El concepto del que va a tratar el artículo de hoy consiste en un obsequio que generalmente una entidad realiza a una persona por diversos motivos. Lo más habitual es que este regalo forme parte de una gratificación de una empresa a sus asalariados, o bien a sus más fieles clientes.Aunque ha permanecido inalterable en el tiempo el concepto de cesta, es notorio que el envase más empleado en la mayoría de estos presentes se trata de una caja de cartón debidamente precintada, por motivos de comodidad fundamentalmente. No obstante en las superficies comerciales siguen exponiéndose cestas propiamente dichas, puestas a la venta a determinado precio que oscila en función de la calidad de los artículos que las componen.
Principalmente es la calidad del jamón, o en su defecto del chorizo, lomo o salchichón y de las botellas lo que determina la categoría y por consiguiente el precio del conglomerado de productos. Es evidente que una paletilla de jamón ibérico y una deliciosa botella de Chivas son mejor agradecidos por el paladar que un jamón serrano acompañado con whisky Dyc.
Aparte de los artículos estrella y de las habituales tabletas de turrón y cajas de polvorones, el contenido de estos lotes suele completarse con género totalmente prescincible, como bolsas de peladillas o latas de piña en almíbar.
El reparto de cestas entre la población no es uniforme, existiendo un desequilibrio entre quienes no reciben ninguna y quienes pueden llegar a obtener tres o más, consiguiendo en este último caso que alguna de las cajas de polvorones permanezca plastificada e intacta hasta como mínimo el mes de junio del año siguiente. La explicación de este extraño fenómeno es realmente sencilla, se explica con dos ejemplos contrapuestos.
Un empleado de una empresa cuyo mandamás decide no gratificar a quienes tiene a su cargo, o bien un trabajador por cuenta propia que no se encuentre entre el listado de clientes VIP de ninguna entidad, es evidente que no recibirá ningún lote de alimentos, salvo que se presente con cara de lástima en las dependencias de Cáritas.
Mientras que un trabajador por cuenta ajena que preste sus servicios en unas dependencias cuyo empresario decida de manera rumbosa obsequiar a sus empleados, si además obtiene otro tipo de gratificaciones por parte de entidades de las que es un cliente rentable, acumulará dos o más cestas de Navidad. Si además dilapida su fortuna en Ladbrokes, Bet365, Bwin, Miapuesta o cualquiera de las conocidas casas de apuestas, sus posibilidades de reunir en su domicilio un auténtico almacén de mercancías navideñas se elevarán notablemente, pues conocida es la costumbre de gran parte de estas firmas de obsequiar durante estas fechas tan entrañables a sus clientes más rentables con un conjunto de productos navideños, así como de imponer fuertes restricciones en cualquier momento a los usuarios que no resulten gratos para sus cuentas de resultados.
A quienes reciban los obsequios anteriormente descritos por cortesía de las casas de apuestas, desde este humilde blog se les recomienda que reflexionen sobre la causa que ha originado tales iniciativas dadivosas y que traten de no continuar siendo beneficiarios para los finales de año sucesivos. Igualmente se les recuerda que, si se produjera una situación tal que la diversidad de lotes de artículos recibida alcance el punto de generar un excedente que no va a ser consumido, existen ciudadanos necesitados con problemas socioeconómicos e instituciones que a través de bancos de alimentos e iniciativas similares canalizan productos de alimentación y consumo en favor de tales personas.
1 comentarios:
Vaya, pensaba que nadie iba a decirme nada en este artículo.
Ojo con lo que se larga con dos copas de más de los jefes y compañeros en las cenas de empresa. :)
Es recomendable hacer uno o dos parones al año, en la época que mejor te parezca. Las apuestas provocan mucho desgaste psicológico. Tengo pendiente por cierto algún artículo sobre la psicología en las apuestas, que es una parte importantísima de esta actividad que a menudo no se tiene en cuenta.
Parar en Navidades es bueno por ejemplo si lo que controlas es fútbol español y/o tenis. Lo que no se debe hacer es que si en la liga que tú controlas hay parón, ponerte a jugarte la pasta en cosas de las que no se tiene ni idea.
También es muy típico parar en verano, o ante una mala racha. Yo este año estuve 2 semanas de viaje de vacaciones, y aún teniendo posibilidad de acceder a internet, no toqué un ordenador durante ese período. Sabía que los bookies no se los iba a llevar nadie de donde están.
Saludos, y gracias por tu comentario.
Publicar un comentario en la entrada