18 de noviembre de 2009

La ley de la selva

La zona de cajas de cualquier supermercado es un micromundo en el que reina la paz, donde todas las personas aguardan paciente y ordenadamente su turno con educación y respetando el orden de la fila. Pero esa tranquilidad y serenidad en ocasiones se ve perturbada tras la voz de “¡Pueden pasar por esta caja!”, momento en el cual se pasa en décimas de segundo de la calma al caos absoluto, del orden y disciplina a la ley de la selva. Quien suele terminar en el primer lugar de la caja recién abierta es cualquier mujer octogenaria que, partiendo del último lugar de la fila cercana ha abierto camino a base de codazos y bastonazos, y que tan solo unos momentos antes guardaba la apariencia de pobre viejecita discapacitada e inválida.

He observado que en el submundo de las apuestas ocurre una situación similar, en la que la quietud de los ordenadores se ve trastornada cuando alguno de los conocidos maestros y genios del análisis deportivo publica un interesante pronóstico, y la alteración se acentúa mucho más si se trata de deportes o competiciones en las que debido a la escasa liquidez de los mercados, las cuotas caen de forma estrepitosa, a un ritmo similar al que varían los handicaps, hasta el punto de convertirse en inversiones no recomendables. La carrera por buscar el evento en el comparador de cuotas, introducir la web de la casa de apuestas en el navegador, introducir el nombre de usuario y la clave y encontrar finalmente el partido en cuestión se convierte en una lucha despiadada en la que un pellizco de segundos puede ser vital. Nos encontramos nuevamente al igual que en el caso de los supermercados con la ley de la selva, en la que nadie respeta a nadie y cada cuál mira únicamente por el interés propio.

A todos nos ha sucedido que nos hemos apresurado a buscar una cuota en Pinnacle por ejemplo, y en el preciso momento de ir a confirmar la apuesta, se nos informa de que la cuota recién ha variado, por supuesto en descenso, habiendo avanzado justamente la de signo contrario. Es en ese instante cuando nos acordamos de los preciosos segundos que hemos perdido atendiendo al Messenger, a la señora esposa o a cualquier otro asunto.

La tendencia del inversor por lo tanto es en esos álgidos momentos a desatender a todo cuanto acontece a su alrededor con el fin de que con la inmediatez más absoluta se pueda emprender la inversión deseada de forma que la cuota haya descendido en la menor medida posible. En mi caso personal, este conocido tipster fue el responsable indirecto debido a varios pronósticos publicados de la liga LEB de que en una ocasión se me saliera el café de la cafetera y se me quedara hecha un asco la vitrocerámica, y aprovecho la ocasión para solicitarle desde este humilde medio que en lo sucesivo se abstenga de publicar pronósticos mientras estoy preparando algo en la cocina. También he de reconocer que el susodicho es el responsable indirecto de una porción de mi riqueza material, al César lo que es del César.

Desde este modesto cyberespacio de paz y concordia se recomienda acudir ávidos y ágiles a las buenas oportunidades, y no invertir si el descenso de cuotas ha sido muy pronunciado y mucho menos si el handicap ha variado. Este último aspecto lo trataré detalladamente en un futuro artículo.

5 comentarios:

Investor dijo...

Podrías poner una webcam en tu cocina o mejor aun en toda tu casa y dar acceso desde el blog estilo Gran Hermano jaja. Asi frj y los demas sabran cuando deben publicar picks.

M.H.J. dijo...

Mejor lo dejamos estar, me gusta tener intimidad.

Un saludo.

fjrg6 dijo...

Por tercera vez le digo,y espero que no me vuelva a borrar el mensaje,que muchas gracias por los halagos,pero que de un personaje como usted no son bien recibidos.

fjrg6 dijo...

Que vida mas aburrida teneis cuando os intentais hacer pasar por otra persona para publicar comentarios criticando el blog.

Gracias por los halagos en la entrada, el proximo dia los hago a las 12 de la mañana, despues no me digas que estabas haciendote el desayuno jaja.

Venga artista, un saludo

M.H.J. dijo...

El café suelo hacérmelo de un día para otro. :)

Pero bueno, que se desparrame todas las veces que quiera con tal de engordar los saldos.

Gracias por tu plenazo de ACB.

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