Adentrándonos ya en la piel de toro existen también tópicos, la mayoría de ellos generados por las rivalidades regionales. De esta manera los catalanes son unos cerraos y unos agarraos, los andaluces unos holgazanes, los madrileños unos chulos y los vascos unos brutos. Todo éllo sin olvidar el carácter leonés-palentino, los chistes de leperos, gallegos o maños que tan de moda estuvieron hasta hace una década y tantas otras leyendas urbanas sobre habitantes de determinadas zonas.
Y los inversores en apuestas deportivas no nos libramos del tópico de turno, puesto que de cara a la sociedad somos unos ludópatas enfermizos que vivimos repletos de deudas y hasta apostaríamos si fuera menester a nuestra santa madre en el próximo partido de fútbol que tenga lugar en cualquier parte del mundo. Lamentablemente en la creencia de la sociedad el componente de veracidad supera con creces al de leyenda, ya que según diversos estudios la inmensa mayoría de los apostantes pierde dinero con las apuestas. En lo que no coinciden los análisis es en el porcentaje exacto de ganadores y perdedores, pero no nos hallamos en medio de una guerra de cifras similar a las producidas en las manifestaciones multitudinarias, en las que la cantidad de asistentes estimada por parte de quien la organiza suele ser veinte veces la calculada por los servicios de policía, sino que en líneas generales nos movemos en una estrecha horquilla de unos pocos puntos porcentuales. Se admite por lo general que entre el 90% y el 95% de los inversores en apuestas deportivas merman su poder adquisitivo, e incluso determinadas estimaciones elevan este porcentaje al 98%. Guarismos que en cualquier caso sólo tratan de la inversión en apuestas deportivas, excluyendo a quienes frecuentan los casinos, ya sean reales o virtuales o las máquinas tragaperras de los bares. Si se indagaran los porcentajes de ganadores y perdedores en estos diabólicos artilugios, la población china quedaría totalmente al margen de cualquier investigación empírica, puesto que el método que emplean para desvalijar las máquinas tragaperras es la Piedra de Rosetta del sector, una duda existencial de la humanidad y más particularmente de los propietarios de los bares.
Desde este humilde blog se exige a la sociedad un respeto al minúsculo reducto de inversores en apuestas deportivas que en base a un minucioso seguimiento de los eventos, una adecuada contabilidad y una correcta contención de las emociones y del autocontrol consiguen rentabilidades con la actividad, llegando en determinados casos a ejercerla como único medio de vida. Se excluye de esta petición a quienes ostentan la propiedad de portales de apuestas deportivas en la red y se lucran con las pérdidas de terceros.
13 comentarios: