviera esa salida de tono con aquel señor, que además era evidente su intención tan solo de saludar a Ralmach y no de publicitar encubiertamente el portal de apuestas de donde procedía, Winpicks.

Precisamente de Winpicks toca hablar ahora. El portal de apuestas color rojo sangre, anteriormente verde hoja de árbol, es el que probablemente se lleve la palma en lo que a actitudes deplorables se refiere, por parte tanto de administradores como de moderadores, ya sean causadas por la mala intención o simplemente por la ignorancia y los arrebatos de ansiedad ludopática. No tendría sentido enumerar todos y cada uno de los mensajes o hilos en los que se suceden despropósitos, puesto que la lista se haría interminable, así que a título ilustrativo es suficiente con observar este hilo, en el que todo un Señor Administrador recomienda con absoluto descontrol una ristra de pronósticos sin explicación alguna y de un deporte absolutamente desconocido.

En conclusión a todo lo expuesto en los tres artículos, desde este humilde blog se considera necesaria la creación de la figura del inspector de moderadores en los foros de la temática, cuyo lugar en su jerarquía se ubicaría en un terreno intermedio entre los administradores y moderadores, y cuya función consistiría en controlar la actividad de estos últimos para reportar a los primeros de todo cuanto consideren oportuno.

14 de noviembre de 2009

Y al moderador, ¿quién le modera? - II

Tal y como se anticipó ayer, procedo a recopilar los claroscuros que más han atraído mi atención del trabajo de los moderadores de los foros más importantes de la temática en la actualidad.

Si respetamos el orden cronológico de aparición a la palestra cyberespacial, debemos empezar por Iapuestas, también conocido en el argot como “el foro verde”. El popular portal va a salir bien parado de este análisis, puesto que si bien varios de sus aspectos no son de mi agrado, asunto que ya será tratado en su momento, en el capítulo de la moderación siempre se ha intentado mantener un nivel aceptable por parte de la cúpula directiva. Para la historia queda hace ya varios años un cruce de acusaciones y no recuerdo si incluso de insultos entre los administradores y el equipo de moderadores de aquel entonces, que concluyó con la sustitución de estos últimos por otros ajenos a la contienda.

Turno para el foro de color azul cielo, Forobet. De la época en la que se repartía el duopolio con el foro verde, competía con éste respecto a la calidad de los análisis, y bajo mi modesta forma de entender los conceptos, azul ganaba a verde en este concepto. El gran elenco de moderadores de aquel entonces, así como en general quienes sin ostentar tal cargo compartían información sobre eventos deportivos, es ya historia. En la época actual, no existe calidad alguna ni criterio y el portal es prácticamente un escaparate de banners, enlaces y mensajes absurdos. El equipo que ostenta la autoridad moderadora en esta popular página web no me merece ningún respeto. Ateniéndonos a la clasificación expuesta en el anterior artículo, salvo determinadas excepciones, todos van de cabeza al tipo C. Y respecto a la fechoría de la que trata este hilo cometida por un integrante del “selecto grupo”, todavía nadie se ha dignado a dar una sola explicación al respecto.

Al margen de la calidad y corrección o no de los moderadores, constan algunos exabruptos por parte de alguno de los diferentes administradores que han ido regentando tal categoría. De este modo, bajo mi humilde punto de vista se me antoja intolerable esta salida de tono con un usuario, así como el hecho de que otro de los administradores, y más concretamente el que menos duró en esa honorífica posición, se dedicó durante algún tiempo de forma unilateral y a su libre albedrío a sustituir el avatar original de los usuarios que de menos cociente intelectual demostraban estar dotados por uno grotesco. No obstante, pese a la evidente falta de respeto que supuso esta última gamberrada, he de reconocer que consiguió sacarme varias carcajadas, especialmente la fotografía de Miliki con la gorra de Fernando Alonso que se le asignó al usuario Gaupasa. Se lo merecía, créanme.

Que a mí me conste, el tercer foro en hacer acto de aparición fue Todoapuestas. Los administradores adquirieron la mala costumbre de aplicar la práctica del hecho consumado, nombrando a moderadores sin el previo consentimiento de éstos, y en ocasiones escogidos con criterios más que discutibles. El hecho de que en su momento uno de los administradores preguntara si es rentable apostar a partidos de fútbol virtual lo resume todo sobre la calidad de ese portal. Lamentablemente debido a una reestructuración a la que procedieron con el servidor, ese mensaje ya no existe y no puedo demostrar en esta ocasión mis palabras, pero les ruego que me crean. Soy una persona honesta y honrada, y jamás sería capaz de mentirles.

Continuará.

13 de noviembre de 2009

Y al moderador, ¿quién le modera? - I

Ante determinado tipo de situaciones o noticias que pueden o no haber generado alarma social, diversos sectores de la población se han preguntado en alguna ocasión que quién vigila a los vigilantes o quién juzga a los jueces. Trasladando esas preguntas sin respuesta al submundo de las inversiones en apuestas deportivas, y más concretamente a los foros sobre la temática, puede uno preguntarse quién modera al moderador cuando éste desarrolla una conducta incorrecta, grosera o descortés, una salida de tono o recomienda gestionar el dinero de forma errónea, irracional o desmesurada.

La cuestión planteada no es fruto de la casualidad, sino resultado de una investigación empírica efectuada personalmente por mí, navegando por las más conocidas páginas web de habla hispana del sector del juego. Como conclusión a mis indagaciones, se puede afirmar que todos los moderadores, sin excepción alguna, entran dentro de una de las siguientes categorías:

a) El moderador ejemplar, inversor con experiencia, ganador por lo general, cumple con lo que se espera de él, correcto en las formas, es ejemplo a seguir y contribuye a la riqueza material del resto de la comunidad apostante.
b) El moderador pasivo, cuyo nombre figura en la lista en color destacado, pero su presencia es absolutamente testimonial, pues acostumbra a no dejarse caer por el foro o subforo que presuntamente modera.
c) El moderador inútil, auténtico desastre y ejemplo de las prácticas que no deben llevarse a cabo en este mundillo. Si sus lectores no reparan en esta característica, pueden adquirir malos hábitos a causa de la confianza que depositan y en consecuencia perder dinero.

El administrador del foro tiene mucho que ver, para bien o para mal, con la calidad de los moderadores, básicamente porque es quien los nombra o destituye a dedo, por decisión propia, incluso en algunos casos consumando el hecho sin contar con el beneplácito de la persona implicada. También cabe indicar que la calidad de los moderadores guarda una estrecha relación con la ley de la oferta y la demanda del mercado. De esta manera, si el número de peticiones para ostentar ese cargo es elevada, la calidad de esta parte del organigrama interno de la página web será la adecuada. Pero si se trata de un foro mediocre en el que el mandamás sólo tiene donde elegir entre fracasados y perdedores, el moderador será irremediablemente uno de éllos, y quedará encuadrado dentro del tercer tipo de los anteriormente indicados.

Será en el siguiente artículo cuando exponga con detalle y sin tapujos la validez o nulidad de los moderadores de los diversos foros de la temática, haciendo incluso mención a algunos administradores. Expondré varios ejemplos que ilustrarán muy gráficamente la certeza de mi tipificación en tres categorías.

11 de noviembre de 2009

Complejo de inferioridad


Desde tiempos muy remotos, en España ha existido un complejo de inferioridad respecto al extranjero que afortunadamente va cayendo en el olvido, si bien el proceso es pausado y queda mucho camino por recorrer. Se observa en el españolito de a pie que la actitud hacia el producto nacional va mejorando, ya se concibe que no necesariamente lo que contenga la leyenda Fabricado en España es inferior a lo Made in USA. Todavía no obstante existen perjuicios y prejuicios, como por ejemplo llamar españolada de forma despectiva a cualquier trabajo cinematográfico de dirección y producción nacional, que en ocasiones no tiene nada que envidiar a cualquier largometraje norteamericano.

Respecto a las inversiones en apuestas deportivas, se observa un patrón de conducta similar en el habitante nacional. Desde que vienen funcionando los foros de la temática de habla hispana, primeramente uno de color verde, en segundo lugar otro azul al que posteriormente le siguieron otro en el que predomina el amarillo y varios más, han existido presuntos tipsters cuya aportación a la causa consistía en investigar foros de habla inglesa e importar pronósticos, en ocasiones a golpe de traductor, con el beneplácito en algunos casos de los administradores, si bien se observó algún loable esfuerzo por parte de los susodichos para evitar estos comportamientos inadecuados.

En un determinado número de moradores de estos foros existía la creencia de que todo análisis escrito en lengua extranjera, preferiblemente inglesa, era de buena calidad, mientras que se obviaba el buen hacer de los tipsters nacionales de la época, y me remito aproximadamente al año 2005. La realidad era bien diferente, estaba comprobado que la inversión de forma indiscriminada en los pronósticos expuestos en Bettingadvice, probablemente la página de apuestas en lengua inglesa más popular de entonces y de la actualidad, estaba condenada al fracaso, mientras que si se seleccionaba bien el producto nacional, podía uno progresivamente incrementar su capital a costa del de inversores incautos y del de las casas de apuestas. Excepciones siempre hubo, de posteadores de lengua inglesa con buenas estadísticas, y también por supuesto existían otros de habla hispana que dejaban bastante que desear.

Hoy en la actualidad se observa en el panorama nacional e internacional que el estado de la situación es más o menos similar. Encontramos a tipsters extranjeros tanto de buena como de nula calidad, pero no es estrictamente necesario atravesar los Pirineos o el charco para encontrar un buen pronóstico. Está empíricamente comprobado que se dispone de buenos analistas en determinadas regiones de la piel de toro como Córdoba, Tenerife, Badajoz, Valencia o Alicante, no así en Cantabria ni en Soria.

En conclusión a todo lo expuesto, desde este modesto blog se recomienda aprovechar las oportunidades de inversión que nos brindan de forma gratuita los expertos nacionales de calidad, sin despreciar en su totalidad las que se nos puedan ofrecer desde el extranjero, gestionando siempre nuestro dinero con criterio y raciocinio.

9 de noviembre de 2009

El peor día de la semana


En mi época de escolar, circulaba por las aulas el siguiente chiste: ¿A que no sabes qué es lo contrario de Plácido Domingo? La respuesta era jodido lunes, y supuestamente tenía uno el deber moral de reírse, para no dejar en mal lugar al compañero jocoso que se había ofrecido amablemente a alegrarnos el rato.

Hoy lunes, día 9 de Noviembre, fiesta en algunos lugares y día laborable en otros, la intención del presente artículo es describir desde un enfoque metafísico y kafkiano lo que puede significar el primer día de la semana para las personas en función de su tipología.

Para el asalariado de clase media, el lunes probablemente es el día más temido, es el que da comienzo a una larga y tediosa semana repleta de avatares y entuertos varios a resolver, lo que vulgarmente se conoce como marrones. Supone acudir con sueño y desgana a su lugar de trabajo, y con el temor sobre qué le deparará la cotidianeidad.

Para el inversor en apuestas deportivas con cerebro, el día con menos letras de la semana significa todo lo contrario. Como ya anticipé dos entradas atrás, el lunes para estos sujetos se asemeja al Día del Señor para los católicos practicantes. Cierre de negocio por descanso del personal, y dedicación a uno mismo, a la familia y amigos si es que existen, o a la meditación trascendental en caso contrario. Los motivos por los que se escoge este día y no otro son más que evidentes: durante los lunes la oferta deportiva brilla por su ausencia, y por tanto no se dispone de oportunidades de inversión con las que dar trabajo a las máquinas de contar billetes, exceptuando algún partido de deportes americanos y unos pocos eventos más.

En contraposición a lo expuesto, existe la figura del apostante sin cabeza, que según las estadísticas predomina sobre el que sí la tiene. Para esta subespecie, el lunes es un día como otro cualquiera en lo que a apuestas se refiere, y es además el primer día de trabajo de la semana, ya que esta categoría de individuo necesita el fruto de su esfuerzo, el salario, para financiarse la actividad de la que estamos tratando. A este tipo de personajes les es indiferente que la oferta deportiva sea escasa, puesto que élla o él (la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres me obliga a escribir esta expresión así tal cuál) no tendrá ningún tipo de reparo en arriesgar su fortuna en eventos desconocidos, ya sean de curling, de la liga coreana de baloncesto o de los torneos aborígenes de lanzamiento de boomerang. A los hechos me remito: tal día como hoy de la semana, a finales del pasado mes una persona reconocía en un popular chat de la temática que había realizado un total de 18 apuestas durante ese día, con resultados no demasiado productivos precisamente.

Desde este humilde blog se recomienda de forma encarecida no convertirse en el tipo de persona descrito en el párrafo inmediatamente anterior, puesto que de emprender ese equivocado camino lapidaréis vuestra fortuna, ya no solo material sino también emocional, y muy probablemente la de quienes os rodean, familiares principalmente.

7 de noviembre de 2009

Lovely Rita


Doy por sentado que todos conoceréis el Servicio de Estacionamiento Regulado, más conocido como el SER, no guardando relación alguna con la conocida emisora de radio del Grupo PRISA. Sus instrumentos son básicamente: plazas de aparcamiento pintadas de verde o azul según estén destinadas a residentes o no residentes, los famosos parquímetros, y un indeterminado número de personas ataviadas con un peto amarillo y una extraña máquina que van pululando por las calles que tienen asignadas a la caza y captura de vehículos estacionados sin su correspondiente distintivo.

El usuario de las plazas de aparcamiento tiene la obligación de pasar por caja siempre que quiera hacer uso de esas plazas de aparcamiento los días laborables durante el horario comercial y los sábados por las mañanas. Pues bien, estas últimas palabras se evadieron de mi cabeza hace unas horas del día de hoy sábado, cuando acudí con mi vehículo privado a resolver unos asuntos, y al terminarlos, el escenario con el que me encontré estaba compuesto por una empleada de la empresa adjudicataria del servicio, que había cumplido diligentemente con su trabajo y acababa de plantarme en el parabrisas una tarjeta de felicitación, en la que se podía leer la matrícula de mi vehículo, el día y la hora de la infracción y el importe de la sanción.

Si Sir Paul McCartney dedicó esta canción a una tal Rita, quien le había sancionado por estacionamiento indebido, el autor de este humilde blog, Sir Mudanzas, no iba a ser menos y aquí se encuentra dedicándole un pomposo artículo a una anónima mujer que ha se ganaba la vida de la misma manera que la tal Rita.

“Que pase usted un buen día, señora”, la espeté con la burda ironía que me caracteriza y con mirada asesina. La mujer continuó su trabajo ignorando mis palabras, por lo que intuyo que estará más que acostumbrada a todo tipo de piropos y dedicatorias por parte de conductores sancionados.

Para mal menor, reparé en que en el parquímetro existe la opción de anulación de denuncia y que por un mísero puñado de euros puede uno reparar su falta y olvidarse del asunto para siempre. Acto seguido comprendí que ese pequeño importe no merece un cambio de humor tan brusco, y máxime teniendo en cuenta que si durante el fin de semana me acompaña mínimamente la suerte, esa pírrica cantidad quedará absolutamente compensada, por lo que la mejor decisión a tomar es dar carpetazo y disfrutar del resto del sábado y el domingo.

Y bien, a estas alturas del artículo se preguntarán mis queridos lectores que a cuento de qué viene toda esta historia. Sencillo: para enlazar con un mal hábito que he observado en determinados apostantes, que consiste en despreciar de forma absoluta el dinero que forma parte de los saldos de las cuentas en casas de apuestas, y apreciar en exceso el dinero que está en el bolsillo. Como si el dinero de la cartera tuviera más valor que los saldos de los que disponemos en las casas, cuando en realidad un euro es un euro, se mire como se mire. Con la cabeza fría, uno se para a pensar: ¿Qué sentido tiene que determinadas personas serían capaces tal vez de patearse toda una ciudad para encontrar una barra de pan cinco céntimos más barata cuando posteriormente delante del ordenador pagan sesenta euros mensuales a cambio de humo o arriesgan una fortuna en partidos de fútbol de la segunda división holandesa o de la liga sueca?

Infravalorar el montante del que se dispone en la casa de apuestas como si de billetes del Monopoly se tratara es un considerable error, y desde este blog, en aras de la concordia, la paz y la felicidad de todos, recomiendo fervientemente no adoptar ese tipo de comportamiento dañino, ludopático y autodestructivo.

6 de noviembre de 2009

La apuesta número mil


Acostumbro a llevar una contabilidad ordenada, metódica y exhaustiva en un archivo Excel de mis inversiones en pronósticos deportivos, tanto si llevan la rúbrica de consagrados maestros del arte de analizar, como si son míos propios, todo ello ya no en aras del autocontrol y la no autodestrucción, que esa asignatura está más que superada, sino de dar trabajo a la máquina de contar billetes de que dispongo. No la adquirí como elemento decorativo precisamente, si bien en épocas de malas rachas o de vacas flacas, queda relegada a esa única función.

A razón de una apuesta por fila, e introduciendo en las columnas conceptos como pronóstico, cuota, stake, resultado, deporte y autor, hace unos pocos días alcancé la fila número 1.001, y por tanto al pronóstico número mil, ya que la fila uno al contener los encabezamientos, se excluye de este recuento.

A modo de inciso, quiero aclarar que el formato del que he hablado no es necesariamente la forma perfecta de llevar una contabilidad. Cada uno debe fabricarse su tabla conforme a sus necesidades y su perfil como apostante. Es evidente que esta tabla es mucho más completa y desarrollada que la que yo empleo, y aprovecho la ocasión para enviar desde este humilde blog mis felicitaciones a su autor y difusor, pero para mi forma de trabajar es demasiado laboriosa y conlleva demasiada complejidad.

Volviendo al archivo en cuestión, si dividimos las mil apuestas entre el número de días transcurridos en el año, nos encontramos con que aproximadamente emprendo tres inversiones diarias, aunque con una distribución por días bastante desigual puesto que los viernes y sábados sube la media y los lunes suele cerrarse el negocio por descanso del personal y por falta de eventos, salvo excepciones. Se conocen varios casos que necesitan un par de semanas para alcanzar el mismo número de apuestas que yo en casi un año, pero ya trataré ese asunto en otro artículo cuando llegue el momento.

Ni que decir tiene que durante los períodos vacacionales, el número de inversiones se reduce a cero. Soy de esas personas para las que las vacaciones son objeto de culto, nunca he transportado conmigo el ordenador portátil a la playa como sugería algún anuncio de Telefónica, y aprovecho para recomendar a mis lectores que por su salud mental y en algunos casos económica, durante sus vacaciones dejen el ordenador en su residencia habitual. Regresarán más frescos, con las ideas claras y la mente despejada.

La información que me ofrece la base de datos que día tras día voy fabricando en el archivo Excel es bastante valiosa para tomar decisiones. En lo primero que me fijo siempre es en el beneficio o pérdida total del año, dato que no es procedente sacarlo a la luz pública, pero el análisis no termina en conocer esa cifra, sino que a base de filtros y/o tablas dinámicas se puede destripar bastante la cantidad, para conocer su procedencia desglosada por tipster, deporte, competición o tramo de cuota. Y en base a los resultados parciales, ya solo queda adoptar la decisión adecuada, ya sea dejar de confiar en determinada persona, cubrir más unos deportes que otros, etc.

A modo de curiosidad y posiblemente para sorna y deleite de algunos, los pronósticos de fabricación casera no me han servido este año precisamente para dar trabajo a la máquina de contar billetes, tan solo me han aportado algo de calderilla para financiar el café de las mañanas y algún otro pequeño gasto. De modo que en el hipotético caso de cerrar el ejercicio 2009 con elevados beneficios, deberé estar agradecido no a mi trabajo, sino más bien al de determinados genios y maestros del arte de analizar, y más concretamente a éste y a éste, que son dos de las personas que mejor paradas salen de las estadísticas que se desprenden de mi base de datos.

5 de noviembre de 2009

Las falacias de Betfair II

Continúo repasando los métodos que emplea Betfair para calar hondo entre los corazones de los apostantes de habla hispana. Tenía pensado escribirlo todo en la misma entrada, pero dada su extensión he decidido dividirla en dos para hacerla menos empalagosa y más legible. Y es que cuando a Mudanzas le entra la vena escritora, no le aguanta ni su señora parienta.

Echando la vista unos años atrás, resultan curiosas las estrategias que ha venido desarrollando Betfair en el mercado español. Un claro ejemplo: apareció como de la nada el portal soloapuestas.com, y aunque si bien los datos del whois llamaban la atención –procedían de Inglaterra-, nadie o casi nadie le dio demasiada importancia. La página en cuestión en sus inicios estaba bastante correcta, distaba mucho del avispero de ludópatas que es en la actualidad. Se contrató a golpe de talonario a varias caras conocidas del mundo del periodismo deportivo para que escribieran pronósticos, y a otros tantos tipsters consolidados del mundo de las apuestas, siendo estos últimos los que llevaron el verdadero peso del cotarro, especialmente en lo que a estadísticas se refiere. Y es que, guste o no, los datos están ahí, y los Anja Ander, Ralmach, Nirgalbest y Pickpil consiguieron unos excelentes resultados. No así los cracks mediáticos, que acabaron saliendo por la puerta de atrás sin tan siquiera dar una explicación de su repentina estampida ni despedirse del público. Se trataba en resumidas cuentas de un portal en el que si se tomaban las decisiones correctas sobre de quién fiarse y de quién no, era posible fabricar el soñado dinero fácil. También cabe destacar a varios personajes que hasta entonces yo no conocía. Que yo recuerde, uno que escribía picks de golf y otro de Fórmula 1, quien posteriormente se dedicó a abrir a discreción hilos tan lamentables como éste en Forobet.

De este peliagudo tema quería yo también hablar, enlazando con el asunto de las estrategias de Betfair. El spameo encubierto en foros, se ha convertido con la permisividad en algunos casos de sus administradores, en un arma poderosa y de munición ilimitada. ¿Por qué ilimitada? Muy fácil, porque mercenarios no van a faltar jamás, está más que comprobado que en el submundo de las apuestas existen muchos pobres desgraciados que venden su alma al diablo por un bono de 5 euros… ¡y por menos! Casos como el de Corkobado en Forobet van más allá de lo descarado, habiendo plantado la palabra mágica en absolutamente todos sus mensajes desde hace ya algún tiempo. Existe en la actualidad otro sujeto que en esta ocasión no voy a nombrar, al que le caracteriza también el mucho descaro y la poca clase a la hora de anunciar discretamente a quien le paga, aunque éste por lo menos parece que se trabaja más los pronósticos que escribe.

Vaya carrerón llevo, dos artículos bastante aceptables muy a pesar de que no he tocado el asunto Tasa Premium o los desplantes a los traders, anunciando la cobertura de un partido en live para posteriormente no ofrecerla y dejarles con una mano delante y otra detrás. Tal vez algún día trataré estos temas en una tercera entrada, pero no tengo pensado hacerlo a corto plazo.

4 de noviembre de 2009

Las falacias de Betfair I


Me pregunto si ésto es denunciable, y más concretamente cuando el protagonista afirma en el minuto 1:14 que apostar en el resto de casas es tirar el dinero. La respuesta a mi pregunta probablemente sea un no rotundo, y más ante el vacío legal existente en el submundo de las apuestas.

Este continuo lavado de cerebro va dirigido principalmente a los apostantes noveles, carne de cañón, quienes atraídos por la presunta sabiduría de un conocidísimo y carismático periodista deportivo, van a creerse hasta que las vacas vuelan si fuera menester. A mí esta estrategia agresiva me recuerda a mis años jóvenes en los que cuando aún no existía Internet, la marca Pascual a base de acoso y derribo en forma de spots publicitarios nos hacía continuamente creer que si pagábamos algunas pesetas de más por cada brick era porque estábamos adquiriendo la leche con mayor calidad del mercado. Algún tiempo después, un test objetivo de calidad dejó muy mal parada a esta compañía, en favor de otras como la Central Lechera Asturiana.

Con Betfair viene a ocurrir lo mismo. En el momento que navegamos por comparadores de cuotas como Oddsoddsodds o Betbrain, nos encontramos con que sus argumentos se caen por su propia base y en el 99% de las ocasiones, por no decir siempre, existen bookies con mejores cuotas, llevándose la palma la Pinnaclesports en numerosas ocasiones.

Todos hemos pasado por la época de ser principiantes, durante la cuál nos hemos quedado maravillados cuando nos han hablado de una casa en la que no apuestas contra la propia casa, sino contra otros usuarios de forma que la casa no está buscando perdedores, y nos hemos pensado que es la auténtica panacea, el invento de la rueda, el descubrimiento de la penicilina o vaya usted a saber qué acontecimiento histórico. Yo en la actualidad tengo cuenta en ocho casas y ninguna de ellas es Betfair, ya que sus ventajas, que son el trading y el livebetting no encajan con mi perfil de apostante.

Por otra parte, es más que discutible la afirmación de que Betfair es sin más una casa en la que los usuarios apuestan unos contra otros. Han existido y existen casos evidentes en los que la liquidez la aporta la propia casa, tal y como en un apartado de la propia web se puede leer: Si usted está registrado en Betfair desde fuera del Reino Unido, entonces estará apostando directamente contra Betfair más que contra otros usuarios de Betfair. Cuentan las malas lenguas que los continuos pronósticos errados de nuestro amigo periodista se deben a algo más que a la mala suerte, ¡cuánto mal pensado hay por el mundo!

Continuará…

3 de noviembre de 2009

Comienzo de una nueva andadura


A modo de mensaje de saludo y bienvenida, te invito a que me sigas en mi nueva andadura. No soy un novicio en el mundo de las apuestas, sino que llevo ya algunos años en la actividad, unas veces con mayor suerte, otras con menor, pero lo que sí es una novedad en mi persona es ostentar la titularidad de un blog, que es algo a lo que siempre me he resistido, y tras mucho meditarlo, consultar con la almohada y deshojar margaritas, he decidido abrir este.

Muchos me conoceréis de mi estancia en Probet, para otros os resultaré desconocido. Algunos tendréis un buen concepto sobre mí, otros nefasto, y para otros os resultaré indiferente. En cualquiera de los casos, estáis todos invitados. Tomad asiento y poneos cómodos, que os prometo que haré todo cuanto esté en mis manos para convertir este humilde blog en un gran espacio donde filosofar y compartir conocimientos sobre apuestas, gestión de los saldos y los billetes, y sobre lo que queráis. También quiero advertir desde este preciso momento que aquí no pienso escribir un solo pronóstico, por lo que los gorrones tal vez no se vayan a encontrar todo lo a gusto que desearían. Lo que voy a intentar es, como podréis haber leído ahí arriba en las letras gordas, enfocar el mundo de las apuestas desde una perspectiva esotérica y existencialista. Con el transcurso de los artículos y del tiempo, prometo haceros ver que se puede llegar a alcanzar el estadio de la perfección suma de las apuestas, el karma total y absoluto.

Larga vida a este blog.